Viajes de exploración
Pigafetta



Francesco Antonio Pigafetta (Vincenza 1491-id 1534):
Era de noble familia procedente de la Toscana. En 1519 se presentó en la corte española, a la sazón en Barcelona, acompañando a su conciudadano Chiericato que iba como embajador de la corte de Roma en la de Carlos V, y pidió a este monarca formar parte de expedición de cinco barcos que se alistaban en Sevilla para las Molucas, al mando de Magallanes. Le fue concedido y, pasando por mar a Málaga y después a Sevilla, embarcó en el Trinidad, en calidad de sobresaliente.

    El 3 de octubre de 1519 las cinco naos de la expedición de Magallanes fondearon en la bahía de El Médano. Pigafetta relató la breve escala en Tenerife en su libro Relazione del primo viaggio intorno al mondo, publicado en Venecia en 1536: “Partimos de San Lúcar el 20 de septiembre, dirigiéndonos hacia el sudoeste, y el 26 llegamos a una de las Islas Canarias, llamada Tenerife. Escalamos ahí tres días en un sitio adecuado para procurarnos agua y leña. Enseguida encontramos un puerto, llamado Monte Rosso (Montaña Roja), donde pasamos dos días”.

En Mactan (Filipinas), en el combate en que fue muerto Magallanes, resulta herido Pigafetta, pero pudo terminar el viaje, llegando a Sevilla con Juán Sebastián Elcano en septiembre de 1522. El emperador encargó a Pedro Mártir de Anglería la redacción de la memoria o relación de este viaje y fue Pigafetta desde Sevilla a Valladolid a presentar al monarca todas las notas de las incidencias ocurridas en él. Luego pasó a Portugal para informar al rey don Juan III de los países visitados y seguidamente a Francia, donde presentó varios objetos traídos de tan lejanas tierras recorridas, a la reina regente Luisa de Saboya, madre de Francisco I. También informó Pigafetta, en Italia, a Felipe de Villiers, gran maestre de Rodas, a cuyo servicio entró. El manuscrito de Pedro Mártir de Anglería, que es el que tenía más datos de los recogidos por Pigafetta, fue enviado a Roma al Santo Padre, a la sazón Adriano VI, que había sido protector de Anglería y que quería editarlo con gran lujo. Mas llegó cuando ya el papa había fallecido y el manuscrito desapareció con ocasión del saqueo de la Ciudad Eterna, en 1527. Ramusio aseguraba se había perdido en un incendio, pero modernamente se encontró en la Biblioteca Ambrosiana de Milán y créese que nunca fue publicado. Se dio a la luz pública un extracto en francés que fue traducido al italiano por Ramusio e incluido en su Colección de viajes. No es propiamente el diario que Pigafetta escribió en su viaje, sino una relación más extensa que hizo estando en Italia a petición de Clemente VII y de Villiers. Hubo de escribirla después de 1524, ya que Pigafetta se denomina caballero y fue armado tal en dicho año. Envió también una copia a la reina regente de Francia y ésta mandó traducirla al francés, pero Fabre, el gran filósofo a quien se dio el encargo, no hizo sino un extracto, omitiendo todo lo que no entendía. Ramusio recogió dicho extracto y fue el que insertó en su obra citada, pero bien examinado, parece desprenderse que su labor se redujo a copiar alguna traducción impresa en Venecia en 1536, cambiando algunas palabras, extractando el discurso preliminar y efectuando algunas alteraciones en la división de la obra. No se han podido descubrir las copias que Pigafetta presentó a otros personajes ilustres. Al final del manuscrito de la Biblioteca Ambrosiana incluyó Pigafetta un tratado de navegación y diferentes vocabularios del Brasil, Patagonia, islas Filipinas y Molucas.

Algunos historiadores italianos le juzgan como uno de los más célebres sabios de la Europa de su tiempo, pero púsose por otros en claro que sus conocimientos se reducían a los desvíos de la aguja, al manejo del astrolabio y a saber llevar la derrota de la nave. Es, no obstante cierto, que durante el viaje se esforzó por aumentar sus conocimientos, tanto de náutica, como generales: estudió el idioma de los pueblos visitados y formó con ellos extensos vocabularios; estudió también la flora y la fauna de aquellos países, pero le faltaban conocimientos para discernir lo verdadero de las fábulas y falsedades que le contaban, por cuya razón está llena su relación de cosas fantásticas. La relación de su viaje fue publicada en 1800 francés y en italiano por Amoretti, en Milán y en París, y luego por Allegri en 1894 en Roma, con el título de Relazioni intorno al primo viaggio di circunnavegazione. Notizie del Mondo Nuovo con le figure del paise scoperti. La edición francesa contiene una carta general y otras cuatro de la extremidad meridional de América, de las islas de los Ladrones, Filipinas, Molucas, Zabre y Mactan; los vocabularios, el tratado de navegación de Pigafetta y una noticia de Martin Behaim, y la descripción de su globo terrestre por Murr. (Carlos Martínez Valverde)

Estimación de distancias recorridas:
Pigafetta describió el uso de la corredera [cadena de popa] para el cálculo de la velocidad. No consta que fuera utilizada por la generación anterior de navegantes formada por Colón y Días. Con ella se verificaba que en buenas condiciones los buques cubrían de 60 a 70 leguas al día, unos 280 kilómetros. Los navegantes portugueses en la costa oeste de Africa anotaban con todo detalle sus estimaciones de la distancia recorrida en cada jornada, probablemente sin ningún instrumento empleado a tal efecto. Pigaffeta dejó escrito que Martín Behaim [Martín de Bohemia] (1459-1506), cosmógrafo al servicio de la corona portuguesa, defendía antes que Magallanes la existencia del estrecho que da paso al Pacífico sur. Martín Behaim, autor del globo de Nuremberg (1492) usa las mismas cantidades que Toscanelli para representar datos de longitud entre Portugal y China.


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