HISTORIA
Australia
Aborígenes



Aborígenes australianos:
Hacia 1623, el capitán Jan Carstensz dio con una horda de hombres barbudos y morenos, en la costa de la actual península del cabo York, en Australia del Norte, y los describíó por escrito como sigue:

    Son unos salvajes terribles, que no poseen ninguna clase de metal, y no hablemos ya de metales preciosos. Sus armas son escudos y lanzas de madera ligera o de caña, con espinas de pescados o incluso huesos humanos como puntas. Manejan estas lanzas con mucha habilidad, con la ayuda de pedazos de madera que sostienen por medio de un gancho.

Probablemente fue Carstensz el primer europeo que vio a los habitantes primitivos de Australia. Descubrió cerca de sus campamentos gran número de huesos, creyó que se trataba de huesos humanos y, por consiguiente, calificó de caníbales a los australianos. Como parecían interesarse por los abalorios, atrajo a unos cuantos hombres tendíéndoles una mano llena de perlas, y de esta manera intentó cazarlos. Sus marineros pudieron amarrar a uno por la barba, otro se defendió y lo mataron, y los demás huyeron.

Aborígenes australianos. Grabado francés del s.XIX Aborigen australiano por Blueit Canguro Ruta de Burke 1860-1861

Alrededor del año 1800 los aborígenes australianos, al igual que los de Nueva Guinea, seguían utilizando instrumentos de piedra a pesar de contar con ricos yacimientos de metal. Los aborígenes de Australia nororiental, en lo que parece un signo de escasa receptividad de novedades, no quisieron adoptar los arcos y las flechas que vieron utilizar a los isleños del estrecho de Torres, con quienes mercadeaban. Los aborígenes australianos, que nunca llegaron a cultivar ñames ni plantas de semilla, anticiparon varios elementos de la agricultura. Gestionaban el campo quemándolo, con el fin de estimular el crecimiento de plantas de semilla comestibles que brotaban después de los incendios. Al recolectar los ñames silvestres, cortaban la mayor parte del tubérculo comestible, pero devolvían al terreno los pedúnculos y partes superiores de esos tubérculos para que se reprodujeran. Su labor de cavar removía y aireaba el suelo y favorecía el nuevo crecimiento.

El continente más pequeño y aislado siempre tuvo un número muy inferior de especies de grandes mamíferos salvajes que Eurasia, África o América. Del mismo modo que en América, en Australia todas las especies susceptibles de domesticación, a excepción del canguro rojo, se extinguieron coincidiendo más o menos con la primera colonización del continente por seres humanos.

James Cook Casuario Sidney en 1788 Mapa de Rottnest

En el sureste de Australia, la parte bien provista de agua del continente y la más apta para la producción de alimentos, las sociedades aborígenes parecen haber evolucionado en los últimos milenios de acuerdo con una trayectoria que habría conducido finalmente a la producción de alimentos autóctona. Habían construido ya aldeas para el invierno, habían comenzado a gestionar intensivamente el entorno para la producción de pescado mediante la construcción de trampas, redes e incluso largos canales.

    Llegada de los primeros pobladores:
    Australia era ya una isla desde antes que aparecieran por primera vez homínidos en la Tierra. Todos los seres humanos que llegaron allí tuvieron que hacerlo por mar, en número suficiente para iniciar una población que pudiera perpetuarse, después de cruzar 100 kilómetros o más de alta mar, sin tener medio alguno de saber que les aguardaba tierra firme. La gente de Mungo había recorrido, después de desembarcar, unos 3.000 kilómetros tierra adentro desde la costa norte de Australia (que se supone que fue el punto de acceso), lo que indica, según un informe de las Proceedings of the National Academy of Sciences, «que la llegada de seres humanos debió de iniciarse mucho antes de hace 60.000 años». (Bill Bryson)

Llegada de europeos:
Tanto Cook en Botany Bay como Phillip en Sidney tuvieron enfrentamientos armados contra unos aborígenes a los que atribuían un comportamiento imprevisible. El maltrato ejercido por los europeos fue una constante en la historia posterior. Junto con la introducción de las especies agropecuarias desconocidas, se produjeron importantes desequilibrios ecológicos. Las especies exclusivas australianas que evolucionaron aisladas durante mucho tiempo se encontraron de repente a merced de serias amenazas. Algunos de los desequilibrios causados por la introducción de especies alcanzaron dimensiones desastrosas. A pesar del maltrato y el uso de las armas de fuego, las enfermedades comunes fueron la causa principal de la radical disminución de la población indígena. Las atrocidades cometidas contra los aborígenes coninuaron hasta el comienzo del siglo XX. Para intentar mejorar su escaso grado de adaptación a la vida moderna se adoptó durante unos años la drástica medida de separar a los niños de sus familias para darles una educación occidental. Esta radical medida produjo unos nefastos efectos sociales y psicológicos.


Últimos días de Burke y Wills en el desierto:
Menindee es célebre por haber sido campamento base de dos blancos que sufrieron aún más el calor seco del desierto más de un siglo atrás: el policía irlandés Robert Burke y el astrónomo inglés William Wills, los infortunados jefes de la primera expedición europea que cruzó Australia de sur a norte. Partiendo con seis camellos cargados con comida suficiente para tres meses, Burke y Wills agotaron las provisiones cuando estaban en el desierto al norte de Menindee. Por tres veces seguidas fueron encontrados y rescatados por aborígenes bien alimentados cuyo hogar era aquel desierto, y que atiborraron a los exploradores de peces, pasteles de helecho y gordas ratas asadas. Pero después Burke disparó insensatamente su pistola contra uno de los aborígenes, y todo el grupo huyó. A pesar de su gran ventaja sobre los aborígenes en cuanto a posesión de armas de fuego con las que cazar, Burke y Wills pasaron hambre, se derrumbaron y murieron en el plazo de un mes a partir de la huida de los aborígenes. (Jared Diamond)

Islas de los Bucaneros:
Situadas al noroeste de Australia en zona de selva tropical. Formadas por un millar de islas e islotes. Sólo algunas de las pincipales islas están habitadas por comunidades indígenas. Están sometidas a las mayores mareas de Australia, que llegan a los 12 metros. La zona costera está ocupada por extensos manglares donde, en aguas saladas, habita el Saltwatter crocodile. Granjas de estos cocodrilos se dedican a la venta de su cotizada piel.

Fauna:
El hecho de que la fauna australiana evolucionase aislada posibilitó la existencia de animales peculiares como el canguro, koala, dugong, emú, ornitorrinco, el demonio de Tasmania y el Tigre de Tasmania o Tilacino. El Tilacino se extinguió en Australia hace miles de años y permaneció en Tasmania hasta 1933. Era un marsupial carnívoro parecido a los cánidos de otros continentes. La introducción de perros salvajes en el medio hizo que mermaran sus posibilidades de supervivencia. Se le culpó de la desaparición de ovejas y en 1830 la Van Diemen’s Land Company pagaba una recompensa por ejemplar abatido. Entre 1888 y 1909 gobierno de Tasmania hizo lo mismo.


Conejos y mixomatosis:
Se había observado que el virus de la mixomatosis, originario de una especie silvestre de conejo brasileño, causaba una epidemia mortal en los conejos domésticos europeos, que son una especie distinta. De ahí que el virus fuera introducido deliberadamente en Australia en 1950 con la esperanza de librar al país de su plaga de conejos europeos, insensatamente introducidos en el siglo XIX. En el primer año, la mixomatosis produjo un gratificante (para los agricultores australianos) 99,8 por 100 de tasa de mortalidad en los conejos infectados. Lamentablemente para los agricultores, esa tasa descendió en el segundo año hasta el 90 por 100, y finalmente hasta el 25 por 100, frustrando las esperanzas de erradicar por completo a los conejos de Australia. El problema era que el virus de la mixomatosis evolucionó para defender sus intereses, que son distintos de los nuestros y de los de los conejos. El virus cambió para matar menos conejos y permitir que los infectados mortalmente viviesen durante más tiempo antes de morir. En consecuencia, un virus de la mixomatosis menos mortal propaga crías de virus a más conejos que el virus original, el sumamente virulento virus de la mixomatosis. (Jared Diamond)


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