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Guión real



La "bandera general de la isla, el "estandarte y el guión real"
Así como el escudo de armas de Tenerife es suficientemente conocido, tanto porque se conserva el documento real de concesión, que ha sido reiteradamente publicado, como porque su memoria no se ha perdido y continuó y continúa siendo el del Ayuntamiento de su antigua capital, San Cristóbal de La Laguna y no es asimismo del Cabildo Insular de Tenerife, no ocurre así con otras insignias que se usaron en el pasado , menos documentadas y muchas de las cuales dejaron de usarse en algún momento, que no podemos precisar. Ello ocurre con las que en un acta de 1561 denomina "bandera general desta isla", "estandarte real" y "guión real". El capitán Francisco de Varcárcel había obtenido de la Corte el oficio de alférez mayor de Tenerife, a perpetuidad, en 7 de septiembre de 1559. Tal cargo, además de otros privilegios, concedía a quien fuese su titular el derecho de que "cada e quando que la dicha isla sirviese con gente a cavallo e de a pie en cualquier manera e para cualquier efecto que sea para nuestro servicio... saqueis y lleveis y alceis... el pendón de la dicha isla al tiempo que se alzare por los Reyes que después de Nos sucedieren y en los dichos días que se suelen y acostumbran usar y tengais e tengan en vuestro poder e suio los atambores y banderas e pendones y otras insinias que se suelen y acostumbran tener...". Vencida la resistencia del Cabildo a tal novedad, Valcárcel terminó por obtener la entrega de las insignias y demás objetos hasta entonces en manos de la Justicia y Regimiento y el 17 de enero de 1561 el regidor Pedro de Vergara le hizo entrega de la "bandera general desta isla", que describe el acta que se levantó en estos términos:

    es de tafetán blanco y azul y amarillo e con una cruz colorada.

Posiblemente al quedar en manos de Francisco de Valcárcel y de sus herederos, hasta la extinción de los cargos concejiles perpétuos en el siglo XIX, se fue perdiendo hasta la memoria la existencia de dicha bandera, la que, por la descripción que de la misma se hace, y que es la única que conocemos, ignoramos si las tres bandas de la misma eran horizontales o verticales, ni donde estaba colocada y de que clase era la "cruz colorada", si bien cabe pensar que fuera de la llamada de San Andrés o de Borgoña, enseña de la Casa de Austria, bajo la que seguramente comenzó a usarse, posiblemente sin autorización real, ni acuerdo del Cabildo, al menos que conste en sus actas. El 25 del mismo mes de enero de 1561, el mayordomo del concejo, Juan Sánchez de Zambrana, entregó a Valcárcel el "estandarte real", que dice el acta "tiene de un cabo la imagen de la Virgen Nuestra Señora de Candelaria y de otra parte las armas reales y la punta larga, de tafetán colorado" y el "guión real", con "las armas reales de Castilla, bordado de oro e seda e plata y guarnición amarilla". En opinión del Dr. Serra Ràfols pudiera ser venerable resto procedente del "estandarte real o del "guión real" el escudo que aún figura en el ángulo superior de la enseña que con tan honroso celo custodia el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna y que se le conoce con el nombre de "pendón de la conquista". Las armas representadas corresponden a las de los Reyes Católicos. El 31 del citado enero de 1561, el nuevo alférez mayor recibió, también de Zambrana, diversas banderas y escudos, que no describe el acta, y "dos cotas de terciopelo negro, con las armas reales bordadas en oro e plata e seda e dos mazas de palo doradas", que usaban en los actos solemnes los llamados "reyes de armas". Conocemos algunos antecedentes de los primeros reyes de armas de Tenerife, descendientes de aquel Juan Negrín, que lo había sido en tiempo de Diego de Herrera y doña Inés Peraza, los que terminaron por apellidarse "de Armas", por el oficio que hereditariamente ejercieron. Juan de Armas, nieto de Juan Negrín , hizo la proclamación en La Laguna de doña Juana la Loca y dice "me dieron los pendones por la reina doña Juana e me compusieron como rey, vestido con ropas de seda negra y escudo de armas reales de la dicha reina doña Juana e me mandaron que alzase pendones...". Uno de sus hijos, Luis de Armas, "sacaba el pendón en la fiesta de San Cristóbal" y otro, Melchor de Armas, "sacaba el estandarte de cavallería " y pretendió que el Cabildo de la isla le entregase la bandera real y el pendón para hacer la proclamación de Felipe II, pero no lo consiguió. El acto de la proclamación de este monarca en La Laguna tuvo lugar el 7 de junio de 1556 y del mismo se conserva un testimonio en el archivo municipal. El pendón lo sacó en tal día a la plaza del Adelantado el regidor más antiguo, Pedro de Ponte, "para ser colocado en un cadahalso que hecho estaba en dicha plaza, en un mástil... junto a la bandera general de la isla". Hoy se usa como bandera de la isla de Tenerife la que por real Orden de 30 de julio de 1845 fue fijada como distintivo de la matrícula marítima del puerto de su capital: "azul con aspas blancas, que tendrán de ancho una quinta parte del de la bandera.
(Leopoldo de la Rosa Olivera. Artículo escrito en 1967)


La polémica del Pendón de la Conquista. Por Juan Melián (12/07/04):
Cada año, cuando llega el 27 de julio, La Laguna celebra su fundación. Precisamentepor ello y atendiendo a la onomástica del dí, en un principio la del lugar fue "Villa de San Cristóbal", según costumbre luego tan extendida por las colonias castellanas y portuguesas en América, de dedicar las nuevas poblaciones al santo o fecha religiosa que coincidiera con la fundación. Pero de un tiempo a esta parte, esa conmemoración va unida a una polémica, acompañada a veces de incidentes callejeros, sobre la licitud, y hasta moralidad, del desfile llamado Pendón de la Conquista. En esa polémica siempre intervienen personas de muy diversas ideologías, grupos reivindicativos del pasado guanchinesco o de la españolidad sin ningún género de dudas, etcétera. Para unos, el susodicho pendón está manchado con la sangre guanche de las batallasen las que fue enarbolado por los conquistadores; para otros, es máximo emblema de la civilización y españolidad de las islas y como tal requiere ser homenajeado con la mayor solemnidad. Y metidos en este fregado de tan elementales consideracionesm, unos y otros se olvidan de la más primaria de todas ellas: que en La Laguna, y por ende, en Tenerife, nunca ha habido Pendón de la Conquista y que, en consecuencia, todo este fuego dialéctico cruzado no deja de ser mero artificio, al más rancio estilo Hollywood, de adornar la historia con el cruento flamear de estandartes al son de clarines, pífanos y atabales. Visión nada novedosa por Viera y Clavijo, esa descripción de épicas batallas en el solar insular de fines del XV, ha nutrido la mitología popular como si de hechos históricos incuestionables se tratara. Hagamos, pues, un poco de historia según unos elementales criterios de heráldica y vexilología, ciñéndonos a la lógica deducible, la realidad probable y la documentación disponible.

Las banderas de La Laguna:
La Laguna fue designada, desde el primer momento, capital de Tenerife y, en consecuencia, sede del Concejo o Cabildo, órgano de gobierno de la isla. Entre los cargos de la nueva Administración figura el alférez mayor, un empleo militar que, entre otras funciones honoríficas y protocolarias, tenía la custodia de las banderas y estandartes del Cabildo. Y hay una curiosa acta, levantada por el escribano de la corporación en 1561, en la que se recoge la entrega al nuevo alférez mayor, capitán Francisco Valcárcel, de todas las banderas que en ese año disponía el Cabildo para sus actos y celebraciones. La entrega principal fue el 17 de enero de 1561, cuando Valcárcel recibe la "bandera general" de la isla a manos del regidor Pedro de Vergara ante cualificados testigos. Una bandera insular del siglo XVI, cuyos colores coinciden curiosamente con los de la autonómica actual -blanco, azul y amarillo-, a los que se añade una cruz "colorada sin asta". Esta es la bandera principal del Cabildo, lo que lógicamente nos hace concluir la inexistencia de ese momento (a sesenta y cinco años de la invasión) de ningún Pendón de la Conquista, que sin duda hubiera ocupado el lugar de honor en un gobierno formado por hijos y nietos directos de los conquistadores. Luego, el 25 de enero, en un acto sin protocolo y con la única presencia del mayordomo y el escribano, recibe Valcárcel el guión de armas reales de Castilla. Y finalmente, el 31 de enero y también sin protocolo, recibía el resto de emblemas de la corporación: dos cotas de terciopelo negro, dos mazas de palo doradas, doce escudos y cuatro banderas grandes de lienzo con las armas reales, "lo cual todo recibió en un caxón de madera donde estaba todo ello metido". Esto es lo que había en el Cabildo en 1561 en cuanto a banderas e insignias. Como se puede comprobar, no aparece ningún estandarte relacionado con la conquista o enarbolado en ella, que, vuelvo a señalar, figuraría en el lugar principal de aquellas gentes. Pero si en el siglo XVI no hay ningún Pendón de la Conquista, ¿qué es lo que hoy se exhibe en el Ayuntamiento de La Laguna? No caben más que dos posibilidades: o es el resultado de una excavación que "descubriera" el supuesto estandarte de Alonso de Lugo oculto durante siglos; o, simplemente, se trata de un mito-leyenda. Desechada la primera, vamos a ver cómo se produce el nacimiento de toda una falsedad o superchería histórica.

Las referencias sobre el tema que he encontrado en los cronistas de los siglos XVI y XVII hablan repetidamente de la existencia de dos emblemas principales en las casas del Cabildo; el "pendón real" (o "estandarte real"), que es el que lleva los símbolos de la Corona -de damasco carmesí y en él esculpidas las armas reales"-, y la "bandera de la ciudad", que ha de ser la tricolor antes indicada. Estas son las enseñas que desfilan o "se alzan" en los actos oficiales solemnes(día de San Cristóbal, proclamaciones y otras festividades reales, etcétera) que se celebran en la plaza de San Miguel, conocida en la actualidad como del Adelantado. Para que se empiece a hablar de un supuesto Pendón de la Conquista hay que esperar a Viera y Clavijo, ya a fines del siglo XVIII, cuando en su novelada descripción del episodio de la ocupación de la isla -y, en consecuencia, con muy escasa veracidad histórica-, hace que, tomando Alonso de Lugo el "real estandarte de la conquista, lo tremoló , diciendo por tres veces en voz alta: Tenerife por los Católicos Reyes de Castilla y de León". Aparte de la confusión de León por Aragón, no deja de ser un pasaje atractivo para el inicio de un cuento infantil sobre los orígenes, pero totalmente inútil para la rigurosidad histórica en la que tenemos que empezar a desenvolvernos en estos tiempos. A partir de las cuatro únicas referencias de pasada que hace Viera y Clavijo del Pendón de la Conquista de Tenerife en su voluminosa Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria, la leyenda, cual bola de nieve, fue con el tiempo incrementando los prodigios atribuidos al supuesto estandarte conquistador. Uno de los más conocidos es el creado para magnificar los orígenes del lienzo, para lo que se invoca la actuación de las mismísimas manos de Isabel la Católica , quien se habría encargado de su confección y bordado, cual preclara e insigne precursora de los conocidos cursos de la Sección Femenina franquista. Otro suceso inventado alrededor del inventado pendón ,fueron las peripecias sufridas a lo largo de la Conquista, ya que pretendidamente fue perdido -o arrebatado, según el color del cuentacuentos de turno- en la batalla de Acentejo y luego recuperado brillantemente, como no podía ser de otra manera, en las laderas de la lagunera montaña de San Roque en otra de las trifulcas de la época. En suma, que mucha gente ha vivido, durante varias generaciones, dando por descontado la veracidad de todas estas supuestas batallitas alrededor de esta enseña. Volvamos, pues, a la pregunta inicial, si el Pendón de La Laguna no es un pendón de conquista, ¿qué es?

Enseña histórica de la isla:
El Pendón de La Laguna es una pieza de damasco rojo que lleva en su centro el escudo de España timbrado con la corona real cerrada. Desde una perspectiva heráldica, esta corona es característica de los Borbones, cuya casa se instala en España en 1700. Hay que recordar que el escudo de Tenerife y de La Laguna -que es el mismo- lleva, por el contrario, una corona real abierta al haber sido concedido con bastante anterioridad a la llegada de los Borbones. Así pues, considerando esas fechas y que ya existía cuando escribió su historia Viera y Clavijo (la primera edición es de 1772), puede indicarse la primera mitad del siglo XVIII como la de realización del pendón en un taller peninsular, con toda probabilidad sevillano o valenciano, ya que estas ciudades eran los centros textiles de la época y donde se encargaban estas produciones. A dicho pendón, para darle mayor realce y valor, se le cosió en una de sus esquinas el blasón de una antigua bandera que se conservaría bastante deteriorada en aquel momento. La antigüedad de este añadido hace suponer que procedería seguramente de alguna de aquellas "banderas grandes de lienzo con armas reales" que en 1561 recibió Valcárcel metidas en un cajón de madera. Empecemos, pues, a llamar a las cosas por su nombre, lo que nos permitiría superar inútiles polémicas sin fundamento. La Laguna conserva la más antigua y valiosa enseña de la isla: un estandarte del siglo XVIII con un elemento adherido del XVI. Enseña, por consiguiente, que no participó, ni de lejos, en las correrías del de Lugo por la isla a finales del siglo XV. Por tanto, es de esperar que de una vez por todas, Ayuntamiento, medios de comunicación y ciudadano en general no sigan enmascarando a uno de los símbolos históricos de la ciudad de La Laguna y de Tenerife con el falso y majadero título de Pendón de la Conquista. (Juan Melián)


Siete estrellas verdes:
La bandera oficial de Canarias fue adoptada por la Asamblea Mixta que redactó el Estatuto de Autonomía. Durante la elaboración del Estatuto la inclusión de las estrellas verdes fue respaldada por sólo un voto. En octubre de 2016 la Delegación del Gobierno en Canarias solicitó judicialmente la suspensión cautelar de todos los actos previstos en las corporaciones de las Islas en los que estaba previsto que el 22 de octubre ondeara la bandera de las siete estrellas verdes para celebrar los 52 años de su primera utilización por Cubillo como bandera de la independencia. Tanto la bandera de las siete estrellas como la oficial canaria son parientas muy próximas. Ambas derivan de la enseña que diseñaron en 1961 María del Carmen Sarmiento y los hermanos Jesús y Arturo Cantero, como enseña del Movimiento Canarias Libre. Lo hicieron fusionando los colores de las banderas marítimas de Tenerife y Gran Canaria. Cubillo se apropió de ese diseño y le incorporó las siete estrellas de la bandera del Ateneo lagunero de 1901. De la versión de las estrellas blancas por decisión de Cubillo se pasó a la del verde argelino. Era la bandera del MPAIAC en los tiempos en que la organización defendía el uso de la violencia para lograr la independencia. La organización cubillista fue responsable de la muerte de un policía nacional e indirectamente del accidente de Los Rodeos, consecuencia del desvío de un Jumbo que iba a Gran Canaria, ante una amenaza de bomba en el aeropuerto de Gando. Intentar imponer una bandera no oficial supone forzar demasiado la legislación, pero los excesos prohibicionistas pueden ser contraproducentes porque las estrellas verdes han ido ganando cierto respaldo popular. Al estar presente conviviendo con la oficial en toda clase de actos populares ha acabado siendo asumida por una parte importante de la población. Algunos partidos y sindicatos la han adoptado como propia.


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