HISTORIA
Africa
Política



Jomo Kenyatta Política:
La mayoría de los países africanos han elegido el camino de la democracia como forma de ejercer una política participativa. Son políticas todavía frágiles, titubeantes, pero se está diseñando una nueva clase de política con mayor aceptación ciudadana y con más respaldo internacional. La inconsistencia de las estructuras políticas, la mala organización del poder y la precaria ideología nacional son tres elevados factores de riesgo que están amenazando la existencia misma del Estado africano. Se da una clara falta de participación de las masas en la vida política. El partido dominante, a menudo único, es el centro de la vida política. El dirigente se sigue basando en exceso en poderes carismáticos. El subdesarrollo, el neocolonialismo económico, la falta de cuadros técnicos dificultan la gestión racional.

Descolonización:
El despertar de Africa se inició en el área mediterránea donde se dieron condiciones favorables como un renacimiento cultural, islamismo y malestar social. Las potencias coloniales europeas durante la primera guerra mundial buscaron apoyos lanzando consignas de unidad árabe y derechos de autodeterminación. Los países del Africa occidental tuvieron líderes ligados a los partidos izquierdistas de la metrópoli (socialistas y comunistas). Algunos paises lograron la independencia por levantamientos revolucionarios pero en la mayoría de los casos la metrópoli concedió la independencia cuando existían positivas garantías de amistad (influencia) con los nuevos regímenes. Los líderes moderados muchas veces mantuvieron o recuperaron el poder gracias a la presencia de tropas de la antigua metrópoli. La descolonización dejó otros problemas como los fronterizos debido a la arbitrariedad con que se establecieron los límites y las organizaciones tribales subyacentes a las estatales. La inestabilidad dio lugar a toda una serie de golpes de estado entre 1963 y 1968.

Panafricanismo. OUA (1963-2002) y UA:
Sin embargo adquirió cierta vigencia el movimiento de integración de grandes bloques. El panafricanismo recibió un nuevo impulso en las conferencias de Accra (1958) y Addis Abeba (1963), donde se firmó la carta de la O.U.A. Su propósito era promover la unidad y la solidaridad entre los estados africanos, coordinar sus políticas económicas, culturales, médicas, científicas, políticas y de defensa, proteger la independencia y la integridad territorial de los países miembros y erradicar el colonialismo en África. Entró en crisis en 1966 a consecuencia de los golpes de estado derechistas que derrocaron a los más significados dirigentes panafricanistas y de su incapacidad para resolver los problemas de Rhodesia y Nigeria, aunque condenó la secesión de Biafra. En su actuación durante cuatro décadas estuvo lejos de alcanzar su meta principal: lograr una mejor calidad de vida para los habitantes del continente. Sumergida en graves problemas internos, algunos críticos y analistas políticos aseguraban que la organización se dedicaba más a proteger los intereses de los jefes de Estado que a afrontar los problemas reales que azotan África. En 2002, año de su desaparición y sustitución por la Unión Africana (UA), estaba integrada por 53 países. Los dos últimos fueron Eritrea y la República de Suráfrica, admitidos en 1993 y 1994. La Unión Africana celebró su primera sesión en Durban (2002). Su objetivo principal es que los países africanos sigan los pasos de la Unión Europea en materia de integración política y económica. En 2004, la UA inauguró la primera sesión de su Consejo Ejecutivo. Según el plan trazado por la organización, esta dispondrá de un Tribunal de Derechos Humanos, un Banco Central y una unión monetaria para el año 2023. Además, la organización proyecta poner en marcha una fuerza militar común de reacción rápida antes del año 2010.

Tres hechos ayudaron a los occidentales a tomar conciencia de la necesidad de acometer reformas en África: la violación de los derechos humanos en todos los países del continente, el incremento de los gastos de cooperación y la caída del muro de Berlín. París y Londres se llenaban cada vez más de refugiados políticos que denunciaban la situación represiva del continente africano. Tanto los organismos internacionales dedicados a tratar de corregir los excesos del intercambio desigual, como los países que más gastan en ayuda al Tercer Mundo, venían dándose cuenta de que las grandes cantidades de dinero destinadas a la cooperación con los países africanos apenas resultaban rentables, pues las poblaciones no vivían mejor. Ello se debía a que el dinero se empleaba mal y la mayoría de los recursos se perdían en medio de una corrupción alimentada por la falta de mecanismos de control. La caída de los regímenes comunistas de Europa del Este, animó a las poblaciones africanas a intensificar su lucha contra los opresores, al tiempo que debilitaba a los dictadores.

Nivel de vida:
El desafío que se le presenta al continente africano en este Tercer Milenio es conseguir para sus habitantes los niveles mínimos de bienestar y el respeto de los derechos humanos, la democracia participativa, acabar con el hambre y la malnutrición, para lo que es necesario potenciar la agricultura por encima del sector servicios y la burocracia administrativa; además se debe eliminar el analfabetismo y la ignorancia, poner mecanismos para paliar la total dependencia exterior, aplicando los recursos naturales al desarrollo del país y creando infraestructuras; también deben mejorarse los servicios de salud e higiene y por último, disminuir los abusivos gastos militares, para potenciar las inversiones sociales. Las poblaciones están dispuestas a asumir estos cambios, pero falta que los gobernantes de Europa y Estados Unidos se convenzan de la necesidad de promover el bienestar en el continente africano, en vez de apoyar a unos dictadores que sólo han traído miseria al país.

Ruanda: Desplazamiento de refugiados Secesión de Katanga:
Particularmente amarga y sangrienta fue la primera etapa del Congo ex-belga. Consiguió la independencia el 1 de julio de 1960 y el país se constituyó en República, cuyo primer presidente, fue Kasavuvu, con Lumumba como jefe de gobierno. Moisés Tshombé anunció su decisión de formar con la provincia de Katanga (luego Shaba), muy rica en cobre, un estado independiente. Las tropas mercenarias katangueñas mantuvieron a raya al ejército central, hasta que las fuerzas enviadas por la ONU invadieron la provicia secesionista. Tshombé , principal promotor de la rebeldía, pareció doblegarse y entró a formar parte del gobierno presidido por Mobutu. En mayo de 1966 Mobutu acusó a Tshombé de traidor y éste tuvo que huir. En 1977 y 1978 volvió a surgir el problema con el apoyo del gobierno progresista de Angola a los independentistas. Mobutu fue apoyado por Francia, Bélgica y Marruecos, que enviaron tropas para asegurarle el control de las minas de cobre, de vital importancia para la economía del país. En 1996 tuvo lugar la crisis en la región africana de los Grandes Lagos, que amenazó la propia integridad territorial de Zaire a causa de los enfrentamientos entre miembros de las etnias tutsi y hutu (apoyados éstos por el Ejército zaireño) de ese país y de Ruanda. La corrupción y mala administración de Mobutu hizo que EE.UU. y Bélgica lo presionaran para dejar el poder a Kabila (1997).

Norte de Africa:
Acabada la Segunda Guerra Mundial, Túnez entró a formar parte de la Unión Francesa (1946). Pero el partido Neo Duster, dirigido por Habib Burguiba, declaró que exigiría la independencia del país, conseguida el 20 de marzo de 1956. Al año siguiente la Asamblea nacional proclamaba la República y nombaraba presidente a Burguiba. Las relaciones con la metrópoli atravesaron momentos tensos, sobre todo a propósito de la base naval de Bizerta, en manos francesas hasta 1963.

Marruecos:
La independencia de Marruecos fue menos accidentada. El país era protectorado francés, con una pequeña parte bajo protectorado español. El sultán Mohamed V (1927-1961) fue destituido por los franceses y sustituido por Mohamed ben-Arafa. España se negó a reconocer al nuevo sultán. Siguió un período agitado hasta que, en 1956, España y Francia reconocían la autonomía total de Marruecos. Hassan II, considerado como perteneciente a la línea moderada dentro del mundo árabe, mantuvo relaciones tirantes con Argelia. Mantuvo la pretensión de que el territorio mauritano le fuera cedido pero Francia le concedió la independencia en 1960. El abandono español del Sahara en 1975, seguido de la ocupación de Marruecos y Mauritania originó un problema para el pueblo saharaui aún pendiente de solución. Mauritania posteriormente renunció a sus pretensiones territoriales. Marruecos se retiró de la OUA (1985) en protesta por la admisión de la República Árabe Saharaui Democrática tres años antes.

Argelia:
La Constitución de 1946, que estableció la IV República en Francia, hizo que el conjunto de territorios que habían conformado su poder colonial pasara a denominarse Unión Francesa, y se recalcaba que, cualquiera que fuera el régimen jurídico de cada territorio (departamento, colonia, protectorado), y cualesquiera que fueran los objetivos para el desarrollo económico y cultural, siempre prevalecería un principio, el de la unión entre los territorios de ultramar y la Francia metropolitana. No hacía posible atender cualquier pretensión de independencia o de autogobierno en los territorios de ultramar.

El proceso de independencia de Argelia fue muy sangriento. La presencia de colonos franceses era muy numerosa y los intereses económicos muy elevados. La población europea (pied nois) se resistió mucho a abandonar la colonia. Los independentistas crearon el Front de Libération National una de cuyas máximas figuras fue Ben Bella. El 1 de noviembre de 1954 estalló la rebelión abierta, apoyada por las kabilas de la montaña. Francia tenía sobre las armas a 400.000 hombres. El gobierno de París, presionado por la opinión internacional y por la sangría económica, no encontraba una salida. La población europea creó la OAS (Organisation de l'Armée Secrète), de la que formaban parte algunos generales y coroneles de prestigio (Salan, Chelle, Zeller, Jouhaud). El gobierno acudió al general de Gaulle, que ofreció a los argelinos la paz de los valientes (1958), y después de su rechazo la autodeterminación (1959). En 1962 un referéndum consagraba la independencia. El primer presidente, Ben Bella, fue derrocado por un golpe de estado dirigido el 19 de julio de 1965 por Bumedian. La política argelina adoptó una línea progresista prosoviética. Desde territorio argelino reciben los saharauis la ayuda argelina e internacional.

Mauritania obtuvo la autonomía y posteriormente la independencia (1960). Marruecos pretendía su territorio y mantuvieron tensas relaciones hasta que pasaron a combatir juntos contra los saharauis.


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