HISTORIA
El puerto de Santa Cruz en el s.XX



El puerto en el siglo XX:
El 29 de enero de 1904 se colocaron en La Jurada 50 toneladas de pólvora y 65 kilos de dinamita, para conseguir de una sola vez las 300.000 toneladas de escollera que se necesitaban. Se cavaron para ello tres galerías con un total de 200 metros. El gasto, 90.000 pesetas, supuso una cantidad superior a lo gastado en todas las obras del puerto en muchos años. La voladura fue un espectáculo muy concurrido y la carretera de San Andrés se quedó durante algún tiempo bloqueada por los escombros. En 1905 la naviera con base en Liverpool Elder, Dempster and Company inaugura un suntuoso edificio obra de Antonio Pintor. La administración de la consignación de vapores y del comercio de importación estaban a cargo de Farrow Sidall Bellamy. La exportación de papas y tomates constituyó su principal actividad. Las compañías británicas consignaban la mayor parte de los colliers que traían carbón. En 1912 se produce la última de las huelgas más importantes de los cargadores de carbón. Su sustitución gradual por combustibles líquidos estaba en marcha. En 1913 se coloca la Marquesina en la zona de los platillos. Formaban parte del entorno los cañoneros de apostadero Marqués de Molins y el Infanta Eulalia y algún tiempo después el Infanta Isabel, Lauria, Laya y Recalde.

Etapas de crisis:
El tráfico se ha caracterizado por su gran sensibilidad a cualquier cambio del clima económico exterior. Su crecimiento ha pasado por largas fases de depresión que corresponden a crisis económicas o políticas europeas. En 1916 se produce una completa retirada de la navegación internacional debida al bloqueo de los submarinos alemanes de desastrosas consecuencias para la economía. La depresión general que siguió al crash económico de 1929 redujo de forma muy acusada el tráfico internacional. Sólo en 1953, después de una depresión de 40 años, el tráfico logró recuperar el valor de 1912.

Ampliaciones en la década de 1930:
El centro de la ciudad dejó de ver barcas varadas en las playas y trabajos en los varaderos. La zona de la Plaza de España gana en espacios abiertos con el derribo del Castillo de San Cristóbal y los almacenes de Ruiz de Arteaga. Junto a los almacenes de Ruiz, existía una pequeña edificación que albergaba la celaduría de Puertos Francos y unas dependencias del fielato de Consumos, pegadas a la Alameda del Duque de Santa Elena. La entrada al puerto era popularmente conocida como El Boquete. La puerta con cuatro pilares de ladrillo y cantería rematados con esferas de piedra había sido demolida en 1863. Las obras de la entrada al Muelle de Ribera y la Avenida de Anaga supusieron el fin de la rambla de Sol y Ortega. Se rellenó el muellito del carbón y la playa de la frescura a la que daba sombra el castillo de San Pedro, luego cuartel del Grupo de Ingenieros. La progresiva ampliación del Muelle de Ribera supondría el fin de los pequeños varaderos de Hamilton y Elder Dempster situados en las playas de San Antonio y Los Melones.

Puerto de S.C. Tenerife. Muelle Sur Escudo de Obras Públicas Muelle de El Bufadero Punta del Muelle Sur

Junta de Obras del Puerto:
En el siglo XX, decisivo para el puerto santacrucero fue la creación en 1907 de la Junta de Obras del Puerto, organismo que se encargaría de la conclusión de las obras. Un nuevo ingeniero, Pedro Matos, propone y se le autoriza en 1911, una prolongación del dique exterior o muelle sur, a la vez que la creación de un nuevo dique o rompeolas que hoy conocemos como Muelle Norte, propuesto años antes por su predecesor Prudencio Guadalfajara. Estos trabajos sufrieron varias rectificaciones a lo largo de los años. El concepto de puerto tal como lo conocemos hoy es algo relativamente reciente. Surge de los planos elaborados en 1951 por Miguel Pintor. Las principales características del nuevo plan fueron,

  • por un lado la creación de los muelles de ribera, haciendo desaparecer el litoral original de Santa Cruz en beneficio de ganar línea de atraque.
  • Por otro lado se crea una dársena especial para embarcaciones menores haciendo las funciones de dársena pesquera y que no obstaculiza las operaciones en el muelle principal.
  • Se emprende la construcción de una dársena comercial (dársena sur) que ha sido la que más problemas ha suscitado debido a su situación desfavorable cuando imperan los vientos del sur.
  • Por último, el recinto portuario se ha visto incrementado a medida que ha tenido que ir cubriendo nuevas necesidades, como es el caso del muelle de La Hondura para el tráfico de materiales relacionados con la refinería, y con el recientemente inaugurado muelle del Bufadero para uso exclusivo de mercancías.

Década de 1960:
En 1962 es amarrado el buque Nuestra Señora de la Luz, que llegó con la ayuda del remolcador RA-3 de la Armada Española. Se trataba de una fragata construida Massachusetts en el año 1943 que había pasado por muchas vicisitudes durante la Segunda Guerra Mundial. Se empleó durante 11 años para suministrar electricidad a gran parte de la Isla hasta que la central de Las Caletillas fue capaz de cubrir todas las necesidades. La central se puso en funcionamiento en mayo de 1973. El barco de la luz puso rumbo a Cádiz en mayo de 1975. En 1967 estalla la crisis de Suez, que obliga a los buques a doblar el cabo de Buena Esperanza. El tráfico de buques y mercancías, y el servicio de aguada y avituallamiento experimentan un notable aumento. Cuando la fachada al mar de la ciudad estaba más próxima y despejada de elementos portuarios era una experiencia singular tomar algo en dos populares establecimientos. El bar-terraza conocido como Los Paragüitas, en la Alameda del Duque de Santa Elena y el cercano Atlántico, de don Eduardo Coll. En su escala de regreso a Chile autores locales homenajearon a Neruda en el Atlántico.

Proyecto integración puerto-ciudad:
El puerto de Santa Cruz no dispone de plataforma ni de capacidad de expansión suficiente para competir en tráficos como transbordo de contenedores, graneles, etc. Desde hace tiempo se viene rumoreando la posibilidad de construir un gran puerto con todas estas potencialidades en Granadilla. Con esta referencia, y con la misma filosofía que Barcelona y Málaga, la autoridad portuaria planteó en 1997 un concurso de ideas explorando la mejor utilización del muelle de enlace y zonas adyacentes (unos 100.000 metros cuadrados), buscando además la mejor integración entre el puerto y la ciudad. Este proceso tenía también la referencia previa de la concesión de una marina deportiva en la parte norte de la dársena de Anaga, con 600 amarres. El proyecto ganador fue el del arquitecto suizo Herzog & De Meuron, que potencia la segregación de usos entre la dársena de Anaga, comercial, y la de Los Llanos, que adquiere un carácter más lúdico y deportivo. La marina quedaría como una especie de oasis, rodeado de palmeras y edificios de sólo dos alturas con diversos usos (restaurantes, acuario, galería comercial, etc). Se crea también una nueva plaza, denominada Arena, que alojará en un futuro acontecimientos tan importantes en la vida tinerfeña como el Carnaval o el concierto de Navidad. El proyecto también contempla la construcción de tres edificios en la zona utilizada actualmente por Naviera Armas en su tráfico ro-ro interinsular, en el muelle de Ribera, que alojarán oficinas, locales comerciales y un posible hotel. La terminal de ferries y de cruceros se ubica en la dársena de Anaga.

Dársena de pesca Dársena de pesca Bocana del puerto sobre Almeida Dársena Llanos

Puertos destina 1400 millones al dique Sur y a El Bufadero:
La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife invertirá 1.000 millones de pesetas en la reparación de los daños ocasionados en el dique Sur por el temporal de 1999. La idea inicial era reforzar el dique Sur incorporándole las mismas condiciones de seguridad que poseen las construcciones actuales. El elevado coste de esta opción imposibilitó su aprobación. Finalmente en el consejo de Administración celebrado en noviembre se adjudicó a la reparación, por valor de 1.000 millones de pesetas, a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada entre Necso y Docsa, cuya terminación se espera para finales de 2000. Las fases que concluirán en primer lugar serán las del dique del Este, y las dársenas pesquera y de Los Llanos. De esta forma, se consigue garantizar el mantenimiento de los actuales niveles de agitación portuaria. También dedicará 400 millones a la línea de atraque del muelle de El Bufadero, con lo que ésta llegará a medir 470 metros y permitirá mayor operatividad de la grúa, así como el trabajo simultáneo de dos grandes barcos. El motivo del retraso en la ampliación de El Bufadero se ha debido a la propia complejidad de la misma, pues requiere la instalación de pivotes a modo de vigas desde el fondo del mar. Como complemento a esta inversión, el próximo Consejo de Administración adjudicará las obras del tacón para carga rodada, que se iniciarán en mayo de 2000.


Terminales de contenedores:
[Suárez insiste en que habrá que cuidar la fórmula empleada] Las terminales de contenedores, abocadas a convertirse en públicas. El incremento de la capacidad de movimiento de contenedores en el puerto de Santa Cruz por la vía de la eficacia de las terminales es uno de los objetivos que se plantea la Autoridad Portuaria tinerfeña, según informó a EL DIA su titular, Luis Suárez. Precisó la «idea de fondo» que subyace es que «todas las terminales sean públicas. No obstante, añadió que «eso puede chocar con los intereses legítimos de las terminales», lo que obligará a determinar el papel de la Autoridad Portuaria de cara a marcar «la línea imprescindible para que Tenerife no se quede atrás». Suárez Trenor reconoció que esa vía irá «por la constitución de todas las terminales en públicas» pero, insistió, «hay que ver cómo para no paralizar una parte del puerto con procesos legales» y «no dañar a los que ya están». Añadió que en España se está planteando una estructura del movimiento de mercancías más acorde con la dimensión competitiva europea. Dentro de esta tendencia se enmarca el proceso de cambio de accionariado de algunas empresas, como Capsa. Luis Suárez hizo hincapié en la necesidad de contar con un puerto que opere con calidad y en los plazos más cortos posibles, sobre todo teniendo en cuenta que en estos momentos existe un problema de espacio para contenedores y tráfico rodado. Añadió que existe «una segunda subtarea», centrada en «preparar a los actuales operadores del puerto de Santa Cruz para que, el día que haya que dar el salto a Granadilla, tengan una capacidad de inversión y tecnológica adecuada a un puerto que va a ser mucho mayor». Respecto a las medidas que se puedan tomar en estos momentos para reordenar las terminales de contenedores, advirtió que «están limitadas por el cauce legal». Se refirió a la limitación que supone los pliegos de condiciones de las actuales terminales, tanto públicas como no públicas. Luis Suárez explicó que se ha planteado cambiar dichos pliegos, pero, dado el actual momento de reestructuración que vive el sector y de la presencia de nuevas empresas que quieren entrar, hay que medir los pasos para no dañar a los que ya están instalados hoy en día. No obstante, reconoció que las actuales condiciones del sector obligará a cambios en su estructura y añadió que será la evolución del sector nacional la que marque el camino.


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