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Libertad de expresión en Cuba:
Que me quejo amargamente, ¡sí! Porque "oigo" el silencio de periodistas y políticos españoles a los atropellos que se cometen contra sus homólogos cubanos, que disienten pacíficamente con la única arma que poseen, la pluma. Lo más doloroso es el silencio de sus hermanos cubanos que residen en España, muchos que integran el mismo gremio de escritores y periodistas, además de profesionales de todas las ramas, que tienen una notable representación en la diáspora cubana en la península Ibérica y sus ínsulas. España, después de una manifestación de protesta, donde muchos creyeron ver un acto electoral de dos partidos mayoritarios, destacó por el silencio. Mientras, en el mundo muchos alzaban la voz en manifestaciones y simposios. En Bruselas, en un acto del Parlamento Europeo, auspiciado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) dio el nacimiento a la que se llamó Declaración de Bruselas, que solicita al gobierno de Castro la liberación de los disidentes. En la Haya, varias organizaciones danesas se manifestaron frente a la sede diplomática cubana, los que al pretender entregar una carta, les fue impedido por simpatizantes de Castro. En Praga, más de 200 manifestantes corearon frente a la embajada de Cuba, la consigna Cuba sí. Castro no. En Washington, congresistas cubanoamericanos pidieron una condena al régimen de la Habana. En Argentina, intelectuales organizaron una conferencia internacional sobre el periodismo independiente en Cuba. En Colombia, la rama juvenil del partido Conservador organizó un seminario sobre los Derechos Humanos en Cuba. En Perú, el Comité de Solidaridad con la Democracia en Cuba, iauguró una exposición de fotos de los 75 disidentes y la exhibición del documental La Primavera de Cuba. En Costa Rica, se exhibió el documental en un céntrico hotel de San José. En Francia hay un fuerte movimiento, donde RSF se movilizan semanalmente frente a la embajada de Cuba. En todos ellos, la comunidad Cubana hace acto de presencia para apoyar a sus combatientes presos por la libertad de todos. Yo he querido mitigar en algo la vergüenza ajena que siento, con una humilde reclama por la libertad de esos valientes compatriotas en la sesión de Cartas al Director en la prensa local. Sé que todos tenemos que hacer algo. (Evelio Morales Peraza. Junio 2004)
El control sobre la información:
En Cuba sólo hay una versión de las cosas, al menos oficialmente, y todos los medios de comunicación responden a las férreas directrices de las autoridades cubanas. En la parcela informativa se transparenta la realidad de una dictadura que, como otras muchas, restringe el acceso a la información de sus ciudadanos.
En papel impreso no hay periódicos, sólo semanarios. La razón no es otra que el elevado coste del papel y las tintas necesarias para su producción. Cabeceras como Granma, en su versión cubana o en la internacional, Juventud Rebelde o Trabajadores ensalzan continuamente los avances y los valores de Cuba, pero sólo de su cara lustrosa.
La elección de los temas a tratar, las formas en las que se presentan, el lenguaje y hasta las tipografías responden a un ejemplo más de la utilización y manipulación de la información para más gloria del gobierno castrista. Ni una crítica se cuela en las páginas de estos semanarios más propagandísticos que informativos. Cuando la informción va a favor no se escatiman adjetivos calificativos y a la hora de atacar algún tema se promueven valores y términos de ofensa nacional. La política informativa del régimen es bastante clara. Los asuntos trascendentales que abren los periódicos son ampliados en los noticieros de radio y en las mesas redondas informativas de Cubavisión.
Televisión:
Las dos cadenas televisivas estatales apoyan su programación en películas antiguas, los noticieros que reproducen al pie de la letra los comunicados oficiales, y el gran fenómeno social y mediático, las telenovelas mejicanas o colombianas, que paralizan el país a las nueve de la noche. El contraste a este fenómeno se produce porque la parrilla televisiva también está salpicada de programas como Universidad para todos, en los que se puede estudiar portugués, inglés, matemáticas o cómo aprender a cocinar desde casa.
Los periodistas son, de manera muy evidente, simples correas de transmisión de las órdenes oficiales en el medio televisivo y esto no sólo ocurre en Cuba, claro. Es evidente que esta fórmula de control de la sociedad, a través de la televisión, es una enfermedad común en muchos países pero hay un importante matiz; en cada hogar cubano, por lo menos, hay una televisión gracias a que el Gobierno da todas las facilidades para que esto sea así. Lo único que escapa al control gubernamental de la información son las cadenas de televisión vía satélite que se pueden disfrutar en los hoteles para los turistas. de cualquier manera, la relativa profusión de cabeceras de prensa, las radios oficiales o la televisión no se traducen en que el pueblo cubano esté informado, ni de lo que pasa dentro del país, y mucho menos de lo que ocurre fuera de la frontera de la isla. Esta visión sesgada del mundo puede ser un tema delicado cuando se entabla una conversación profunda al respecto con un cubano.
Algunos de los intentos de los Estados Unidos, y de la disidencia cubana en el exterior, para tratar de colarse en el espacio radioeléctrico cubano distintos medios de comunicación no han tenido demasiado éxito. Sin embargo, en la nueva era de las telecomunicaciones y de internet, el campo se abre y la preocupación de las autoridades es más evidente. Escasas instituciones tiene acceso a internet, y allí donde es posible, los rastreadores y los vigilantes cibernéticos de los correos electrónicos pueden detectar cualquier correo o conexión sospechosa, lo que suele acabar con el bloqueo de esa cuenta de internet. (Félix Díaz Hernández)
Acceso a Internet:
El régimen cubano intenta mantener a sus ciudadanos al margen de la Red. La compra de material informático se encuentra estrictamente regulada, el acceso a Internet controlado y las comunicaciones electrónicas estrechamente vigiladas. Las actas de acusación de la mayoría de los periodistas independientes encarcelados en marzo de 2003 incluyen referencias a su actividad en Internet.
La libertad de expresión está proscrita en Cuba, la mayor cárcel del mundo para los periodistas. El régimen, demasiado dedicado al control de la información destilada para sus ciudadanos, no tolera ninguna prensa independiente. En relación con Internet, el gobierno ha adoptado una postura paradójica. Forma a miles de estudiantes en las nuevas tecnologías -de fuente oficial, actualmente se estarían formando cerca de 30.000-, pero impide a la gran mayoría de la población acceder a la Red. A veces, las autoridades presentan el Net como "la gran enfermedad del siglo XXI", porque surte a los internautas de informaciones "contrarrevolucionarias". Pero es también una baza inevitable para el desarrollo económico del país, como repite hasta la saciedad González Planas, el Ministro de Telecomunicaciones cubano.
Cuba es hoy uno de los diez países más represivos del mundo con la libertad de expresión en la Red. Este medio de comunicación se reserva para una élite cercana al poder. Pero, incluso esos pocos privilegiados frecuentemente solo acceden a una Intranet, especialmente concebida y filtrada por las autoridades.
Los cubanos han encontrado medios para eludir la omnipresente censura del Estado, comprando el acceso a Internet en el mercado negro, o compartiendo las pocas conexiones autorizadas. Sin embargo, el gobierno actúa severamente contra cualquier utilización "ilegal" de la Red. Por otra parte, los tribunales de la isla cada vez usan más una nueva acusación, la utilización "contrarrevolucionaria" del Net, para condenar a los disidentes.
(Informe de Reporteros Sin Fronteras 2004)
Escribir críticamente:
El poeta y periodista Raúl Rivero fue condenado a veinte años de cárcel por ejercer su oficio de periodista, por su denuncia, desde la prensa independiente, del gobierno cubano. Junto a él fueron condenados también, a penas de hasta 28 años de cárcel, 74 opositores pacíficos, de ellos, otros 26 periodistas independientes.
[...] Los supuestos delitos cometidos por estas personas consistían en escribir críticamente sobre la realidad del país, denunciar la violación de los derechos humanos, prestar libros "prohibidos" (como la Declaración Universal de los Derechos Humanos) y solicitar firmas -como autoriza la ley cubana- en apoyo al Proyecto Varela, para solicitar la convocatoria de un referéndum sobre el destino político del país. (J.M.Aznar 15/09/04)
Alfredo Bryce Echenique sobre sus antimemorias:
[...] Puedo citar el caso de Julio Feo, que fue secretario personal de Felipe González, en una época muy divertida de mi vida que terminó con la gran desilusión que fue para mí Cuba, cuando fui a vivir allí. Eso terminó, no he querido volver. Bueno, en una ocasión hicimos un viaje por mar, por los cayos de Florida, con Felipe González, Fidel Castro -que se metía en unas discusiones impresionantes-, García Márquez, el pintor Guayasamín y Javier Solana. Pasado un tiempo, cuando Julio Feo dejó de ser secretario de Felipe, publicó un libro de memorias por la misma época en que yo lo hice también. Habíamos conversado para puntualizar algunos recuerdos de ese viaje, los dos relatos eran exactos, sólo que él destacaba el aspecto político y yo el humano: las virtudes y defectos, lo sublime y lo ridículo de los personajes, como las piernas delgaditas de ese gigante que es Fidel. Un gigante con pies de barro, como su revolución. Julio tuvo un problema grave, alguien lo llevó a los tribunales. Yo no tuve ninguno. Incluso, lo mío no se prohibió en Cuba por esas genialidades de loco que tiene Fidel, que dijo: "Los libros a favor de Cuba los pago yo (entonces el KGB), los anticubanos los paga la CIA; el libro de Bryce lo ha pagado Anagrama y este tipo lo ha escrito con mucho amor, no por la revolución, pero sí por la gente". Es curioso, yo me alejé de su política, pero él no prohibió mi libro. (Entrevista a El País, 2005)
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