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Guantánamo 2006



Guantánamo [Guantánamo:]
Terrorismo y garantías constitucionales:
La reciente decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso de Hammand C.Rumsfeld, que defiende las garantías de las personas sospechosas de actividades terroristas, señala la vuelta a un sistema de garantías tras las derogaciones que trató de imponer George W.Bush a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Una de las características de la Constitución de los Estados Unidos ha sido el mantenimiento de un sistema de garantías individuales en todo momento, incluso en las condiciones más adversas. La Constitución norteamericana prohíbe, entre otras cosas, la declaración del "estado de guerra" o "estado excepción". En situaciones muy críticas, como la guerra de Secesión de 1861-1865 o las dos guerras mundiales, se consiguió mantener en este país un alto nivel de protección de derechos, sobre todo a través de la cláusula de "debido procedimiento legal" (due process), que ha sido interpretada por el Tribunal Supremo con unas condiciones muy garantistas. Es cierto que, en algunas ocasiones, el gobierno y el Congreso de los Estados Unidos se han visto obligados a cercenar derechos individuales, en circunstancias muy excepcionales, como la decisión de internar, durante la segunda guerra mundial, a súbditos norteamericanos de origen japonés establecidos en la costa del Pacífico, ante el peligro de una eventual connivencia de esos nacionales con el enemigo exterior. Más recientemente, el aumento de la delincuencia violenta llevó al Tribunal Supremo a aceptar la restauración de la pena de muerte en muchos Estados, sobre la base de las competencias de los Estados en materia penal, a pesar de que el mismo Tribunal, en un determinado momento, llegó a calificar esta pena como "castigo cruel y anormal".

Kennedy y Kruschev 1962 Lo que resulta absolutamente incompatible con las garantías constitucionales norteamericanas era colocar en un limbo legal la situación de personas acusadas de actividades terroristas, encerradas en centros de detención como el de Guantánamo, sin limitación temporal, aisladas y sin ningún tipo de garantías procesales, ni siquiera las que concede la jurisdicción militar norteamericana. El Congreso de los Estados Unidos tendrá que adoptar ahora una legislación más adaptada al texto y al espíritu de la Constitución norteamericana. Tendrá que incorporar las garantías que los convenios humanitarios imponen en favor de los prisioneros de guerra y de otras personas detenidas en relación con conflictos armados. En especial, tal como han pedido las instituciones europeas, resulta inpensable que se puedan mantener las condiciones de detención sin ningún tipo de garantías en la prisión de Guantánamo. La apertura de procedimientos legales públicos a las personas acusadas de actividades terroristas se impone también como exigencia del estado de derecho. Esperamos que pronto se pase página a este episodio infame de la historia constitucional de los Estados Unidos y vuelva este país por la senda garantista que le había atribuído en el pasado el rango de paladín de las garantías constitucionales.(Manuel Medina Ortega)


Guantánamo Informe Amnistía Internacional 2006:
Al concluir 2006, aproximadamente 395 personas de unas 30 nacionalidades seguían recluidas sin cargos ni juicio en la base naval estadounidense de Guantánamo. Algunas llevaban casi cinco años en esa situación. En febrero, cinco expertos de la ONU, entre ellos el relator especial sobre la cuestión de la tortura, publicaron el informe de su investigación acerca de las condiciones de Guantánamo y pidieron la clausura del centro de detención. Los expertos concluyeron que algunos tratos presuntamente infligidos a los detenidos, como la reclusión en régimen de aislamiento, el uso de fuerza excesiva y la manera brutal de alimentarlos a la fuerza durante una huelga de hambre, constituían tortura. En mayo, el Comité contra la Tortura también pidió el cierre de Guantánamo, y señaló que recluir a personas por tiempo indefinido sin cargos constituía una violación de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. En julio, el Comité de Derechos Humanos instó a Estados Unidos a garantizar que todas las personas recluidas en Guantánamo podían impugnar ante un tribunal, «a la brevedad posible», la legalidad de su detención. En junio, tres detenidos murieron en Guantánamo, al parecer como consecuencia de suicidio. Uno de ellos era Abdullah Yahia al-Zahrani, que según los informes tenía 17 años cuando lo pusieron bajo custodia. Estas muertes acentuaron la preocupación por las graves repercusiones psicológicas del régimen de reclusión indefinida.

En julio, el Tribunal Supremo español anuló la condena impuesta a Hamed Ahmed, ex detenido de Guantánamo, y ordenó que fuera puesto en libertad de inmediato. En octubre de 2005, a su regreso a España de Guantánamo, donde había estado recluido desde 2002, Hamed Ahmed había sido declarado culpable de pertenecer a una organización terrorista por la Audiencia Nacional y condenado a seis años de prisión. El Tribunal Supremo determinó que Guantánamo constituía un limbo jurídico, sin garantías ni control, por lo que toda prueba procedente de allí debía ser declarada completamente nula. Por consiguiente, no había ninguna prueba contra Hamed Ahmed, salvo su propia declaración, que a juicio del Tribunal Supremo no contenía elementos incriminatorios.

Prisioneros de guerra:
Asunto no menor es el tratamiento que debe darse a los combatientes capturados vivos, pues el artículo 17 del tercer Convenio de Ginebra sobre prisioneros de guerra dice: «No podrá ejercerse tortura física o moral ni ninguna presión para obtener de ellos informes de cualquier clase que sean». Además, EE.UU. es parte del Convenio de 1984 sobre prohibición de la tortura. La única información que deben dar -art. 17- es su nombre, graduación, fecha de nacimiento y número de placa… Torturar a un prisionero de guerra es un crimen de guerra grave (art. 130 CG). EE.UU. lo sabe. Y debería recordar siempre que un ser humano es algo más que una fuente de información. (Araceli Mangas)


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