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HISTORIA
NAVEGACION
CAMOES



Luis de Camões (Lisboa 1524-id 1580):
Era hijo de Simao Vaz de Camões y de Ana de Sá e Macedo. Escasean las noticias sobre su infancia; posiblemente transcurrió en Coimbra, donde el poeta llevó a cabo sus primeros estudios. Se ignora si asistió a la universidad, trasladada en 1537 de Lisboa a Coimbra. En 1542, Camões partió para Lisboa, donde frecuentó sin duda la corte, revelando en ella su genio poético y naciendo entonces sus primeros amores, especialmente el que sintió por la dama que oculta bajo el nombre de Natercia, que cabe quizás identificar con Catarina de Ataide, hija de Antonio de Lima, muerta en 1556, cuando contaba veinticinco años de edad. En 1546, empujado por el desamor del rey, Camões marchó a Ribatejo, y, en 1547, a Ceuta, formando parte de la guarnición de la plaza. La vida del poeta, abandonada la corte, se orientó por el camino de la milicia, y en Ceuta perdió un ojo. A finales de 1549, estaba de nuevo en Lisboa, proyectando el año siguiente su viaje a la India. Allí tomó parte en algunas expediciones, y, en 1555, estaba de vuelta en Goa, donde escribió varias composiciones y se enamoró de una esclava, Bárbara. En 1556, intervino en una nueva expedición, y dos años después se estableció en Macao, nombrado proveedor mayor de los difuntos y ausentes del enclave. Acusado de prevaricación, fue privado del cargo, viéndose obligado a acudir a la India para justificarse. En viaje hacia Goa, en 1559, naufragó. Aunque se ignoran los detalles del proceso, se sabe que fue liberado por el conde de Redondo. En 1567 emprendió el regreso a Portugal, deteniéndose, de camino, en Mozambique, y hallándose ya en 1570 en Lisboa. Los últimos años de su vida fueron difíciles. Como poeta lírico, Camões cultivó las formas petrarquistas con singular maestría, escribiendo, tanto en portugués como en castellano, sonetos de contenido platónico. Camões dominaba perfectamente la ejecución externa del soneto, tanto en lo que se refiere a la estructura de la frase como a la métrica. A esta pulida elaboración exterior hay que añadir el profundo mundo síquico al que da expresión, eligiendo de entre los infinitos tonos de su vida interior aquellos de más pura raigambre lírica. Usa continuamente de la paradoja para dar expresión al sentimiento amoroso, y adorna el retrato de la mujer amada con multitud de efectos poéticos. Además del soneto cultivó la égloga. Su bucolismo es eminentemente lírico, huyendo a la vez del intelectualismo y de la rudeza de los pastores, así como de las imbricaciones autobiográficas con que los poetas de su época frecuentemente sazonaban sus églogas. También escribió canciones, elegías, sextinas, odas, redondillas y otras composiciones menores. Camões es autor de tres comedias en las que se conjugan tres influencias: las del auto de Gil Vicente, la de la comedia clásica y la de la novela de caballerías. Anfitrión (Anfitroes), escrita como diversión escolar en tiempos de Coimbra, tiene el mismo asunto, personajes y desenlace que la comedia de Plauto de igual título; se divide en cinco autos, y está escrita en redondillas. El rey Seleuco (1545) tiene como asunto la cesión que el rey Seleuco hizo de su propia mujer a su hijo, hijastro de ella y enamorado suyo, en lo cual vieron sus contemporáneos una alusión al hecho semejante que había acaecido a Juan III, lo cual ocasionó a Camões la malevolencia del rey. La comedia consta de un prólogo en prosa y un único acto en redondillas. Filodemo fue representado en la India, en 1555; más que teatro propiamente dicho, viene a ser una complicada novela de aventuras. La verdadera importancia de Camões radica en su poesía épica Os Lusíadas, 1572, es el gran poema de la expansión portuguesa en el mundo, sin faltar tampoco elementos pertenecientes a la tradición legendaria de Portugal, como el episodio de Inés de Castro, ni personajes míticos, como el gigante Adamástor, que representa el cabo de Buena Esperanza. Los modelos de esta obra maestra van desde Virgilio a Tasso, pero su verdadera originalidad reside en la profunda vitalidad que su autor, también guerrero y navegante, logra infundirle.


La mitología y el viaje de Vasco de Gama: OS LUSÍADAS de Camões, relato de viaje y poema épico. En 1498-99, enviado por el rey D. Manuel el Afortunado, el marino Vasco de Gama encontró el camino de la India atravesando el Atlántico y el Índico. La crónica de este viaje con sus diversas incidencias suministró al poeta Luis Camões materia para un grandioso poema épico, el más famoso de toda la literatura moderna, en el cual la gesta marinera y la vocación portuguesa quedan mitificadas a un nivel sobrehumano. El poema puede, naturalmente, estudiarse desde múltiples ángulos, pero aquí nos limitaremos a la influencia de la épica grecolatina; que se advierte en la repetida comparación de la empresa portuguesa, por su trascendencia histórica y las enormes dificultades superadas, con las de Hércules, Jasón, Ulises y Eneas; y en la fidelidad con que sigue la Odisea y la Eneida en la maquinaria mitológica, la ordenación de la materia y los principales incidentes en que se mantiene la ficción de que algunos dioses antiguos siguen vivos y capaces de actuar, y otros al menos en el recuerdo. En lo que sigue estudiaremos lo dicho, punto por punto: Cómo compara Camões a Hércules, Jasón, Ulises y Eneas con Vasco y sus compañeros.

Hércules
II.61: Cuando Mercurio lo avisa en sueños de que si entra en Mombasa hallará la suerte que preparaban a sus huéspedes Diómedes y Busiris, que era echarlo como pienso a sus yeguas o sacrificarlos a Neptuno. Uno y otro fueron muertos por Hércules en el decurso de sus trabajos 81 y 121: el de las yeguas y el del huerto hespérico. IV.80: Cuando Vasco mismo recuerda al rey de Melinde que al recibir el encargo de D. Manuel se mostró dispuesto a ese trabajo o a cualquier otro, aunque fuesen los que inventaba Euristeo a Hércules, y cita 5 trabajos (11,21,31,51 y 111): el león de Nemea, la hidra de Lerna, el jabalí de Erimanto, las aves del Estínfalo, que llama harpías, y la bajada al mundo de ultratumba en busca del Can Cerbero.

Jasón y los argonautas:
I.18: En la presentación que de su poema hace el poeta al rey D. Sebastián. IV.82-85: Al contar Vasco al rey de Melinde cómo él mismo, al ser comisionado por el rey para el viaje reunió un puñado de nuevos argonautas valientes, decididos a desafiar el Euxino para traer el áureo vellón en aquella nave parlante que les construyó Argos, y cómo hasta las mismas naves se prometían la suerte de Argo, de convertirse en estrellas. VI.31: Cuando Baco en la Asamblea marina exige que Bóreas, Aquilón y los demás vientos castiguen el insultante desprecio con que los tratan los portugueses tal como hicieron en su tiempo con los argonautas.

Ulises y Eneas conjuntamente:
I.3,12: Ya al comienzo mismo, el poeta quiere que enmudezcan las glorias de ambos ante las que va a cantar de los Lusíadas, que son de verdad; y asegura al rey que en Vasco tendrá un nuevo Eneas. II.45: Júpiter anima a Venus sobre la suerte de los portugueses, recordándole cómo escapó Ulises al encanto de Calipso en Ogigia y Eneas de Escila y Caribdis. II.82: El mensajero de Vasco, Fernando Martins, equipara su situación ante el rey de Melinde con la de Ulises ante Alcínoo: como este llegó guiado por Minerva, así también ellos, dirigidos por Mercurio. V.86ss: Vasco mismo enfatiza al de Melinde que su viaje ha sido incomparablemente más largo y peligroso que los de Ulises y Eneas; con los Cícones, Lotófagos, Polifemo, Vientos desatados, Circe, sombras infernales, Sirenas y Calipso... o con las harpías, el descenso al mundo de ultratumba o la muerte de Palinuro, que se durmió y cayó al mar... (y además han sido peligros verdaderos y no inventado por Homero y Virgilio. VI.82: En su oración durante la tempestad dice Vasco que ha pasado sus Escilas y Caribdis, aludiendo los escollos en que perecieron algunos compañeros de Ulises y casi muere él mismo, y que también sorteó Eneas, aludiendo a ambos sin nombrarlos.

Eneas solo:
V.94ss: El poeta comenta que donde no hay gloria no es por falta de hazañas, sino de poetas que las canten: sin Virgilios se acabarían los Eneas. VI.78: Los rayos de la tempestad que sufrió Vasco entre Melinde y Calicut eran peores que los que hizo el herrero Vulcano que forjó armas para su hijastro Eneas. Cómo se desarrolla la maquinaria mitológica del poema, especialmente la pugna entre Baco, Venus con las Nereidas. El viaje se presenta como la realización de un plan escrito en los hados desde la eternidad, que destina los portugueses a ser gloriosos en la India. Júpiter consulta a los demás dioses sobre el modo de cooperar, Venus está de acuerdo en ayudarles y Baco se opone. El poeta finge que las incidencias del viaje, tormentas del mar o insidias de los enemigos, son asechanzas de Baco neutralizadas por Venus y las Nereidas. Y los premios y distinciones que luego obtuvieron Vasco y los suyos, se interpretan como un encuentro con Venus y las Nereidas en una isla misteriosa.

La pugna entre Venus y Baco:
I.30-39: En la Asamblea olímpica se niega Baco a aceptar la decisión de Júpiter, porque es consciente de que, aunque ha sido poderoso en la India, nunca ha sido cantado por los que beben agua de la fuente Castalia del Parnaso; y si entran los portugueses por todo lo que baña Doris, su memoria en Nisa quedará, tal como han dicho los hados, relegada al olvido. A Venus, en cambio, le resultan simpáticos por hablar una lengua latina y porque sabe, por las Parcas, que donde haya guerreros habrá amores; y Marte se alinea a su favor. Los demás dioses toman su partido, y Marte dice que Baco, antaño tan íntimo de Luso, debería favorecer y no oponerse a los suyos. I.73-82, 97-102; II.10-32: Baco se disfraza de moro mozambiqueño e indispone al rey con los navegantes; entre uno y otro instruyen un piloto para que los pierda; este quiere llevarlos a Quíloa; pero advirtiéndolo Venus, envía vientos que los desvíen. Entonces Baco intriga para que vayan a Mombasa, haciéndoles creer que allí hay cristianos, e incluso fingiéndose él mismo sacerdote y montando un oratorio con un Pentecostés -Apóstoles, Virgen María y Espíritu Santo (un dios falso adorando al verdadero!. Pero Venus al ver que insisten en cruzar la barra de la bahía, se dirige allá a hombros de un Tritón y arenga a las Nereidas para que se lo impidan, dando así ocasión a que Vasco se percate de la artimaña de los pilotos moros e invoque a la divinidad pidiendo un puerto amigo. II.33-55: entonces Venus se dirige al cielo, tal como en su día se presentó al troyano Paris, irradiando encanto desde los ojos donde Amor anida, los senos donde juguetea; las columnas donde se enredan como hiedra los deseos que matarían sin perros al incauto Acteón que las mirase; y despertando celos en Vulcano, y amores en Marte... pero ante Júpiter afecta una mimosa contrición seudofilial, para inducirlo a que los proteja, como así se asegura y hace ver en una larga profecía. VI.7-37: Desesperando Baco de triunfar contra el destino portugués en la India, decide sublevar a los dioses acuáticos, penetra en el reino y cristalino palacio de Neptuno; y ante la Asamblea marina, se queja de que estos intrépidos desafíen los vientos, y exige que Bóreas y Aquilón les molesten, como antaño a los argonautas. VI.85-91;VII.15: Advirtiendo Venus la mano de Baco en la tempestad, cuando soltaba el lucero del amanecer, envía las Nereidas a calmar los vientos, con promesa de favorecer sus amores. VIII.47ss: Baco en sueños y en figura de Mahoma pone a un imán en guardia contra los portugueses. Este se levanta apenas amanece la tierna luz del lucero matutino, que es el de Venus, para advertir a los principales y al Samorín; pero Venus contrarresta su influjo inspirando prudencia a Vasco en su trato con el de Calicut. IX.18-95: Meditando Venus los trabajos que han padecido los portugueses de parte Baco, el dios nacido en la Tebas de Anfión, decide premiarlos con unas vacaciones en una isla que al efecto hace surgir del fondo del Océano y que hace decorar por mano de Pomona, Céfiro y Flora; piensa que su hijo sabrá excitar amor en las Nereidas y va en su busca a los montes Idalios de Chipre; unciendo a su carro unas palomas como aquella en que su hijo transformó a Perístera, y unos cisnes, que suelen cantar celebrando su propia muerte; allí le expone su pretensión de que haya en el mar donde ella nació una fuerte y hermosa progenie de Nereidas y portugueses; una vez convocadas, las dirige a la isla; que hace avanzar al encuentro de los marinos, fijándola en cuanto ve que la enfilan gozosos, en busca de agua y cacería, y ya las ven entre las flores. IX.57,60: entre las flores están los mirtos, que Venus ama porque una vez la libraron del espionaje de unos sátiros; y las de Adonis, anémonas brotadas de su sangre, o rosas perpetuamente rojas por la que derramó Venus al tratar de curarlo.

Intervenciones de las Nereidas:
I.96: en el canal de Mozambique: actúan como escolta. II.19-23: en la barra de Mombasa, a petición de Venus, se dan maña todas, y nominalmente Nise, la Nerine Galatea y Doto con toda la cerúlea compañía, que deben de ser los demás tritones, Glauco y Proteo, en estorbar la entrada a las naves para frustrar el engaño de Baco. VI.87-91: A petición de Venus, cuando arreciaba la tempestad en el Índico, se adornaron e hicieron mimos a los vientos, para calmarlos: Oritia al Bóreas, Galatea al Noto y otras a otros. IX.40-88: Cupido a ruegos de Venus las hiere de amor por los Lusíadas, y acuden todas, incluso la esquiva Tetis, a esperarlos en la Isla cuando desembarquen en busca de agua y caza; haciéndose interesantes con sus cítaras, arpas y flautas, o fingiendo que cazaban, o bañándose las más seguras de su atractivo. Y cuando ellos se lanzan al ataque al grito de "Veamos si son de verdad", ellas se dejan perseguir, con fingidas caídas o carreras, en la floresta o en el mar. Tetis toma por su cuenta a Vasco y lo sube a un palacio de cristal allá en la cumbre, para explicarle los secretos de la Esfera, que a Portugal tenía el cielo reservado su conocimiento; y en tales juegos y conversaciones pasan todos el día. X.1-143: Llegado el momento, las Nereidas conducen sus invitados al banquete, y prosiguen su conversación; Tetis canta entonces, con voz de angélica sirena, los secretos que ha aprendido con Proteo, allá en la profundidades: el poeta se interrumpe invocando a la Musa, y luego reproduce o resume en estilo indirecto el canto sobre los gobernadores, virreyes y capitanes de la India en los 70 años venideros; luego hace descender un globo en que se representa el universo entero, desde la esfera suprema donde están los verdaderos dioses -pues ella misma, dice, y Júpiter y todos los demás son fabulosos, hasta las inferiores en que están las estrellas con sus constelaciones, los planetas y la tierra; y le va mostrando las distintas partes y qué hará Portugal en cada una; y luego los declara dignos de estas eternas esposas, y los despide; y ellos se van contentos con las Nereidas. IX.89-95: Mientras los Lusíadas se relajan en la Isla de Venus, reflexiona el poeta sobre el significado de esta Isla: Tetis y las Nereidas son las honras y triunfos en la vida. Cómo ordena el poeta su materia, siguiendo el modelo de Homero y Virgilio.

La Odisea comienza cuando Ulises está retenido en la Isla de Calipso, y los dioses se reúnen para instarla a que lo deje seguir. Parte en efecto y llega hasta muy cerca, y entonces una tempestad lo arroja en la isla de Alcínoo. Allí Ulises cuenta su viaje hasta el momento, incluido el viaje a los infiernos donde se le profetiza parte de su futuro; y luego Alcínoo lo hace escoltar hasta Ítaca, donde por fin recupera su mujer y su reino. De un modo semejante, la Eneida comienza cuando Eneas está ya muy cerca de Italia, y una tempestad lo arroja sobre Cartago. A instancias de su madre Venus los dioses hacen que Dido lo recoja y se enamore. Eneas le cuenta su viaje hasta allí, incluidas las profecías o maldiciones que ha recibido de Apolo y de las arpías. Al poco tiempo sigue hacia Italia, para fundar la nueva Troya. Una de sus aventuras consiste en bajar a los infiernos, donde la Sibila y su propio padre Anquises le revelan parte de su futuro y el de Roma.

Camões hace comenzar su poema, tras unos versos prologales, cuando los Lusíadas ya han entrado en el Índico por el canal de Mozambique. Entonces los dioses se reúnen y toman sus encontradas decisiones, traducidas en varios choques entre Baco y Venus, hasta que llegan a Melinde. Es allí donde Vasco explica extensamente su viaje hasta allí, incluidas la maldición profética del gigante Adamastor; y toda la historia y su vocación expansionista de Portugal contra los infieles: primero los moros de España y África, y ahora la India, adonde el Indo y Ganges han invitado a venir al rey D. Manuel. Cuando acometen la última etapa del viaje siguen los enfrentamientos; y a la vuelta Venus decide premiarlos con una recepción con las Nereidas en una Isla que al efecto hace emerger del mar; y Tetis profetiza la futura suerte del Imperio portugués allí y en toda la costa asiática.

Ambiente mitológico:
Además de estos seres míticos, aún hace intervenir a otros muchos, sea en la creación del poema, guiando la memoria y voz del poeta, que son las Musas y Náyades del Tajo y el Mondego; sea en la propia acción, dirigiendo aspectos del mundo físico y humano: las esferas celestes: Luna / Diana, Sol / Apolo, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; la Madre Tierra o Vesta; los montes, gigantes petrificados pero conscientes; las aguas del mar y los ríos, que además de Neptuno y las Nereidas aon el Océano y Tetis, Nereo y Doris, Proteo, Glauco, Ino y su hijo); el día y la noche: Aurora y Héspero; los vientos: Bóreas, Céfiro, Noto; las fuentes y ríos: Indo, Ganges y las Náyades. la fecundidad del campo: Flora, Pomona, Baco y Ceres. la compensación final: Némesis. la actividad intelectual: Minerva, Apolo y las Musas. el sueño: Sueño y Morfeo. las pasiones humanas: el Amor y la Discordia, las Furias. las actividades bélicas: Marte la guerra y Vulcano la artillería. el destino: los hados y Júpiter que los garantiza. la Fama y los premios de este mundo, que para los marinos se identifican también con las Nereidas. Y aún hay otros, que viven sólo en el recuerdo, vinculado a los astros y constelaciones que han recibido su figura y nombre. los animales o plantas en que se transformaron (aquí entran, entre otros, Adonis, Cipáriso, Dafne, Jacinto y Narciso; y Acteón, Alcíone, Caribdis, Escila y Filomena). la supervivencia de los países o ciudades que fundaron: Luso en Lusitania y Ulises en Lisboa. el valor ejemplar de su conducta (aquí entran algunos por virtud, como los valientes Héctor y Aquiles, Codro y Curcio; pero sobre todo por vicio: Medea por su crueldad, Ícaro y Faetonte por su osadía; Sinón por su traición, etc.).

Cristianismo y dioses paganos:
Deja claro que se trata de una divinidad e inmortalidad fingidas, que los llamados dioses sólo fueron humanos de gran fama, cuyo nombre se ha dado a los premios mundanos, a las estrellas y a los seres sobrehumanos que sirven a Dios en el gobierno del mundo, al carácter infalible del destino (mientras no sea incompatible con la libertad); y que sirven a los poetas para hacer bellos versos, proporcionándoles un vasto repertorio de comparaciones para vicios y virtudes, etc. Lo que acaso no resultaría reverente sería precisar demasiado en quién era quién, como por ejemplo identificar con la Iglesia o con la Religión a la Venus aquella que no dudaba en seducir a su padre... pero eso lo han hecho los comentaristas, que no el poeta. Aparte de estos pasajes en que se los compara con Vasco y sus compañeros, estos héroes aparecen también alguna que otra vez:

  • Hércules: es mencionado repetidamente: comparándolo con los reyes de Portugal: su actividad justiciera con la de D. Pedro, su debilidad frente a Onfale con la de D. Fernando o sus proezas con las de Alfonso V (III.137,141;IV.55,80); recordando entre sus trabajos el que hizo con el estrecho (III.18; VI.1), que también nombra repetidamente como Columnas de Hércules (III.23;IV.9,49; IX.21); aludiendo a sus relaciones con Pirene y Tiria (II.95;III.16;IV.57); a su viaje al infierno (IX.57); a tres constelaciones que recuerdan trabajos suyos (el Cangrejo, el León y el Dragón en III.6, V.13 y X.87ss); y diciendo que es un mortal divinizado (IX.91).
  • Jasón: Hay algunas alusiones a Hele y al vellocino para situar el estrecho de los Dardanelos y de Colcos (III.12 y 72), o como simple manera de referirse al oro (V.28; VI.63); hay referencias a los milagrosos dientes del dragón (VII.9), a las constelaciones del Carnero y de Argo (VIII.67 y 71; X.87ss) y la crueldad de Medea (III.32); y hay un posible recuerdo de la isla de Lemnos en la del amor (X.64).
  • Ulises: Se recuerda una y otra vez la leyenda de que fundó Lisboa, basada en una interpretación fantasiosa del nombre Olísippo (III.57-58,74;IV.84;VIII.5); de sus valores se destaca la elocuencia, aunque a veces sea engañosa, como la que usó para tomar Troya (III.57) y para apoderarse de las armas de Aquiles (X.24); y también se recuerda a Polifemo, para compararlo con un negro (V.28), y a Demódoco el aedo de Alcínoo, que en el banquete cantó precisamente las aventuras de Ulises (X.8).
  • Eneas: Se dice que es uno de los mortales divinizados (IX.91); y se recuerda el detalle de que su madre Venus intercedió por él ante Júpiter (III.106) y engañó a Dido para que se enamorara (IX.23); se recuerda también al bardo Yopas, que ameniza el banquete de Cartago (X.8).

Aparte de su pugna, el poeta menciona estas divinidades en otras ocasiones: de Baco recuerda su origen (IX.91), su patronato sobre el vino (I.49, IV.27) y su legendaria vinculación con Portugal y la India, causa de su actual oposición a los Lusíadas (I.39; III.21; VI.30; VIII.3-4 y VII.52). De Venus su peripecia con Tifón, del que hubieron de escapar ella y Cupido convertidos en peces (I.42); su intercesión por Eneas ante Júpiter (III.106), su patronazgo sobre ciertas islas (V.5), sobre el planeta de su nombre (III.45;X.89), y sobre los amores desordenados (IX.35). De las Nereidas se celebra la cuita amorosa que sufre ADAMASTOR por Tetis (V.52ss).


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