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Silbo gomero



Silbo gomero Entrevista a María Eugenia Azcuy. Por Santiago Toste:
El campo de trabajo que aborda actualmente la labor investigadora de María Eugenia Azcuy es el patrimonio musical de la provincia de La Habana. Una amplia tarea interdisciplinar, desarrollada desde el Centro Provincial de la Música "Antonio María Romeu", que trata de vincular la música habanera al resto de manifestaciones artísticas. Recientemente [mayo 2003] tuvo la oportunidad de presentar en Valle Gran Rey, durante el prime Congreso Internacional sobre Lenguajes Silbados, una ponencia titulada El arte de silbar en la Gomera y su presencia en Cuba. Aquí, en Tenerife, conversó con Diario de Avisos sobre múltiples cuestiones, como el arte, la cultura y la identidad; sobre la influencia de Canarias en Cuba y viceversa; y acerca del silbo como manifestación artística del pueblo gomero.

Usted recientemente participó en La Gomera en el Primer Congreso de carácter internacional que se organiza sobre lenguajes silbados, ¿Cuáles fueron la líneas maestras de la exposición? R. Mi trabajo versó sobre el silbo gomero como expresión artística. Durante mi investigación no encontré ningún tipo de bibliografía que abordase la cuestión del silbo como muestra de la identidad del pueblo gomero. Algunas de las cosas que pude leer desarrollaban los aspectos antropológicos y lingüísticos, sin embargo no se analizaba el componente artístico y cultural. Creo que era importante poder verlo desde esta perspectiva, la cultura, en definitiva, es la historia de los pueblos.

¿Cuáles fueron, a grandes rasgos, las conclusiones que extrajo de dichas jornadas? R. El congreso ha sido un éxito, pero no únicamente para los investigadores y ponentes que se dieron cita allí, sino también para la comunidad gomera. Constituyó una forma inmejorable de continuar indagando en un elemento tan interesante que reconoce a esta isla canaria en todo el mundo, ya no sólo como muestra de su identidad, sino también como seña cultural. Sería muy positivo que se continuasen organizando iniciativas de este tipo, que sirvan para difundir entre las nuevas generaciones lo que ha sido y es el silbo.

La Habana En su trabajo usted aludió a la obligación de que cada pueblo tiene de proteger sus señas de identidad históricas, artísticas y culturales. ¿Cuáles son los pasos que deben darse en el caso de un elemento tan intangible como el silbo? R. La cuestión de la identidad resulta un poco compleja en nuestros días. No tenemos más que fijarnos en los más jóvenes, que a menudo rechazan el folclore y otros signos distintivos de cada pueblo. Desde mi punto de vista, la identidad hay que verla como una espiral, unas experiencias que nos llevan a otras, tal y como es la vida misma. No se trata de querer implantar a toda costa el silbo como costumbre o modo de vida; sino que hay que verlo como algo fresco, que merece ser conocido. El silbo es, en definitiva, una forma de comunicación, y todo lo que nos ayude a comunicarnos resulta positivo.

También señala usted que, al margen de su naturaleza comunicativa, el silbo posee un elemento encantador, ¿Podría desarrollar esta idea? R. Nada más comenzar a investigar sobre el silbo me di cuenta de que, además del comunicativo, el componente artístico estaba presente. El silbo desprende una música encantadora y un sonido de pájaros. Tuve la suerte de poder escuchar a varios silbadores gomeros y pude notar la resonancia magnética, as líneas de entonación melódica y el ritmo que desprende. El acto mismo de silbar es ritualístico y encierra una gran poesía. Por eso sostengo que música y poesía están latentes todo el tiempo en cualquier silbador. Es un acto muy íntimo, muy del alma, y donde hay alma siempre hay poesía.

Alameda de Paula. Grabado de F.Miahle (1885) Usted colabora regularmente con la Asociación Canaria de Cuba "Leonor Pérez Cabrera", que en la actualidad cuenta con 35.000 asociados. ¿En qué consiste la labor que desarrolla esta entidad? R. Aunque no pertenezco a ella, mantengo vínculos culturales y literarios con la Asociación Canaria. Sobre todo participo en las actividades de promoción del folclore canario. La Asociación "Leonor Pérez Cabrera" está jugando un papel muy importante dentro de la sociedad cubana. Difunde por todo el país numerosas tradiciones y manifestaciones culturales, artísticas y deportivas del Archipiélago, como el juego del palo, la lucha, los bordados, etcétera. En este sentido, sería muy interesante que se pudiese llevar la enseñanza del silbo a la Asociación, y poder así difundirlo más.

¿Queda algún resto palpable de la cultura Canaria en Cuba? R. No queda un rastro, quedan todos. El pueblo cubano es canario en muchos aspectos. Si por ejemplo nos dirigimos al municipio de Cabaiguán, en la provincia de Sancti Spíritus, a cada momento nos topamos con la esencia de lo canario. Cabaiguán es casi más canario que cubano. La población y las costumbres, los nombres de las escuelas, el monumento al inmigrante.. nos recuerdan constantemente el legado que las gentes del Archipiélago dejaron allá.

¿Cuáles son las principales funciones que usted desempeña en el Centro Provincial de la Música "Antonio María Romeu"? R. Se trata de una labor a largo plazo, pero muy interesante para cualquier investigadora. Mi herramienta de trabajo es todo el patrimonio musical de la provincia de La Habana, tratando de vincular siempre la música al resto de las manifestaciones artísticas cubanas y habaneras. Siempre he pensado que la interdisciplinariedad es un valor, porque la cultura se nutre así de diversos y múltiples elementos y continuamente está en proceso de enriquecimiento.

Fotograma Antes que Anochezca, de Julian Schnabel, sobre la vida de Reynaldo Arenas ¿Considera que existe suficiente interés aquí por conocer las manifestaciones culturales de un pueblo con el que tenemos tantos lazos como el cubano? R. Para cualquier país, no sólo para Cuba, lo más importante debe ser la difusión de su cultura a nivel mundial, es una de las mejores maneras de conocer, no sólo de dar a conocer. Por otro lado, Cuba siempre ha tenido un atractivo muy especial en el Archipiélago, pues, en definitiva, es una isla canaria más. ¿Cómo no va a haber interés, si allí hay tantos canarios o descendientes de canarios y compartimos muchos rasgos en nuestra foma de ser?
Santiago Toste escribe para Diario de Avisos


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