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El canal de Suez



El Canal de Suez (1869):
El primer mar que uniera los mares Mediterráneo y Rojo lo mandaron construir los faraones. Los reyes persas y más tarde los Tolomeos se encargaron de renovar esta vía marítima. El canal se cegó con la arena bajo la dominación de los árabes en el siglo IX. Fue Napoleón quien mandó elaborar, durante su estancia en Egipto, un nuevo proyecto. Un error tuvo la culpa de que no llegase a realizarse: Se creía que había de construirse un canal con grandes esclusas, porque el nivel del Mar Rojo estaba casi 10 metros más alto que el del Mar Mediterráneo. Se descubrió demasiado tarde que se había cometido un error de cálculo: la diferencia de altura sólo era de 80 cm. Inglaterra respiró. Un canal de Suez bajo control francés habría puesto en peligro el predominio británico en la India. Y cuando en 1847 se volvió a trabajar en el proyecto del canal, Inglaterra hizo todo lo posible por evitar su realización. Sin embargo, todos sus esfuerzos no tuvieron, a la larga, ningún éxito.

El proyecto de Lesseps:
El populista Napoleón III se rodeó de banqueros, como los hermanos Pereire o Volinsky. Creó entidades de crédito y bancos de negocios, como el Credit Lyonnais. Alentó la financiación de las obras públicas y el ferrocarril. Fue quien confió en Ferdinand Vicomte de Lesseps para perforar el canal de Suez, que inauguró su mujer. Napoleón III impulsó el marco jurídico del neocapitalismo: el de las sociedades anónimas. Las firmas familiares de los empresarios que hacían equivaler el dinero personal al de la sociedad recurren ahora a la participación de accionistas. Este avance jurídico quedó codificado en 1867. En el año 1874 se firmó un tratado de concesión entre el virrey de Egipto Said Pasha y Lesseps. Cinco años más tarde se inició la construcción del canal según los planos del austríaco Alois Negrelli. La inauguración tuvo lugar el 17 de noviembre de 1869 con toda la pompa oriental. No se tuvo bastante con los costos presupuestados de 200 millones de francos. Tuvo que gastarse casi el doble. Originariamente habían poseído la mitad de las acciones del canal de Suez, respectivamente, Egipto y Francia. Pero las arcas del virrey egipcio estaban vacías: Ismail, el sucesor de Said Pasha, vendió en 1875 su parte a los ingleses. Siete años más tarde Inglaterra usó un pretexto para ocupar Egipto y la zona del Canal.

    Inglaterra inicialmente no prestó mucha antención sobre la explotación del canal pero decidió ejercer el control sobre un recurso clave para su sistema colonial. Empezó comprando las acciones del jedive y más tarde ocupó militarmente el país. El larguísimo estado de ocupación se extendió desde 1881 a 1952.

El canal, de 161 km de longitud, después de varias ampliaciones, hasta 13 metros de profundidad y de 60 a 100 metros de ancho en su base, es uno de los centros nerviosos más sensibles del tráfico mundial. Lo cruzan cada día 72 barcos, por lo que resulta la vía comercial marítima más utilizada del mundo. Dos de cada tres buques que cruzan el Canal transportan petróleo. El peaje normal para el paso por el canal compensa por el 40 por ciento de tiempo que se ahorra por ejemplo en la ruta Londres-Bombay. (Roland Gööck)

Nacionalización (1956):
Los términos del acuerdo estipulaban la explotación por parte de la Compañía Universal del Canal de Suez en régimen de concesión por 99 años, hasta 1956. En 1956 proclamó Egipto la nacionalización del canal. La consecuencia inmediata fue la crisis de Suez de 1956. Una intervención de la ONU puso fin a las acciones bélicas. Pero ya en 1967 el canal estaba de nuevo en el centro de las rencillas del Próximo Oriente, permaneciendo cerrado durante meses.

    Discurso emancipador:
    Nosotro volveremos a tomar todos nuestros derechos, porque todos esos fondos son los nuestros y este canal es propiedad de Egipto. La Compañía es una Sociedad Anónima egipcia y el canal fue excavado por 120.000 egipcios que murieron durante la ejecución de los trabajos. La Sociedad del Canal de Suez, con sede en París, no es más que la tapadera de una pura explotación. Eugene Black vino a Egipto con la misma intención que Lesseps. Nosotros construiremos una alta presa y obtendremos todos los derechos que habíamos perdido. Los treinta y cinco millones de libras que cobra la Compañía, nosotros los cogeremos en interés de Egipto. (Nasser, 26/07/1956)

La crisis de Suez y el puerto de S.C.Tenerife:
La crisis de Suez, surgida en 1967, que afectó de manera fundamental a los transportes marítimos, permitió a las Islas sacar provecho de la dificultad. La actividad del tráfico desviado con este motivo de sus rutas acostumbradas, y el alargamiento de los viajes motivaron en Santa Cruz un importante aumento de la demanda de avituallamiento, del orden del 24%, y un crecimiento del 20% de las aguadas. Luego el tráfico internacional entró en crisis. El año de 1972 fue de recesión relativa; el siguiente significó. para Santa Cruz, una pérdida del 3,2% en el número de buqueas, del 6,32% en el volumen total de las mercancías movidas, del 8% en el petróleo y del 18% en el movimiento de pasajeros. El golpe era sensible y, sin embargo, el año 1973 fue un año de empuje y de prosperidad, a pesar de tantos números rojos. En 1973, Santa Cruz fue el primer puerto de España en tráfico de buques y en el tráfico de cabotaje; el segundo en mercancías embarcadas y en el despacho de avituallamiento; el tercero en tráfico exterior y en buques dedicados al pasaje; el quinto en tráfico de contenedores y el octavo en pesca. Era sin duda una prosperidad frágil, fundada en situaciones circunstanciales que ofrecían aquí lo que suprimían allá. En 1974, la crisis generalizada arrastra un déficit del 19% en el tráfico de viajeros a Canarias por avión; y el cierre del mar Rojo permite al puerto de santa Cruz un aumento del 18% en el tráfico de pasajeros en tránsito. De igual modo, en el mismo año, el avituallamiento de petróleo sufre una baja del 23%, mientras progresa en 31% el uso de los contenedores. Debido a este juego sutil y contradictorio del mercado, la apertura del canal de Suez en 1975 no fue el desastre económico que se temía. Es verdad que bajó otra vez, en un 20%, el tráfico de petróleo; en cambio subió un 7% el producto de la pesca, un 11% el tráfico de la mercancía general, un 30% el de contenedores y un 43% el de pasajeros. El año 1976 consagró esta progresión: el TRB, experimentó un incremento del 18% y alcanzó su record histórico, con 61.584.832 toneladas de tráfico. Por su parte, el tráfico de contenedores, con un aumento del 44% (el cuarto aumento considerable en cuatro años seguidos) vino a ser el tercer puerto de contenedores de España, detrás de Barcelona y de Bilbao, lo cual no significa, ni mucho menos, que los problemas hayan terminado. (A.Cioranescu)

Ampliación (2015):
Se proyectó con un recorrido paralelo al actual de 72 kilómetros. Permitirá el paso directo de 47 barcos simultáneamente. Se pretende reducir las horas de espera de las decenas de barcos que transitan a diario por el canal ahorrando un considerable gasto económico y energético que supone para las compañías esa parada que puede durar hasta 11 horas con el barco en marcha. En las obras de excavación participan seis empresas extranjeras. Dos belgas, dos holandesas, una emiratí y otra estadounidense.


Inicios del nacionalismo egipcio:
En 1922 dejó de existir el protectorado británico sobre Egipto, declarado en 1914, porque Gran Bretaña se había encontrado en guerra con Turquía, que mantenía una soberanía nominal sobre Egipto. El país pasó a ser una monarquía teóricamente independiente bajo el rey Fuad, hijo del Jedive Ismael, aunque las tropas británicas continuaron vigilando el Canal de Suez. Naturalmente, esta ocupación no era del agrado del partido nacionalista egipcio, el Wafd, que había surgido de la oposición estudiantil al dominio inglés ya manifiesta en los años anteriores a la guerra. Esta oposición a su vez, se debía al hecho de que aunque bajo la dirección autocrática de lord Cromer, los funcionarios británicos habían hecho mucho para reformar y modernizar la administración, el ejército, la policía y el conjunto de la economía egipcia, pero habían hecho poco para establecer un sistema de educación que preparase a los jóvenes egipcios para suceder a los ingleses en el poder. A partir de 1922, siempre que se celebraban elecciones libres, el Wafd volvía al poder para encontrar siempre sus aspiraciones bloqueadas por los ingleses o por Fuad, a quien gustaba gobernar además de reinar. El Gobierno egipcio pasaba entonces a manos de los moderados, defensores de los intereses de los grandes propietarios y éstos, a su vez, fracasaban por no contar ni con la confianza popular ni con la del rey. Sobrevenía entonces un período de gobierno palaciego, hasta que el Wafd y los moderados lograban aliarse para forzar de nuevo unas elecciones libres. Sin embargo, durante los años 30 tanto el Wafd como los ingleses empezaron a moderar sus posicionesy el resultado fue el tratado anglo-egipcio de 1936. Las dos naciones se unieron entonces en una alianza en virtud de la cual las tropas inglesas deberían retirarse a una estrecha zona situada a ambos lados del Canal de Suez. Sin embargo, mucho antes de que se pudiera llevar a cabo la retirada, todo el territorio egipcio se había convertido en una base vital para los ejércitos ingleses en su campaña 1940-43. Las primeras vitorias del Eje hicieron creer al joven Faruk y a su círculo palaciego que la liberación final de Egipto estaba a su alcance. El 1942, Inglaterra obligó a Faruk a formar un Gobierno Wafd. Pero hacia 1945, el Wafd dedicaba sus energía a formar una Liga Arabe y al problema de Palestina. En política interior había llegado a ser tan corrompido e interesado como el partido de palacio o los demás grupos parlamentarios.

Nasser encabeza un nuevo gobierno:
La incompetencia y la corrupción revelada en la dirección política de la guerra árabe contra Israel acabó moviendo a un grupo de oficiales jóvenes del ejército, inspirados por el coronel Abdel Hamal Nasser, a asumir la herencia de Mohamed Alí y Arabi Pachá. En 1952-53 barrieron al fin al viejo régimen monárquico parlamentario. El gobierno militar de Nasser emprendió reformas básicas en todos los aspectos de la vida egipcia, especialmente en la propiedad de la tierra, lo que le aseguró el apoyo incondicional de las masas egipcias. En política exterior los resultados fueron más desiguales. Su ambición de dirigir un mundo árabe unido se vio frustrada por la presencia de Israel y las rivalidades fraternas entre los propios árabes. Además su política exterior no pudo por menos que molestar a las potencias occidentales, para quienes era difícil olvidar el pasado o reconocer la fuerza del nacionalismo árabe. A pesar de todo, Nasser consiguió liberar a Egipto de las últimas huellas de la dominación europea. Inglaterra se convenció por fin de la necesidad de retirar sus tropas de la zona del canal y poco después, en 1956, Nasser nacionalizó el Canal. Inglaterra y Francia intentaron intervenir militarmente pero se vieron obligadas a retirarse por la presión de la opinión mundial, especialmente de EE.UU. La actitud de Nasser se convirtió en una gran victoria moral que le colocó, durante una época, a la cabeza de la lucha anticolonial en Africa. A largo plazo, sin embargo, la retirada inglesa de la zona del Canal enfrentó a Egipto con Israel en una lucha de gran peligro para la paz mundial, en la cual todas las perspectivas son favorables para Israel. En una guerra de seis días librada en el verano de 1967, aniquiló prácticamente las fuerzas egipcias y ocupó la península del Sinaí. Rusia rearmó a Egipto -la Répública Arabe Unida, como se la llama desde 1958- pero Nasser había perdido su prestigio. (Oliver)


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