MAR
Mareas



Mareas:
Flujo y reflujo causados principalmente por la fuerza de atracción de la Luna. Diariamente recorren la Tierra dos montañas de olas (marea alta) y dos valles de olas (marea baja). Ocasiona una elevación y un descenso del nivel del agua de hasta 12 metros en ciclos de seis horas. Las mareas más elevadas que se han observado son del tipo semidiurno: Bahía de Fundy, Canadá 19,6 | Río Gallegos, Argentina 18,0 | Bahía Frobisher, Canadá 16,3 | Bahía del Mont-Saint-Michel 15,0 | Río Severn, Inglaterra 14,1 | Bahía Collier, Australia 14,0 | Isla Rambler, China 13,2 | Braunagar, India 12,4 | Delta del Amazonas, Brasil 11,7. La propagación de la onda de marea puede verse en la carta cortidal, formada por líneas que unen los puntos del océano que tienen la pleamar a la misma hora. En el lugar donde se unen las líneas cortidales (puntos anfidrómicos) la marea es nula. Las líneas giran en sentido contrario a las agujas del reloj en el hemisferio Norte y el opuesto en el Sur.

Nivel del mar:
El servicio de reconocimiento antártico de Gran Bretaña investiga con intranquilidad la disminución de las masa de hielo del mayor glaciar antártico. Sus observaciones se llevan a cabo desde 1994, sobrevolando la zona y con la ayuda de satélites. Según sus mediciones en algunas zonas del Antártico occidental se han perdido 31 kilómetros cúbicos de hielo al año. Si se derritiera el hielo del Antártico el nivel de los océanos se elevaría cinco metros y provocaría una catástrofe de enormes dimensiones.

Variación en la separación Tierra-Luna:
Mientras la Tierra gira las capas rocosas se frotan entre sí, con sus movimientos ascendentes y descendentes. Esta fricción implica una lenta conversión en calor de la energía terrestre de rotación, y, por lo tanto, el período rotatorio se acrecienta gradualmente. El efecto no es grande en términos humanos puesto que el día se alarga un segundo cada cien mil años. Al perder energía rotatoria la Tierra conserva el momento angular porque la Luna gana lo que pierde la Tierra y aumenta su velocidad de giro alrededor de la Tierra, lo cual significa que se aleja de ella y que al acerlo deriva con gran lentitud. Hace unos 570 millones de años, la época de los fósiles más antiguos, el día pudo tener algo más de 20 horas, y tal vez el año constara de 428 días. Algunos corales depositan capas de carbonato cálcico con más actividad en ciertas temporadas,, de tal forma que podemos contar las capas anuales como los anillos de los trocncos de los árboles. Algunos depositan más carbonato cálcico de día que de noche. En 1963 el paleontólogo americano John West Wells contó las sutiles capas de ciertos corales fósiles y constató que los corales con antigüedad 400 millones de años depositaban como promedio anual 400 capas diurnas, mientras que otros corales de 320 millones de años, acumulaban por año 380 capas diurnas. Si la gravedad terreste hubiera capturado a la Luna, las fabulosas mareas que acompañarían a la captura habrían pulido las rocas más primitivas en unas condiciones incompatibles para cualquier clase de vida. Habría desaparecido incluso cualquier rastro de vida.

El oceanógrafo Matthew F.Maury:
El fundador de la oceanografía moderna fue un oficial de la Marina americano llamado Matthew Fontaine Maury. A sus 30 años se lesionó en un accidente. Nombrado jefe del depósito de mapas e instrumentos, se obligó a sí mismo a la tarea de cartografiar las corrientes oceánicas. En particular estudió la Corriente del Golfo, que investigó por vez primera en 1769 Benjamin Franklin. La descripción de Maury se ha hecho clásica en oceanografía: Es un río en el océano. Inició también la cooperación internacionalen el estudio del océano. Fue la inquieta figura que se movió entre bastidores en la histórica conferencia internacional celebrada en Bruselas en 1853. En 1855 publicó el primer libro de oceanografía: Geografía física del mar. La Academia naval de Annápolis honró a este investigador tomando, a su muerte, el nombre de Maury. En 1858 el Nautical Almanach, publicado por el Almirantazgo británico incluía un mapa de mareas para todos los puertos del mundo.


Mar quieta en fase de lunación:
A veces se producen extraños alivios. Hay un día en que todo resulta fácil: una coyuntura afortunada de los elementos, la fase de lunación, la hora de la marea, provocan que el mar de pronto se duerma, y entonces el más maldito de los lugares se vuelve fácilmente accesible por un corto lapso de tiempo. Nos asombra, pero conviene aprovecharlo. Entonces ocurre que la lancha motora durante ese cuarto de hora de mar quieta, puede atracar en el faro que durante meses solo ha podido avituallar a distancia; y ahora se puede amarrar, tranquilamente, contra ese basamento que de costumbre supune el peor de los peligros. Y todos los miembros de la tripulación suben al faro, uno tras otro (pues de todos modos no conviene fiarse), a compartir un vaso de vino. Parece un milagro (Jean-Pierre Abraham, La plaza real, 2004)

Autores Clásicos:
Cuenta Estrabón que en los escritos de Posidonio se hablaba de que en un día lunar se producen dos pleamares y dos bajamares, y que sufren un retardo con respecto Sol de un día al siguiente. Las mareas eran más fuertes en las sicgias, y más débiles en las cuadraturas. Plinio escribió que las causas de las mareas son el Sol y la Luna; las aguas del mar suben y bajan dos veces cada día lunar, presentando un retraso de un día a otro. Esta influencia es función de las fases de la Luna, teniendo lugar las mareas más fuertes en Luna llena y Luna nueva, y las más pequeñas en las cuadraturas [El efecto del Sol hace que] en los días próximos a los equinoccios las mareas aumenten.


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