HISTORIA
Viajes
Polos Norte y Sur



Robert Edwin Peary (1856-1920):
Explorador norteamericano del Artico y descubridor del polo Norte. Tras incorporarse a la rama de ingeniería civil de la Armada, trabajó como topógrafo en el canal de Nicaragua desde 1885 a 1887. En 1886, junto con otro compañero, recorrió el interior de Groenlandia. Cinco años más tarde, con un grupo de siete exploradores, entre ellos su esposa, viajó hacia el norte de Groenlandia; descubrió el fiordo Independiente y demostró que Groenlandia es una isla. Entre 1893 y 1897 efectuó nuevas exploraciones en el Artico. En 1897 obtuvo un permiso de cinco años para proseguir sus exploraciones, y en 1898 realizó trabajos cartográficos en el norte de Groenlandia. Durante esta expedición, que duró cuatro años, alcanzó la latitud 84º 17' 27'', a menos de 650 km al sur del polo, y en aquel entonces el punto más septentrional hasta el que se había penetrado en el Artico norteamericano.

Viaje en el Roosevelt (1906):
Era un buque especialmente construido para hacer frente a las duras condiciones que encontraría la expedición. Su grupo llegó a los 87º 6' de latitud, pero debido al mal tiempo regresó a la isla de Ellesmere en 1908. El 1 de marzo del año siguiente continuó el viaje hacia el polo, al que llegó el 6 de abril de 1909, acompañado por cuatro esquimales y su ayudante negro Matthew Henson. A su regreso se enteró de que Frederick Cook, miembro de una expedición anterior, aseguraba haber llegado al polo un año antes. El Congreso de EUA adjudicó el descubrimiento a Peary tras una detallada investigación.

Ernest Henry Shackleton (Irlanda 1874-Georgia del Sur 1922):
Jefe de dos expediciones antárticas, se unió a la expedición de Robert Falcon Scott rumbo al Antártico, con el Discovery, como tercer oficial a bordo, después del primer invierno tuvo que regresar a Inglaterra aquejado de escorbuto. En 1908, condujo su propia expedición antártica a bordo del Nimrod. Llegó a un punto situado a 160 km del polo Sur, y reivindicó para Gran Bretaña la meseta de Tierra Victoria.
Expedición Transantártica Imperial en el Endurance (1914-1916):
Partió de Plymouth el 8 de agosto de 1914. En seis semanas recorrió 1.500 km entre témpanos del mar de Weddell. El 18 de enero de 1915 un drástico descenso de la temperatura heló el agua y el barco quedó atrapado, derivó durante 10 meses recorriendo más de 2.000 km. El 27 de octubre abandonaron el barco debido a que la enorme presión del hielo lo deformaba peligrosamente. La dieta principal consistía en carne de pingüino y de foca. El 21 de noviembre el Endurance se hundió. En abril el hielo que sostenía el campamento empezó a resquebrajarse y echaron los botes al agua. Tras siete días de accidentada navegación hacia el norte llegaron a la isla Elefante (del grupo de las Shetland del Sur), totalmente aislada y azotada por terribles ventiscas. A bordo de un bote salvavidas partió con 5 hombres en busca de las estaciones balleneras de Georgia del Sur a 1.300 km de distancia. Casi cinco meses después, en el cuarto viaje de rescate, Shakleton consiguió regresar a la isla Elefante a bordo del buque chileno Yelcho. Todos los miembros de la expedición, incluyendo al polizón Perce Blackborow, regresaron vivos. Shakleton Falleció de un ataque al corazón al iniciar una nueva expedición a bordo del Quest en colaboración con Rowett, el 5 de enero de 1922. Sus obras publicadas son The Heart of the Antarctic (1909) y South (1919). Está enterrado en Georgia del Sur, donde murió a los 47 años, por deseo de su esposa Emily.

Robert Falcon Scott (1868-1912):
Nacido cerca de Davenport, Gran Bretaña; entró como cadete en la Royal Navy, en 1891 había ascendido a teniente y en 1900 fue nombrado comandante del Discovery y seleccionado para dirigir la Expedición Nacional Antártica que exploró la plataforma de hielo de Ross y efectuó varias travesías en trineo hacia el interior.
Expedición al polo Sur (junio 1910-marzo 1911):
En 1909 empezó a organizar una nueva expedición antártica, con la intención de llegar al polo Sur compitiendo con el noruego Amudsen, que llegaría en primer lugar. Recibió ayuda financiera británica y de los gobiernos de los dominios, y en el mes de junio. Todos los hombres de la expedición de Scott mueren en el viaje de regreso. El 17 de febrero falleció el suboficial Edgar Evans, y un mes después, el capitán L.E.G. Oates, al comprender que su enfermedad impedía que los demás hicieran mayores progresos en su marcha, se extravió voluntariamente en medio de una tormenta de nieve. Avanzaron con excesiva lentitud, con 42º bajo cero y peligrosos vientos hasta que decidieron no proseguir. Durante la primavera austral, una expedición encontró el cuerpo de Scott abrazado a E.A.Wilson, el del teniente H.R.Bowers, cartas de despedida, especímenes geológicos del glaciar de Beardmore, los diarios y apuntes de Scott y placas fotográficas que pudieron ser reveladas.

    Viaje en el Terra Nova (1910): Pero Scott tiene una voluntad de acero, puesta a prueba antes ya de realizar su hazaña: dar término a la obra iniciada por Shackleton. Para ello intenta organizar una expedición, y aunque los medios propios no le bastan, no se desanima y contrae deudas, seguro como está de su triunfo. Su joven esposa le da un hijo, pero tampoco este hecho influye en su determinación de llevar a cabo el intento, y, cual otro Héctor, abandona a Andrómaca. Ninguna consideración humana detendrá su voluntad. Reúne algunos compañeros para su obra... Al buque que debe llevarlos hasta los límites del Mar Glacial le da el nombre de Terra Nova. Un extraño buque, mitad arca de Noé llena de animales, mitad laboratorio, por la profusión de instrumentos y la abundancia de libros. De todo hay que llevar a aquellos inhóspitos lugares: de lo que el hombre necesita para su cuerpo y de lo que precisa para el espíritu; pieles y animales, como los hombres primitivos, y, junto a esto, lo más moderno, lo más refinado, lo más avanzado de los tiempos presentes. Si fantástica es la embarcación, también lo es la empresa, que ofrece un doble aspecto: el de la aventura, pero calculada con la frialdad de un negocio... Salen de Inglaterra el primero de junio de 1910. .. Los expedicionarios ven emocionados cómo la costa se va desdibujando hasta desaparecer de su vista. Todos saben que se despiden del sol y del calor por más de un año, y algunos quizá para siempre... En el mes de enero, después de un corto descanso, desembarcan en Nueva Zelanda, en las proximidades del cabo Evans, en la región de los hielos eternos, donde montan una vivienda para pasar el invierno. Diciembre y enero se consideran allí meses de verano, porque es el único período del año en el que el sol luce unas pocas horas en lo alto de un blanco y metálico cielo. (Stefan Zweig)

Roald Amundsen (1872-1928):
Explorador noruego del Artico y primero que llegó al polo Sur. Fue también el primero en visitar ambos polos y en cruzar los pasos del Noroeste y del Nordeste. Se familiarizó con el Artico en la marina noruega y en su juventud halló la posición exacta del polo Norte magnético y navegó por el paso del Noroeste. En 1900 compró la barca de pesca Gjoa y reforzó el casco con tres pulgadas de roble, añadió hierro en la proa y un pequeño motor de queroseno. Con 6 tripulantes partió de Oslo el 16 de junio de 1903 para intentar atravesar por primera vez el pasaje norte entre el Atlántico y el Pacífico. Llegaron al extremo occidental del pasaje Noroccidental el 26 de agosto de 1905, demasiado tarde para continuar ese año, y llegaron a San Francisco en octubre de 1906. Más tarde, dirigió su atención hacia el Antártico y el todavía inexpugnable polo Sur. En enero de 1911, con una semana de diferencia entre los dos, Amundsen y Scott llegaron a la costa antártica. El 19 de octubre, Amundsen emprendió la marcha y llegó al polo Sur el 17 de diciembre, un mes antes que el grupo de Scott, que estaba peor equipado y contaba con menos experiencia. Entre 1918 y 1920 negoció con éxito el paso del Nordeste. En 1926 voló sobre el polo Norte con el italiano Umberto Nobile, a bordo de un dirigible semirígido. En 1928 voló de nuevo sobre el Artico para rescatar a Nobile, quien dirigía otra expedición. Amudsen no regresó y Nobile pudo ser rescatado finalmente por una segunda expedición.

Alfred Wegener (1880-1930):
El estudio de fósiles, el encaje entre las formas de los continentes e indicios de una misma glaciación en lugares muy separados le llevó a formular la teoría de la deriva continental. La teoría más importante de las ciencias de la Tierra provenía de un meteorólogo y fue muy contestada. El encaje de los perfiles de los continentes había sido observado y mencionado por otros autores, como Humboldt, a principios del siglo XIX, o Frank Taylor en 1910. Wegener llamó a la masa que hace 300 millones de años formaban todos los continentes Pangea y al único océano Pantalassa. Explicó su modelo de deriva describiéndola como el movimiento de los icebergs en el Artico. En 1906 inició su primera visita a Groenlandia, como meteorólogo oficial en una expedición danesa, para estudiar la circulación del aire polar. Desde pequeño había soñado con Groenlandia, y se dice que hacía prácticas en la nieve como si estuviese preparando una expedición. En total, durante su vida realizaría 4 viajes al Artico. En 1912 volvió a otra expedición en la que realizó la travesía a pie más larga que se llevó a cabo en Groenlandia: 1.200 kilómetros. En 1930 una nueva expedición le llevó al Artico. Entre otras cosas, descubrió que el espesor de la capa de hielo llegaba a ser de más de 1.800 metros. Allí poco después de celebrar su 50 cumpleaños encontró su muerte y entre sus hielos permanece su cuerpo, encontrado un año después de su fallecimiento. Había salido a llevar provisiones a unos miembros de la expedición que habían quedado aislados. Le sorprendió una tormenta mientras se desplazaba junto con Rasmus Willumsen.

Sir Hubert Wilkins:
El primer intento de explorar el Artico en submarino lo realizó sir Hubert Wilkins, un aventurero australiano. Sir Hubert, que pasó casi toda su vida en EE.UU., convenció en 1931 al gobierno estadounidense para que respaldase sus proyectos de llegar al polo en submarino. Por una cuota de un dólar anual durante cinco años, la Junta de Navegación de EE.UU. permitió que Wilkins se hiciera con un submarino de clase O, construido en 1918, al que rebautizó Nautilus. Wilkins supuso que encontraría aguas despejadas aproximadamente cada 40 kilómetros, lo que le daba un amplio margen de seguridad dada su autonomía de 200 kilómetros en inmersión. Si quedaba atrapado bajo los hielos utilizaría barreras huecas rompehielos. Desde el primer momento todo salió mal: uno de los dos motores del Nautilus se averió en pleno Atlántico, ya fuera por incompetencia o a causa de un sabotaje. El Nautilus fue remolcado hasta el astillero de Devonport, Plymouth, y las reparaciones duraron tres semanas. Cuando llegó a los hielos polares ya era demasiado tarde para tratar de alcanzar el polo. Las condiciones en el interior del submarino eran espantosas. Estaban apiñados y hacía tanto frío que en las paredes se formaba hielo. Cuando por fin se sumergieron, los crujidos y los chasquidos que hizo el casco al rascar el hielo les aterrorizaron hasta el extremo de que salieron inmediatamente a la superficie. De hecho, el Nautilus sufrió muy pocos daños, pero esos ruidos fueron casi insoportables hasta para los tripulanes más aguerridos, y pocos días después Wilkins reconoció su derrota. El Nautilus llegó a duras penas a Bergen, donde autorizaron a Wilkins a trasladarlo a las costas próximas a Noruega. Aunque la travesía fue un desastre, Wilkins siguió convencido de que un submarino tendría éxito donde él había fracasado.

Año 2007:
Rusia exploró el fondo marino del polo Norte y clavó una bandera de titanio a 4.300 m de profundidad para reivindicar un territorio que contiene valiosos yacimientos de hidrocarburos. Una expedición del CSIC se comprobó en el Artico los efectos del calentamiento global y el cambio climático. Carlos Duarte fue el responsable de la misión Atos. Estudiaron los efectos del vertido de todos los contaminantes acumulados durante siglos que se vierten de forma abrupta por el deshielo. En 73 días recogieron más de 2,5 millones de datos instrumentales y más de 12.000 muestras. Testigos de hielo (un cilindro de un metro de longitud) que posiblemente abarquen mas de 1000 años de historia de deposiciones. También incluyen muestras de plancton, del agua, de la atmósfera y partículas en suspensión de la atmósfera. Se sorprendieron al ver la línea de hielo retirándose a una velocidad de 20 km diarios, la máxima registrada. La tasa de calentamiento del Artico es casi el triple de la tasa de calentamiento global y por eso se considera el frente del cambio climático del momento.

Los procesos derivados del cambio climático que está afectando a todo el planeta presenta una enorme repercusión en la capa de hielo. Los datos aportados por los satélites de la NASA encargados de observar la zona han podido comprobar que su superficie helada (14,5 millones de km cuadrados en 2005), se ha reducido hasta los 14,5 millones de km cuadrados medidos en marzo de 2006. Supone una reducción de 300.000 km cuadrados, alrededor de un 2% anual. Los datos obtenidos desde la década de 1980 han mostrado que la superficie helada se ha reducido actualmente un 18%. La velocidad a la que ha desaparecido en el último año es la más elevada de cuantas se han registrado desde 1979, año en que comenzaron las mediciones, y ha alertado a los científicos, que consideran al hielo ártico como uno de los más fiables indicadores del proceso de calentamiento global. Estos datos han permitido calcular que hacia el año 2070 no existirá casquete helado durante el verano ártico. El cálculo de esta fecha se basa en la aplicación exclusiva del calentamiento atmosférico sin tener en cuenta el incremento observado también en la temperatura del agua, que cuando se integra en la previsión acerca la fecha de desaparición del hielo al año 2030.


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