Viajes
Programa Space Shuttle



Programa Space Shuttle:
El Enterprise fue sólo un modelo de pruebas. Está concebido para realizar diversas misiones: investigación científica (Spacelab u otros laboratorios análogos) y transporte y manipulación de satélites. Para esto va provisto de un sistema de brazo articulado (16 m longitud y 500 kg) cuyo control se efectúa desde la cabina. El orbiter tiene 37 m de longitud y 24 m de envergadura. Tiene una estructura convencional de aluminio recubierta por una pantalla térmica de fibra silícea. La abertura de carga y los motores son de un material compuesto por grafitos y resina epoxídica. Las partes que pueden alcanzar una temperatura más elevada durante la reentrada en la atmósfera (proa y borde ade ataque del ala) recurrena la fibra de carbono impregnada con carbón pirolítico. El vehículo aloja un gran compartimento de 18 x 4,6 m que puede transportar una carga útil de 29,5 t en viaje de ida y 14,5 t en el de vuelta. Además de los especialistas suele heber tres tripulantes: el comandante, el piloto y un especialista de la misión.

El sistema de propulsión consta de dos grupos de motores, unos para alcanzar la órbita prefijada y los demás para la inyección, el cambio de órbita y el frenado en el reingreso a la atmósfera. Los primeros son los dos boosters eyectables de combustible sólido y tres motores que se alimentan del gran depósito no recuperable exterior de hidrógeno y oxígeno. Para las operaciones en órbita existen dos reactores, cada uno de los cuales produce un empuje de 26,7 kN, doce motores de control (3,87 kN de empuje cada uno) y dos motores para el control de precisión, de 100 N de empuje cada uno. Todos estos motores consumen tetróxido de nitrógeno y monometilhidracina. Los boosters propulsan el conjunto hasta una altura de 40 km, se desprenden y son recuperados del mar. Están concebidos para una duración de 20 misiones. El orbiter para 100. El 12 de abril de 1981 se lanza el primer transbordador, el Columbia. El 31 de diciembre de 1983 el Columbia sirvió de transporte al Spacelab en su primera salida. El 28 de enero de 1986 el Challenger explota a 72 segundos del despegue. En 2002 la Nasa se dedicó a comprar viejos ordenadores usados porque se necesitaban con urgencia procesadores Intel 8086. Constituían el núcleo del sistema de control de los propulsores durante el despegue y su escasez dificultaba la continuidad de las misiones de los transbordadores. El 1 de febrero de 2003 el Columbia explota durante la reentrada.

Challenger (1983):
Segundo transbordador del programa STS. Es una versión modificada del Columbia con un peso inferior en unos 1.000 kg. Su primer vuelo tuvo lugar el 4 de abril de 1983 y fue el sexto del programa STS. So misión principal, que no llegó a cumplirse con la precisión deseada, era la puesta en órbita del TDRS-A, satélite de seguimiento y transmisión de datos. La tripulación estaba compuesta por cuatro astronautas, dos de los cuales, los científicos D.Peterson y S.Musgrave, pasearon por el espacio durante unas cuatro horas. El regreso se efectuó sin novedad el 10 de abril en la base Edwards de las fuerzas aéreas. La segunda misión (STS-7) se inició el 18 de junio de 1983 y concluyó el 24 de junio. En la tripulación de cinco hombres, comandada por R.Crippen, figuraba la primera astronauta norteamerican, S.Ride. Se colocaron dos satélites en órbita, el Anik-C y el Palapa-B, y se hizo viajar un tercer satélite, el SPAS-01, paralelamente a la nave e independientemente de ella. El tercer lanzamiento del Challenger se produjo el 30 de agosto de 1983 por la noche; su regreso, también nocturno, tuvo lugar el 5 de septiembre. Se cumplieron los principales objetivos fijados: la puesta en órbita del satélite indio Insat 1-B y la verificación del funcionamiento del TDRS-A, puesto en órbita durante el primer vuelo del Challenger. La cuarta expedición, que tuvo lugar entre el 3 y el 11 de febrero de 1984, arrojó un balance muy desigual. De una parte, se consiguió el primer paseo espacial autónomo de una astronauta: provisto de un artefacto a propulsión , una especie de silla con el nombre de unidad de maniobra manual, los astronautas G.McCandless y R.Stewart permanecieron durante cinco horas en el espacio, sin unión física alguna con el transbordador. Se multiplicaron los fallos técnicos: a la pérdida de dos satélites artificiales que debían ser puestos en órbita y al fracaso de un encuentro programado con un globo baliza, hubo que añadir una avería del brazo articulado con el que se manipulan los satélites desde la nave. El Challenger volvió al espacio en abril de 1984; en esta ocasión su cometido consistió en capturar, reparar y volver a situar en órbita un satélite científico, el SMM o Solar Max, averiado a los diez meses de su lanzamiento en 1980. El triple objetivo fue cubierto satisfactoriamente.

Discovery 2006:
Realizó dos vuelos tripulados, en julio de 2005 y julio de 2006, que partieron de la base Kennedy, y cuyo principal objetivo fue verificar las modificaciones introducidas en su estructura, en especial las nuevas protecciones térmicas en la superficie de la nave, y llevar abastecimientos a la Estación Espacial Internacional (EEI), cuya construcción se reanudó en 2006. Un nuevo viaje se realizó en diciembre de 2006, y en esta ocasión con la particularidad de que el lanzamiento se hizo nuevamente en horario nocturno después de que a raíz del accidente del Columbia, la NASA decidiera realizar dicha maniobra siempre con luz diurna para poder filmar, como medida de seguridad, las operaciones de despegue y ascenso de la nave. El objetivo de la misión, integrada por siete astronautas, era continuar con los trabajos en la EEI, así como traer de regreso a la Tierra al astronauta alemán Thomas Reiter, tras seis meses de estancia en el espacio. Su lugar fue ocupado por la astronauta estadounidense Sunita Williams.

Spacelab (1983):
Laboratorio espacial recuperable construido por la ESA cuyo transporte al espacio corre a cargo del Space Shuttle. Sus posibles combinaciones dan cierta flexibilidad. Está formado por dos elementos: uno de ellos presurizado destinado a alojamiento de hasta cuatro especialistas y el otro que contiene el instrumental científico y se expone al ambiente espacial tras la apertura de las compuertas. Su primera misión se realizó entre el 31 de diciembre de 1983 y el 8 de enero de 1984. El transporte corrió a cargo del Columbia. Se realizaron 72 experimentos científicos de los cuales unos sesenta eran europeos (uno de ellos español) y el resto norteamericanos. Se obtuvieron importantes resultados en fisiología de la ingravidez, crecimiento de monocristales de silicio, fabricación de espuma metálica, observación de la atmósfera y astronomía de las estrellas de neutrones.


Astronáutica China:
la primera sonda lunar diseñada por China se bautizó con el nombre de Chang’e y fue enviada al espacio en 2007 iniciando así una nueva marcha cósmica que no deja de sorprender por su veloz travesía. Desde entonces, la tradición, las leyendas seculares y el programa espacial chino han quedado indisolublemente unidos. El envío de aquella sonda lunar fue en realidad el tercer hito de la moderna tecnología espacial china tras los proyectos de satélite (1970) y de nave espacial tripulada (2003). El sentido general de dicho programa remite a un afán que tiene mucho más de reto tecnológico que poético, claro está, y es fiel reflejo del aumento del poder general de China, también conocida como la Gran Tierra por su enorme dimensión continental, y, en paralelo, nos muestra una importante faceta de la modernización de la defensa nacional. Hoy, China tiene en proceso de construcción su propia estación espacial Tiangong, configurada a partir de un primer laboratorio ya en avanzado estado de gestación, con el objeto de ultimarla en 2020 y tiene planes de enviar en el presente lustro un vehículo no tripulado a la superficie de la Luna, primer paso para que, más adelante, sus taikonautas arriben al satélite, probablemente en torno a 2020 o 2025. Tras el envío del primer astronauta al espacio, cabe señalar que los éxitos han acompañado su estela con hitos como el primer paseo extra vehicular (2008), el acoplamiento de dos vehículos en órbita el año pasado o el primer acoplamiento espacial tripulado con la participación de una mujer por primera vez el último junio. Cierto que todo se halla aún en fase preliminar, pero avanza a gran velocidad. La mezcla de voluntarismo, generosos recursos y eficacia está produciendo resultados realmente impresionantes. En solo tres décadas, China ha puesto en órbita un centenar de satélites y, con cuatro bases de lanzamiento, su tecnología se encuentra entre las más seguras del mercado. Con un presupuesto similar al de Francia o de Japón en este dominio y equivalente a la décima parte del gestionado por la NASA ha logrado llevar a cabo casi 70 lanzamientos con solo dos fracasos conocidos. La fuerza de la impronta china ha obligado a la agencia estadounidense a replantearse el regreso a la Luna, lo que podría verificarse a finales de la presente década. La carrera espacial, fiel exponente del pulso estelar entre las dos superpotencias de la guerra fría, podría volver por sus fueros, aunque ambas partes reniegan de ello por activa y por pasiva. [...] Por otra parte, cuenta ya con una cartografía completa de la Luna, incluso en versión 3D desde 2009, y otra de gran precisión desde este año, recursos de gran utilidad para impulsar ese ensayo no tripulado que podría coronar la emergencia china ante un mundo ensimismado con sus crisis. Las dificultades, no solo económicas, del programa europeo Galileo contrastan con los avances de su par chino, el Beidou, alternativo al GPS estadounidense... La Luna podría aportarle sustancias como el hélium-3 o recursos minerales como el titanio u otros necesarios para seguir afianzando su desarrollo. (Xulio Ríos)

Lanzadores de China:
El desarollo de sus lanzadores derivó en programas de misiles militares. Entre 1970 y 1981 se sucedieron dos tipos de lanzadores para satelizar 9 cargas útiles: el Larga Marcha 1, versión espacial del misil de alcance medio CSS-3 (China Strategic System), y el Larga Marcha 2, derivado del misil intercontinental CSS-X-4 (X, experimental; este misil también recibe el nombre de FB-1). En 1984, un CSS-X-4 con una tercera fase de hidrógeno líquido se convirtió en el Larga Marcha 3, lanazador de satélites geoestacionarios. La puesta en órbita de satélites de comunicación aporta una considerable rentabilidad económica. En este nuevo espacio para la competencia China va ganando cuota de mercado frente al escaso grupo de competidores tradicionales.


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