MAR
Delfines



Delfines Delfines:
Se agrupan en el suborden de los odontocetos, pertenecen al género Delphinus, y son animales extraordinariamente inteligentes. Se encuentran en todos los mares; por lo común miden de 1 a 4 m de longitud excepto algunas especies gigantes. La mayoría están provistos de aleta dorsal y de un número considerable de dientes. Frecuentan sobre todo las regiones templadas y tropicales. Su color es variable, generalmente negruzco en la región dorsal y blanco en la ventral. La mayoría posee un rostro largo y separado de la frente por un surco en forma de V. Poseen una abertura nasal en la cabeza, por la que arrojan con fuerza el agua que tragan. Otros géneros cuyos miembros se consideran delfines son los platanístidos, Sotalia, Prodelphinus, Tursiops, Lagenorhynchus y Cephalorhynchus. También se incluyen en el grupo de los delfines las orcas (Ornicus orca), los calderones (Globicephala), con la especie G. melaena, o delfín piloto y los delfines lisos, pertenecientes al género Lissodelphis, que carecen de aleta dorsal. El narval, Monodon monoceros, posee un diente, que en los machos, forma un colmillo retorcido que puede medir 2,7 m.

El narval:
El narval (Monodon monoceros) es un pariente de los delfines que llega a los cinco metros de largo con exclusión de la defensa. Sólo tiene dos dientes en la mandíbula superior, pero en los machos adultos el izquierdo crece desmesuradamente y, saliendo de la boca, se convierte en una especie de estilete dirigido hacia delante que llega a medir dos metros y medio de longitud y excepcionalmente incluso más. Nadie sabe para qué les sirve a su dueño. Se dijo que con él agujereaba el hielo para salir a respirar, que atravesaba a los pulpos y calamares de que se alimenta, que se defendía de las orcas, que hurgaba el fondo marino para conseguir presas. Sin embargo, si estas suposiciones fueran ciertas, las hembras, que carecen del largo diente espiralado, no podrían respirar, comer ni defenderse. Lo más probable es que tenga, como los cuernos de los cérvidos y antílopes, una función en la vida social del grupo, quizá para determinar la jerarquía o como objeto de selección sexual. A la misma familia del narval pertenece la beluga, denominada también ballena blanca o delfín blanco. Suele medir de cuatro a cinco metros y vive en familia o, al menos, en pequeños grupos de cinco a doce individuos, si bien ejemplares aislados descienden habitualmente hacia el sur y pueden ser encontrados en áreas raras para la especie, que es típicamente septentrional. Tal fue el caso de la beluga que en la primavera de 1966 penetró en el polucionado Rihn y permaneció cerca de un mes. Se alimenta de cefalópodos, crustáceos y peces que parece buscar lenguados y platijas en el fondo arenoso.

Leyendas alrededor del unicornio:
En la Edad Media se pagaba su peso en oro por los cuernos del unicornio, aunque nadie sabía en realidad a qué animal pertenecía aquella extraña defensa, de hasta dos metros, recta y como retorcida sobre sí misma. Se pintaba al unicornio de manera de extraño caballo de pezuña hendida, como los ciervos, y un gran cuerno único que surgía hacia adelante en su frente. Era, contaban las crónicas, un animal muy fiero y que sólo las más bellas doncellas podían amansar. Su cuerno era un fabuloso antídoto contra todo veneno. Bastaba limar un poquito en la copa del rey antes de cada bebida para que nunca muriera envenenado y, a poder ser, era preferible que la misma copa estuviera hecha de cuerno de unicornio. Algunas de aquellas copas, así como algunos cuernos, han llegado a nuestros días, lo que ha permitido saber que el material de que estaban construidas las primeras era la defensa nasal del rinoceronte indio, en tanto que los segundos pertenecían al narval.


Descripción de Plinio el Viejo:
20. El delfín es el más veloz de todos los animales, no sólo de los marinos; es más rápido que un pájaro, más agudo que un dardo y si no tuviese la boca mucho más abajo que el hocico, casi en mitad del vientre, ningún pez escaparía a su rapidez. Pero la naturaleza, previsora, los hace retardarse, porque a no ser boca arriba, en posición invertida, no capturan nada; esto da indicios de su velocidad. Cuando, empujados por el hambre, persiguen un pez que huye hacia las profundidades y retienen mucho tiempo la respiración, surgen de repente en forma de aire como una flecha impulsada por un arco y saltan con tanta fuerza que muchas veces sobrepasan en altura las velas de los barcos. 21. Generalmente van en parejas; paren cachorros al décimo mes, en verano, a veces incluso dos. Los alimentan a sus pechos, como las ballenas, e incluso transportan a las crías recién nacidas y aún débiles; es más, las acompañan largo tiempo cuando son ya adultas, mostrando gran afecto por su descendencia. 22. Crecen rápidamente; se cree que hacia los diez años han alcanzado su desarrollo completo. Viven hasta los treinta años; se sabe gracias al experimento de marcarles la cola con un corte. Desaparecen durante treinta días en torno a la salida del Perro (primeros de agosto) y se ocultan por un procedimiento desconocido; es una cosa asombrosa, porque en el agua no pueden respirar. Suelen embarrancar en la costa por razones inciertas, pero no mueren inmediatamente al tocar la tierra; la muerte es más rápida si tienen el conducto respiratorio cerrado. 23. Tienen la lengua móvil, a diferencia de otros animales acuáticos, corta y ancha, no diferente de la de un cerdo. El gemido es semejante a la voz humana, el lomo arqueado, el hocico chato. Por esta razón todos los delfines comprenden el nombre de Simón y prefieren que les llamen así (simus significa chato, puesto que el hocico plano era uno de sus rasgos más relevantes). (Plinio el Viejo, Historia Natural, Libro IX)


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