HISTORIA
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Descolonización de Africa



Jomo Kenyatta Jomo Kenyatta (1893-1978):
Primer presidente de Kenia in dependiente nació aproximadamente en 1893, en la aldea de Ichaweri al sudoeste del monte Kenia. Este nieto de hechiceros formaba parte de la tribu de los kikuyu, pueblo de agricultores perteneciente a la etnia bantú. Su nombre original fue Kamau wa Ngengi, que cambió por el de Jomo Kamau, Johnstone al recibir el bautismo y por el de Jomo Kenyatta, «Lanza de Kenia» cuando inició la lucha por la libertad de su país. Contra la injusticia A partir de 1920, Kenyatta actuó como portavoz de su tribu perjudicada por las arbitrarias confiscaciones de tierras realizadas en beneficio de los colonos europeos. Por ese entonces Kenia era una colonia británica dotada de leyes que protegían las propiedades agrícolas de los blancos, en detrimento de la población indígena que debía agruparse en reservas situadas en tierras improductivas. Fuera de ellas, los nativos no tenían derecho a poseer tierras e incluso se les restringía el derecho a abandonarlas mediante un sistema de pases regulado por e gobierno británico. Viendo en peligro su Supervivencia la tribu de los kikuyu decidió luchar por sus derechos creando la Kikuyu Central Association (KCA), de la que Kenyatta fue secretario general en 1928. Ante el fracaso de sus acciones Kenyatta decidió esperar el momento oportuno y, entre 1931 y 1946, residió en Gran Bretaña donde estudió lingüística y antropología, se adhirió al Partido Laborista y ejerció como profesor universitario. Durante esta época de aprendizaje y febril actividad, Kenyatta escribió Frente al monte Kenia y Kenia en conflicto, en los que denunciaba la situación de su país y abogaba por la igualdad racial de derechos, A su regreso, Kenyatta se incorporó de inmediato en la Unión Africana de Kenia (KAU), partido nacionalista que unificaba la lucha de las diferentes tribus, y fue elegido presidente del mismo. Lejos de mejorar, la situación de lo indígenas se había agravado y el movimiento nacionalista adquirió formas violentas. Los primeros disturbios y atentados se atribuyeron a una organización secreta denominada Mau-Mau que mezclaba las acciones terroristas con ritos guerreros primitivos y llevaba a cabo sangrientas represalias contra los africanos sospechosos de colaboracionismo. Los británicos desencadenaron una represión implacable, decretaron el estado de emergencia y utilizaron las acciones violentas del Mau-Mau como pretexto para poner fuera de la ley a todos los partidos nacionalistas; Jomo Kenytta fue arrestado y condenado a siete años de trabajos forzados. Desde la prisión Kenyatta asistió desolado a la espiral de violencia y represión desatada en su país, que se saldó con más de diez mil muertos. La situación llegó a ser insostenible y Londres se vio obligado a hacer una serie de concesiones que desembocaron en la liberación de Kenyatta en 1959 y en el anuncio de la próxima independencia de Kenia,

Presidencia del KANU (1960):
En mayo de 1960 Kenyatta se hizo cargo de la presidencia de la Unión Nacional Africana de Kenia (KANU), de mayoría kikuyu, nuevo partido nacionalista que en las primeras elecciones generales triunfó sobre el KADU (Unión Democrática Africana de Kenia), de tendencia federalista y apoyado por la administración colonial. La autonomía fue obtenida en 1962 y un año después, el 12 de diciembre, fue proclamada la independencia de Kenia. Al establecerse la República, Kenyatta se convirtió en su primer presidente. Su política fue muy pronto tachada de autoritaria y conservadora Los dominios europeos, progresivamente rescatados a elevado precio no se distribuyeron a los africanos sin tierras sino que se vendieron a propietarios privados entre los que figuraban los nuevos dirigentes. El ala izquierda del KANU se separó del partido para formar una organización rival, que pronto fue víctima de la persecución oficial. A pesar de su autoritarismo, las movilizaciones estudiantiles, las huelgas y las acusaciones de corrupción, Kenyatta ganó nuevamente las elecciones y obtuvo del Parlamento la concesión de plenos poderes en 1967. En las elecciones siguientes, celebradas en 1974, el viejo líder fue aún reelegido por tercera vez para un mandato presidencial. Durante sus últimos años, el empeño más decidido de Kenyatta fue integrar a su país en el seno de las corrientes políticas africanas del momento. Culminó el proceso de africanización de Kenia y procuró, salvo algunos conflictos fronterizos con Uganda y Somalia, mantener una política de buena vecindad. Al morir en Mombasa, el 22 de agosto de 1978, se alzaron muchas voces condenando su política por dictatorial injusta. A pesar de ello, Jomo Kenyatta es considerado uno de los más sólidos exponentes de la lucha anticolonialista y un gran líder que su pueblo aún sigue respetando.


El Congo. Patrice Lumumba (1925-1961):
Primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo (Zaire desde 1971 hasta 1997). Nació en Onalua, fue educado en una misión y trabajó como empleado de correos. Orador dinámico, fue nombrado presidente del multiétnico Movimiento Nacional Congoleño (MNC). Participó en la Conferencia Antiimperialista de Accra (Ghana). Volvió a prisión en 1960 pero las autoridades belgas le liberaron para que pudiera participar en la mesa negociadora de Bruselas con el fin de tratar de la independencia del Congo. En la campaña previa a las elecciones, Lumumba y sus partidarios defendieron un Congo republicano y unitario, con un programa económico socialista, frente al ABAKO de su rival Joseph Kasavubu (1913-1969), federalista y conservador, apoyado por Bélgica. Cuando el Congo consiguió su independencia (30 de junio 1960) se convirtió en jefe de gobierno y ministro de Defensa. Kasavubu accedió a la presidencia. En julio, Lumumba denunció injerencias del Gobierno belga y rompió relaciones con la ex metrópoli. Parte del Ejército se sublevó, las tropas belgas se retiraron y la provincia de Katanga, con el apoyo de Bruselas, declaró su independencia bajo el liderazgo de Moïse Tshombé. Lumumba apeló a la ONU. Su solicitud de intervención fue bien acogida por el secretario general Dag Hammarskjöld, que envió inmediatamente una fuerza de pacificación. Fue destituido el 5 de septiembre por el presidente Kasavubu en contra de la decisión del Parlamento, que le confirmó su total apoyo. Días después el coronel Mobutu, jefe del Estado Mayor del Ejército, dio un golpe de estado y se hizo con el poder ante la neutralidad de las tropas de la ONU y con el visto bueno de Bruselas. Mobutu sostuvo a Kasavubu en la presidencia. Lumumba fue apresado en Katanga y el secesionista Tshombé le hizo asesinar junto a varios de sus ministros. Su muerte causó un gran impacto en los medios políticos internacionales y su imagen permaneció como símbolo de la lucha africana por la independencia. En 1966 fue proclamado póstumamente héroe nacional y mártir.

El dictador Mobutu:
Fue ascendido a general y nombrado comandante en jefe del Ejército. En 1965 depuso a Kasavubu mediante un nuevo golpe de Estado y se convirtió en omnímodo dictador y en baluarte de los intereses occidentales en el país. Fue elegido presidente en 1970. Estabilizó el país, al que dirigió con mano dura. Su gobierno recalcó el “regreso a la autenticidad africana”, por lo que rebautizó al Congo con el nombre de Zaire en 1971 y cambió su propio nombre, Joseph-Désiré, por el de Sese Seko (enviado de Dios). Su régimen estuvo plagado por la corrupción y la mala administración, de modo que la economía de Zaire decayó al mismo tiempo que la fortuna personal de Mobutu se incrementó. Fundó el partido único Movimiento Popular de la Revolución, y aunque reivindicó el nombre de Lumumba como símbolo, su política fue totalmente contraria a los postulados del asesinado primer ministro En 1977 y 1984 fue reelegido presidente. Desde 1991, hubo de compartir el poder con la oposición, la cual comenzó a crear organismos de transición enfrentados a Mobutu, quien pasó a ejercer el papel de mediador entre los intereses de clanes rivales. En octubre de 1996 su enfermedad, operación y retiro en Suiza y Francia, coincidió con la crisis en la región africana de los Grandes Lagos, que amenazó la propia integridad territorial de Zaire a causa de los enfrentamientos entre miembros de las etnias tutsi y hutu (apoyados éstos por el Ejército zaireño) de ese país y de Ruanda. Los rebeldes tutsis, como fuerza principal de la Alianza para la Liberación del Zaire-Congo, liderada por Laurent-Désiré Kabila (un veterano resistente a la política de Mobutu), reanudaron su ofensiva hacia el interior de Zaire con el objetivo de derribar al presidente, en noviembre de ese mismo año. El presidente regresó a su país, el 17 de diciembre, con la intención de detener la creciente ascendencia de los rebeldes banyamulenges (tutsis zaireños), pero volvió a su residencia en la Costa Azul francesa, en enero de 1997, sin haber iniciado la reconquista del este zaireño, en poder de los rebeldes liderados por Kabila. Mobutu reapareció públicamente en Zaire y anunció estar dispuesto a negociar con los rebeldes, lo cual fue aceptado, en principio, por éstos durante la cumbre extraordinaria de la OUA (Togo, marzo 1997). En abril EE.UU. y Bélgica le solicitaron de forma diplomática su retirada del cargo presidencial. Las conversaciones de paz parecieron prosperar en mayo, cuando Mobutu se entrevistó con Kabila por mediación del presidente sudafricano Nelson Mandela. Mobutu inició su exilio en Marruecos (16 mayo) abandonando el poder a las tropas de Kabila, que entraron en Kinshasa al día siguiente. El propio Kabila llegó a dicha ciudad el día 20 para asumir plenos poderes del Estado que volvió a denominar República Democrática del Congo. Mobutu falleció en Rabat el 7 de septiembre de 1997.

Tshombé, servidor de intereses occidentales, también acabó sus días de forma accidentada en el extranjero. Apoyado por Bélgica y las potencias occidentales decretó la independencia de Katanga y formó un ejército de mercenarios europeos y sudafricanos. Esta decisión estuvo en el origen de un gravísimo conflicto abiertamente neocolonialista. El secretario general dela ONU Dag Hammarskjöld murió a causa de un sabotaje contra su avión cuando sobrevolaba territorio de la actual Zambia. No consiguió la secesión definitiva de Katanga. En 1963 las tropas de la ONU le obliga a exiliarse. En 1964 presiones del gobierno belga consiguen que Kasavubu le nombre jefe de gobierno. Adoptó una política contraria a sus antiguos presupuestos federalistas y afín a los intereses de las compañías mineras internacionales. En 1965 es derribado por el golpe de Mobutu. Exiliado en Bélgica, organizó una fuerza mercenaria para recuperar el poder, pero durante uno de sus viajes su avión fue secuestrado y terminó encarcelado en Argelia, donde falleció a causa de una crisis cardiaca.


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