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La escuadra de Cervera



Almirante Oquendo embarrancado y ardiendo La batalla de Santiago de Cuba. Por José Antequera:
Extracto de un trabajo sobre el tratamiento de la prensa de Mendoza (Argentina) a la guerra Hispano-Norteamericana.
[...] Echadas las cartas de la confrontación, el Diario centra su atención y su espíritu en las posibles consecuencias de la guerra. En la geografía de la ciudad clave, Santiago de Cuba, sobre la cual reflexiona en una extensa editorial. Dice que la posibilidad de un combate, es allí inminente porque a sus puertas se encuentra anclada la escuadra de Cervera, y en las inmediaciones, la de Schley, (Almirante de la flota norteamericana). Sobre las consecuencias del combate dice que, la derrota de los yankees significaría un desastre de consecuencias fundamentales para la guerra, por que perderían la mitad de sus buques más modernos y poderosos; pero que derrotados los españoles, el hecho asumiría las proporciones de una catástrofe, pues además de perder naves de un valor inapreciable, caería en poder del enemigo la importante ciudad de Santiago, a cuyos alrededores se encuentran numerosas fuerzas insurrectas perfectamente armadas, que se abalanzarían sobre la plaza. Describe al puerto, (en un tiempo el principal de la isla), situado en la orilla de una de esas ensenadas que se abren en la cadena de arrecifes que rodean a Cuba y comunican con el mar por una canal estrecho. "La bahía de Santiago de Cuba, solo tiene ciento sesenta metros en la parte más angosta del canal de entrada; pero en el interior se abre una magnífica bahía rodeada de caletas, en que todos los buques de la isla podrían encontrar abrigo" (31 de Mayo).

Reina Mercedes Inicio de los combates:
El Diario da cuenta de las noticias que van generando las fuentes más próximas a la guerra y que por su lógico interés estratégico, es importante confrontar. Así, por ejemplo, se informa que en EEUU se anunció oficialmente un nuevo bombardeo a Santiago, el 7 de junio, que perjudicó seriamente a los fuertes y ocasionó muchas muertes. Fue demolido el crucero español Reina Mercedes, matando al segundo comandante y a cinco marineros e hiriendo a un teniente y diez marineros. Por su parte en Madrid, un despacho oficial de La Habana anuncia que los norteamericanos empezaron a bombardear ayer los fuertes de Santiago, pero no da detalles. Más tarde, otro despacho dice que los españoles han vuelto a rechazar el nuevo ataque de los navíos norteamericanos a Santiago, aunque murieron varios españoles entre los cuales se hallan el Coronel Ordoñez y el Capitán Sánchez (8 de Junio).

El Diario continúa brindando detalles del ataque norteamericano a Santiago. Y noticias de los EEUU concluyen que ningún buque norteamericano ha sido tocado por los proyectiles enemigos y que no hay bajas "americanas". Mientras que en Madrid un telegrama de Cervera confirmó el ataque a los fuertes y buques a su mando; que el "Reina Mercedes" tuvo seis muertos y diecisiete heridos. Que los daños sufridos "no son de importancia y que el enemigo recibió averías visibles". Por otra parte, comunican de Las Antillas que la censura telegráfica es tan rigurosa que se rechazan todos los telegramas dirigidos a España, con los detalles de la acción de Santiago. En tanto que en Bs.As. El Diario, publica que Washington recibió noticias sobre la guerra y que hablan sobre las fuerzas de desembarco norteamericanas, que ayudadas por los insurrectos, habrían llegado a tierra, resistiéndoseles tropas españolas, las que finalmente tuvieron que ceder al número y fuego de los buques norteamericanos, que los protegían al desembarcar. "Los españoles se replegaron sufriendo grandes pérdidas" (10 de Junio).

Algunos días después, el Diario mantiene informada a la opinión pública sobre lo que acontece en el Caribe. En Nueva York El World (sic) anuncia que el Comodoro Sampson telegrafió diciendo que su situación es muy crítica, y que es indispensable se adopten medidas inmediatas para apoderarse de Santiago. Mientras que en Madrid, el Ministro de Guerra, (Gral. Correa) volvió a protestar enérgicamente contra las infracciones continuas de los norteamericanos, a los derechos internacionales. En tanto que en Barcelona, la "Unión Catalana" ha dado hoy un manifiesto al pueblo en el cual ataca vivamente al gobierno por su imprevisión, que no se ha preparado para la guerra. Pide que se haga la paz enseguida, "pues así será menos costosa que más tarde cuando la impondrán los norteamericanos" (19 de Junio).

A comienzos de Julio, el Diario anuncia en grandes titulares que Santiago de Cuba ha sido atacada por mar y tierra. Y que Manzanillo ha sido bombardeado también. Que los cubanos insurrectos toman parte en la lucha, y según despachos de Schafter, están batiéndose con heroísmo. En Washington, de donde proviene la noticia, reina gran ansiedad por conocer el resultado de esa batalla. Mientras que en Madrid, también se supo del ataque combinado, con resultado favorable a España, aunque el rumor no fue confirmado. Por otro lado, Monseñor José Pozuelo de Herrera, dio una pastoral concerniente a la guerra con EEUU, que causó viva impresión. Dicho prelado ataca duramente a Norteamérica e invita al pueblo español a no ceder y proclama la guerra santa en todas las parroquias de su diócesis. Los eclesiásticos van a promover reuniones tendientes a avivar el patriotismo y ayudar al gobierno por todos los medios posibles (2 de Julio).

Al día siguiente, el Diario informa que en Washington se dijo que la batalla de Santiago comenzó a las 7 de la mañana y que el Gral. Lawton tiene ahora en su poder a Cabaña, posición que los españoles defendieron tenazmente. Que las flotas de Sampson y Schley, están bombardeando rigurosamente el fuerte del Morro, el cual contesta con todo vigor. Que hasta el momento, no se sabe cuál será el resultado, pero se sabe ya que los muertos por ambas partes son numerosos. Por otra parte, en Barcelona el obispo de esa diócesis, la cámara de comercio y el comité central del partido socialista catalán, dirigieron al gobierno central, una nota solicitando se ponga término a la guerra, por que si esta continúa la provincia se arruinará. No obstante, en Madrid las idean parecen ir en otra dirección. Allí se ha comunicado que todos los miembros del gabinete se expresaron contrarios a la paz. Al respecto, los despachos recibidos dicen que excepto Barcelona, la reacción belicosa se acentúa en toda la Península. Más adelante, la crónica del día da cuenta de un parte oficial proveniente de Washington, con más detalles sobre el combate de Santiago de Cuba. Dice que

    La batalla ha sido encarnizada. Los americanos han tenido quinientas bajas entre muertos y heridos. Las pérdidas españolas no se conocen, pero no pueden ser inferiores. Los americanos han logrado ocupar y establecerse firmemente en los obrajes avanzados de Santiago y esta mañana... han debido reanudar el combate, emprendiendo nuevamente el ataque a las posiciones españolas. El espíritu de las tropas es excelente.

Por otra parte, en Roma se supo que, a través de su prensa, El Vaticano exhorta a las grandes potencias para que ofrezcan su mediación, con el propósito de que cesen las hostilidades entre España y Norteamérica (3 de Julio).

Tropas de Shafter desembarcando en Daiquiri, a escasos kilómetros al este de Santiago (22 junio) Variadas interpretaciones inmediatas del resultado:
El Diario continúa brindando información con detalles de la batalla de Santiago de Cuba. Al respecto se supo en Washington, que el Gral. Schafter deberá replegarse con sus tropas a las colinas próximas a la costa, pero en forma temporaria y con el objeto de dar descanso a las tropas. "Parece que Schafter abandonó completamente todo el llano que circunda a Santiago y las posiciones que ocupaba en el Camey". Mientras tanto que, desde Madrid se informa que dos mil soldados españoles combatieron heroicamente contra diecisiete mil norteamericanos. Que murieron de la misma forma el Coronel Ordoñez y el Comandante Domínguez, mientras que otros generales y oficiales quedaron heridos. Por otra parte, de Nueva York se informa que en Manzanillo fue hundido por los españoles el buque norteamericano Hornet. Los buques americanos se retiraron después de haber hundido a un torpedero y una cañonera española. En tanto que, el gobierno adoptó medidas urgentes para el envío de refuerzos a Cuba. Más adelante, se da cuenta de un despacho originado en Washington con carácter de "urgente", en el cual se señala que la flota americana del Comodoro Sampson, entró al puerto de Santiago y destruyó la flota española del Almirante Cervera. Todos los buques españoles fueron destruidos, menos uno. Agrega que, un telegrama de Schafter de fecha 3 de julio, dice que pidió capitulación inmediata de Santiago, amenazando en caso contrario, bombardearla. "Cree que la plaza capitulará". Por otra parte, se supo en Nueva York, gracias a un comunicado fechado en Playa Este, que habiendo salido de la bahía de Santiago, los españoles, alinearon sus buques y los incendiaron, menos uno, en el que se supone se hallaba Cervera. Se trata del buque Vizcaya. Por su parte, el Comodoro Sampson confirmó a Washington la voladura de la escuadra de Cervera, y además, que tomó mil doscientos prisioneros españoles entre los cuales se encuentra Cervera. En tanto que, allí mismo, un telegrama de Schafter al Ministro de Guerra norteamericano, anunció que la guarnición de Santiago rehusa capitular y que, de acuerdo con las instrucciones que se le enviaron, él ha acordado un plazo hasta mañana a medio día para rendirse, pasado el cual, procedería vigorosamente al bombardeo. En contraposición, noticias de España sobre la escuadra de Cervera dicen que el gobierno acaba de comunicar a la prensa un despacho oficial de Cuba, según el cual dicha escuadra salió de Santiago pasando el canal sin accidente alguno. Y que después se oyó un vivo cañoneo. Que se ignora el resultado del combate que ha debido librarse con la escuadra norteamericana. Luego, el Ministro de Guerra ha recibido otro telegrama de Santiago, anunciando la llegada a esa plaza de la columna del Gral. Escario, después de haber forzado las líneas americanas. Finalmente, otros despachos procedentes de Madrid, anuncian que la escuadra de Cervera forzó el bloqueo establecido por los buques norteamericanos, y gracias a su velocidad pudo alejarse sin haber siquiera recibido averías. Mientras que las noticias americanas sobre la destrucción de esa flota, serían falsas y con el objeto de desanimar a las tropas españolas, que defienden a Santiago de Cuba para obtener la rendición de la plaza (5 de Julio).

[...] Madrid informa que su gobierno, ignora la destrucción de la flota de Cervera y que los despachos oficiales de Cuba no lo mencionan. Mientras que en Nueva York se supo que Cervera está herido en un brazo, y que le declaró a Sampson que prefería arriesgar un combate en alta mar, que esperar la perspectiva de sucumbir en la situación en que se halla. Se informó también en aquella ciudad, que Schafter cayó enfermo, por lo que será reemplazado por el generalísimo Miles, quien se trasladará a la isla antes de 8 días con refuerzos y asumirá el mando del Ejército. En tanto que en Washington, se anunció desde Santiago, que los cónsules extranjeros tuvieron una conferencia con Schafter para pedirle prolongara el plazo fijado para la rendición de la ciudad. Es posible que dicho general acepte con el fin de que los extranjeros, puedan ponerse a salvo. Finalmente y después de varias aseveraciones y desmentidos, una editorial de Los Andes, merced a los despachos que provee la agencia "Havas", se confirma la destrucción de la escuadra de Cervera, disipando todas las dudas. Detalla el nombre y calado de los buques, su tonelaje y la tripulación, totalizando 2.164 marinos, los que se habrían enfrentado a los norteamericanos. Y que según datos de estos, 1.600 de ellos han sido presos. Aunque se afirma que el Cristóbal Colón se habría salvado, con sus 543 tripulantes. "Esto interesa por que dicho buque es gemelo de nuestro Garibaldi". Agrega que aunque rudo, el golpe no ha desarmado a España en el mar, pues además cuenta con la poderosa escuadra del Contra Almirante Cámara. Sin contar con otras naves muy a propósito para la defensa de las costas. Dice finalmente que Cervera merece el respeto universal por su gloriosa, aunque desgraciada página que ha agregado a la brillante historia naval de España.

    Quien tan brillantemente acaba de luchar, nació el 18 de febrero de 1839 y cuenta con 45 años de importantes servicios, habiendo ganado muchos de sus ascensos por acciones de guerra y tiene numerosas condecoraciones (6 de Julio).

Autor: José Antequera


Lo que queda de la flota de Cervera:
Pecios de la Batalla de Santiago (03/07/1898):

Cuentan vecinos de las playas montunas que acarician los pies de la Sierra Maestra, que un día, después de noche borrascosa, encontraron en la orilla, junto a canecas de cerveza destrozadas, los restos de un cinto de piel cuya hebilla, grabada con el símbolo de la corona real, les hizo suponer que su propietario fuese un marino español, al que le ahogaron el último suspiro en el suicidio pavoroso que constituyó el combate desigual entre las escuadras de España y Estados Unidos. Durante todo un siglo, las olas del Mar Caribe se han estrellado furiosas contra el oxidado cañón del Almirante Oquendo, que ahora inofensivo apunta al cielo en el litoral sureste, a unos 30 kilómetros de la ciudad, sin dejarse arrastrar a la cercana playita de Nima Nima, o ser sepultado definitivamente en el lecho marino.

Holocausto:
Este constituye la evidencia más cercana al viajero, del holocausto sufrido el 3 de julio de 1898 por 350 marinos españoles, muertos durante el enfrentamiento naval contra la escuadra norteamericana, superior dos veces en tonelaje bruto y blindaje. La marea ha arrojado a la orilla muchas pertenencias de este acorazado de segunda clase, incluso pesadas piezas de hierro, arrastradas luego por lugareños hasta el patio de sus casas. Empero, si la Naturaleza y el hombre se han confabulado aprovechando la cercanía y baja profundidad a que se encuentran los pecios de la playa, ¿qué queda hoy de ellos? Para Soberats Trigueros, buzo especialista de 70 años, más de la mitad de ellos dedicados a la actividad subacuática, quien ha desafiado al mar, las dentelladas de los tiburones y la ira traidora de las corrientes marinas para explorar en incontables ocasiones los pecios, velando por su preservación, aún queda mucho que salvar. El es, por tanto, el más indicado para el recuento: El estado general de la flota es aceptable, ya que los cuatro acorazados de segunda y dos contratorpederos conservan aún las estructuras principales (cascos de acero, calderas y algunos compartimientos); aunque -aclara- barcos como el Oquendo, que posee el único cañón que aflora las aguas, semeja bajo ellas un amasijo de hierros, pues luego de ser destrozado durante el combate y embarrancado a una milla del oeste, perdió todos los componentes de madera de la cubierta y las pesadas planchas que la cubrían están prácticamente sedimentadas. Ahora conserva sólo las calderas y dos cañones hacia proa y popa, uno de los cuales es el que pueden observar a simple vista los viajeros de la carretera Granma. -La estructura que más ha resistido el paso de los años -señala Soberats- es el sistema de calderas que, por estar ubicadas debajo de las cubiertas principales, recibió menos el impacto de los obuses del enemigo-.Señala el experto submarinista que, aunque no se ven las numerosas piezas de artillería, hay esparcidos por el fondo elementos asociados a compartimientos, ojos de buey, bordas y otros.

Crucero acorazado Cristóbal Colón (1897-1898) El pecio del Cristóbal Colón:
Soberats mostró al célebre científico francés Jacques Ives Costeau y al cineasta norteamericano Al Guiden, la -joya de los pecios-, el Cristóbal Colón, y recibió del célebre inventor del acualum la recomendación de cuidarlo con mucho celo, no solo porque es el mejor conservado, sino también por su función de biota, donde habitan miles de peces y otros organismos marinos entre sus compartimientos apenas explorados. Blanco del cañoneo enemigo, y vista la indefensión del buque, el comandante del Colón lo embarrancó en la desembocadura del río Turquino, a más de 48 millas [89 kilómetros] al oeste de la boca del puerto.

    (*) Cuando fue hundido por su propia tripulación no había sufrido excesivos daños. Había sido botado el año anterior (1897). Era el único barco que podía, en principio, ponerse a salvo, al ser el más rápido de ambas flotas. Estuvo a punto de conseguirlo, pero al consumir todo el carbón de calidad, tuvo que emplear otro de menor poder calorífico; perdió velocidad y fue alcanzado por los acorazados enemigos. Su comandante decidió embarrancarlo a las 13,54 hrs.

Declara que del Plutón y el Furor se conservan, en el caso del primero, las calderas y otros elementos esparcidos a 18 metros de profundidad frente a la playa de Mar Verde, de donde se extrajeron hace pocos años proyectiles de diverso calibre aún sin explotar, y una brújula. El segundo está prácticamente sepultado entre unos cinco o diez metros de profundidad, aunque se observa aún bajo las aguas uno de los seis cañones que montaba. El Vizcaya, similar a los dos anteriores, embarrancó frente a la playa de Aserradero, a poca profundidad, y aunque es un amasijo de retorcidos hierros, le afloran a la superficie dos de sus cañones Hontoria. La posibilidad de que los restos de los barcos de la infortunada flota puedan ser extraídos algún día de su centenario lecho no debe ser descartada, pues constituyen un valioso trofeo de guerra que merece ocupar su lugar en algún museo sobre la historia de tan memorable contienda bélica.

Almirante Pascual Cervera Estoico y suicida:
En la memoria de los pueblos que se vieron involucrados en el conflicto, quedará grabado con signos de holocausto el combate naval de aquel fatídico 3 de julio de 1898. Para tener una idea del sangriento episodio, es necesario recordar que después del arribo a Santiago de Cuba de la escuadra española, mandada por el Almirante Pascual Cervera, fue bloqueado el puerto por la escuadra norteamericana de Sampson y Schley, quedando -embotellada- la de Cervera. El hecho fijó el destino de la guerra y concurrió a fijar el teatro de esta en la ciudad de Santiago de Cuba. Luego de echar a pique un gran navío mercante en las cercanías de Punta Gorda, la escuadra norteamericana bombardeó violentamente las fortalezas del Morro y La Socapa, en la boca del puerto, sobre la que cayeron no menos de 8 mil proyectiles, sin grandes consecuencias. La acción se repitió el 15 de junio contra las defensas del puerto. Los españoles, a su vez, considerando difícil la situación de la plaza y creyendo no poder resistir un nuevo ataque, ordenaron desde La Habana al Almirante Cervera, intentar la ruptura del bloqueo naval. Este, convencido de la imposibilidad de lograrlo y de que el intento constituiría un verdadero suicidio, escribió al Ministro de Marina D. Segismundo Bermejo:

    Con la conciencia tranquila voy al sacrificio, sin explicarme ese voto unánime de los generales de Marina que significa la desaprobación y censura de mis opiniones, lo cual implica la necesidad de que cualquiera de ellos me hubiera relevado.


La debacle:
En la mañana del 3 de julio, la escuadra fue puesta en movimiento. A la cabeza iban el crucero Infanta María Teresa (buque insignia); el Almirante Oquendo, Vizcaya y Cristóbal Colón. A unas 600 yardas de distancia entre sí, cerrando la marcha bastante retrasados, los contratorpederos Furor y Plutón. La defensa norteamericana aplicó un arco de círculo compuesto por cuatro acorazados, un crucero y un navío ligero armado, mientras el Oregón se dirigió a toda marcha hacia la boca del puerto, a fin de impedir la salida de los buques españoles, seguido del Indiana, en tanto que el Iowa se aproximaba al sur. Poco después, cuando el Infanta María Teresa había doblado para tomar rumbo oeste, los acorazados Oregón e Iowa comenzaron a cañonearlo, secundándolos minutos después el Texas y el Brooklyn. El crucero español soportó mucho más de un cuarto de hora un verdadero diluvio de proyectiles que lo dejaron inutilizado antes de ganar seis millas fuera del puerto. El Infanta María Teresa, insignia de Cervera, tenía 103,63 metros de eslora y 19,8 de manga, un blindaje de 60,5 milímetros en los costados, las torres y la cubierta, y componían su tripulación un capitán de navío y 497 hombres de dotación. Se embarrancó en las cercanías de Punta Cabrera y se encuentra hundido en sitio desconocido, desde que los norteamericanos intentaron llevárselo como trofeo de guerra. El Cristóbal Colón era el buque más rápido, pero no pudo escapar a la persecución de cuatro buques norteamericanos debido al pobre combustible y al deficiente estado de sus máquinas. De la suerte de los contratorpederos Plutón y Furor se sabe que el primero embarrancó tras ser partido en dos por un grueso proyectil, y el segundo fue echado a pique por el fuego de la artillería enemiga. Luego de cuatro horas de desigual enfrentamiento, terminó el combate naval que dejó un saldo de 475 bajas españolas (350 de ellas, muertos). Los norteamericanos, en cambio, sólo tuvieron un muerto y 3 heridos. Probablemente sea ésta la única acción en la historia de los combates navales en que un adversario resultó totalmente aniquilado, pues ninguna de las seis unidades de la infortunada escuadra española logró escapar. Con ella quedó sellada la suerte de la ciudad de Santiago de Cuba y así, la de la guerra. De hecho resultó liquidado el imperio colonial hispánico en tierras de Asia y América, para comenzar el neocolonialismo norteamericano en la mayor isla de Las Antillas.
Publicado por Habanera digital


El general cubano Calixto García Las tropas de Calixto García son relegadas tras la toma de Santiago:
Cifras conservadoras estiman los fallecidos en la campaña que culminó con la toma de Santiago en alrededor de 600 por la parte española, 250 por la norteamericana y 100 por la cubana; en comparación con el monto total de las fuerzas contendientes, los cubanos aportaron el mayor número de víctimas. Gracias a Calixto García y sus hombres, Shafter (quien no era un general de amplias capacidades para el tipo de guerra que debía desarrollar) pudo cumplir la misión asignada. Sin embargo, la manera en que los cubanos serían tratados se puso de manifiesto con rapidez. Desde la suprema dirección de los Estados Unidos llegó la orden de impedir la entrada de Calixto y sus compañeros en la capital de Oriente, bajo el pretexto de "posibles represalias" por parte de los antillanos. Tamaña falta de respeto a la hidalguía y la seriedad combativa de los mambises tuvo una excelente respuesta en la carta que el general García le escribiera a Shafter, rechazando las valoraciones del gobierno supuestamente amigo. El Himno Nacional cubano, con 30 años heroicos de existencia, tampoco se escuchó en las calles de Santiago; en su lugar, se oyó su similar estadounidense. Muy rápidamente, los verdaderos móviles de la intervención en la guerra -ocupar y apoderarse de Cuba- se habían puesto de manifiesto por los funcionarios del Norte. (Oscar Loyola Vega)


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