NAVEGACION
Antártida




Expediciones a la Atártida en el s.XX:
A finales de la década de 1920, el aeroplano contribuyó en gran manera a la conquista de la Antártida. El explorador australiano George Hubert Wilkins recorrió, en vuelo, 1.900 km de su costa, y Richard Evelyn Byrd, en 1929, voló sobre el polo Sur propiamente dicho. Por aquel tiempo se estableció en la Antártida la primera base: Pequeña América I. Las regiones polares Norte y Sur se transformaron en puntos focales del mayor proyecto internacional científico de los tiempos modernos. Dicho proyecto tuvo su origen en 1882-1883, cuando cierto número de naciones se agruparon en un Año Polar Internacional, destinado a la investigación y exploración científica de fenómenos como las auroras, el magnetismo terrestre, etc. Alcanzó tal éxito, que en 1932-1933, se repitió un segundo Año Polar Internacional. En 1950, el geofísico estadounidensa Lloyd Berkner (que había tomado parte en la primera expedición de Byrd a la Antártida) propuso un tercer año de este tipo. La sugerencia fue aceptada entusiásticamente por el International Council of Scientific Unions. Por aquel tiempo, los científicos disponían ya de poderosos instrumentos de investigación y se planteaban nuevos problemas acerca de los rayos cósmicos, de la atmósfera superior, de las profundidades del océano e incluso de la posibilidad de la exploración del espacio. Se preparó un ambicioso Año Geofísico Internacional, que duraría desde el 1 de julio de 195, hasta el 31 de diciembre de 1958 (período de máxima actividad de las manchas solares). La empresa recibió una decidida colaboración internacional. Incluso los antagonistas de la guerra fría procedieron a enterrar el hacha de guerra. Aunque el éxito más espectacular del Año Geofísico Internacional, desde el punto de vista del interés público, fue el satisfactorio lanzamiento de satélites artificiales por parte de la URSS y EE.UU., la Ciencia obtuvo otros muchos frutos de no menor importancia. De entre ellos, el más destacado fue la vasta exploración internacional de la Antártida. Sólo los EE.UU. establecieron siete estaciones, que sondearon la profundidad del hielo y sacaron a la superficie, desde una profundidad de varios kilómetros, muestras del aire atrapado en él -aire que tendría una antigüedad de varios millones de años-, así como restos de bacterias. Algunas de éstas, congeladas a unos 30 m bajo la superficie del hielo y que tendrían tal vez un siglo de edad, fueron revividas y se desarrollaron normalmente. Por su parte, el grupo soviético estableció una base en el Polo de la Inaccesibilidad o sea, el lugar situado más al interior de la Antártida, donde registraron nuevas mínimas de temperatura. En agosto de 1960 -el semiinvierno antártico- se registró una temperatura de -115ºC, suficiente como para congelar el anhídrido carbónico. En el curso de la siguiente década operaron en la Antártida docenas de estaciones. En la más espectacular hazaña realizada en la Antártida, un grupo de exploración británico, dirigido por Vivian Ernest Fuchs y Edmund Hillary, cruzó el continente por primera vez en la historia -si bien con vehículos especiales y con todos los recursos de la Ciencia moderna a su disposición-. El éxito del Año Geofísico Internacional y el entusiasmo despertado por esta demostración de cooperación en plena guerra fría, se tradujeron, en 1959, en un convenio firmado por doce naciones, destinado a excluir de la Antártida todas las actividades militares (entre ellas, las explosiones nucleares y el depósito de desechos radiactivos). (Asimov)

    Según las investigaciones llevadas a cabo en la década de 1970 desde la base McMurdo la fase principal de la glaciación de la Antártida tiene una edad de 2,7 millones de años. La McMurdo Station fue inaugurada en 1956 y tiene capacidad para 1.258 residentes. Recibe su nombre de Archibald McMurdo, que a bordo del HMS Terror cartografió la zona por primera vez (1841). La campaña estuvo al mando del británico James Clark Ross. En 1902 Robert Falcon Scott estableció una base cerca de la actual McMurdo, construyendo la cabaña Discovery, que aún existe junto al puerto en la península Hut Point. Los trabajos estaban basados en el estudio de las muestras de sedimentos tomadas en el fondo del océano Antártico. Se determinó la edad de las cenizas y lavas volcánicas por el método potasio-argón. Las muestras fueron recogidas en un valle situado a unos cientos de kilómetros de la base y estaban depositadas en un zócalo de hielo que reposa sobre otra capa de mayor antigüedad.

Richard Evelyn Byrd (1888-1957):
Marino, aviador y explorador norteamericano. Nacido en Winchester (Va.) y muerto en Boston. A los 12 años hizo, sin compañía, un viaje alrededor del mundo. Tras graduarse en la Academia Naval (1912), ascendió a capitán de corbeta. En 1917 ingresó en el servicio del aire y al año siguiente era piloto de la aviación de la marina de guerra. Durante la última parte de la Primera Guerra Mundial mandó las fuerzas aéreas de su país en Canadá. En 1925 dirigió la escuadrilla de aviación naval que acompañó a la expedición polar de Donald Mac Millan a Groenlandia y llevó a cabo las primeras exploraciones de la aviación norteamericana por tierras situadas más allá del círculo polar ártico. En 1928, volviendo su atención a la Antártida, dirigió la primera de sus expediciones al Polo Sur. El 29 de noviembre del año siguiente participó en el primer vuelo sobre el Polo. Realizó luego vuelos de reconocimiento hacia el este, donde descubrió las montañas Rockefeller y Edsel Ford y levantó los planos de las costas de Tierra de María Byrd. Hallándose todavía en las regiones del Antártico, fue promovido al grado de contraalmirante en situación de retirado. Una segunda expedición hacia la Antártida (1933-35) le llevó a Little America, desde donde realizó en avión otros importantes descubrimientos, como los de las montañas Horlick, Hald Flood y Sidley. En 1934, permaneció solo durante el invierno de marzo a agosto en el primer puesto meteorológico establecido en tierra firme de la Antártida. Nombrado presidente de la U.S.Antartic Service, dirigió en 1939 una tercera expedición a la Antártida, con el propósito de establecer en ella los posibles derechos de soberanía americana. En 1946-47 mandó la cuarta, en que participaron tres grupos especiales con 13 barcos, entre ellos un portaaviones, y un acompañamiento de 4.000 hombres. Con tal alarde de medios llevó a cabo nuevos descubrimientos y cartografió miles de kilómetros de costa que anteriormente no figuraba en los mapas. Publicó Little America (1930) y Alone (1938).


Mapa estrecho de Magallanes. Ortelius Segundo viaje de Cook a bordo del Resolution (1772):
El 30 de octubre, tras su recalada en la Ciudad del Cabo, arrumbaron como primer objetivo hacia el Círculo Polar Antártico tras los límites costeros del supuesto continente austral. Navegó a través de la longitud del cabo hasta alcanzar la latitud de los 60º Sur para desde ahí arrumbar al SE hasta alcanzar la longitud de los 40º Este, punto en el cual lograron atravesar el Círculo Polar Antártico, por lo que, conseguido tal objetivo se dirigió a repetrirlo en el sector del océano Pacífico en las longitudes Oeste, razón por la cual circunnavegó la Antártida en aproximación a su borde helado entre las longitudes de los 150 W, y a continuación en la franja comprendida entre los 118 W y los 100 W, obteniendo un punto máximo de penetración en la longitud de los 105 W hasta llegar a la latitud de los 71º 10 Sur. De ser ciertos estos datos, hay que reconocer que nunca con anterioridad consiguiera navegante alguno llegar a estos puntos geográficos. Fue así como Cook avistó grandes formaciones de hielo entre las que había grandes claros que podían ser surcados a vela para luego fondear y acoderar su buque al borde de esta estructura helada, deduciendo que hacia el interior de dichas barreras de mar congelado se encontraba la tierra del continente tan afanosamente buscado. Navegando después por el Pacífico meridional realizó el levantamiento de las islas Marquesas, las de Nuevas Hébridas y las de Nueva Caledonia, para dirigirse más tarde desde Nueva Zelanda de regreso a la Gran Bretaña por la ruta del Cabo de Hornos. Este tornaviaje sin embargo no fue nada fácil, tras el abandono de las costas neozelandesas de la HMS Resolution que navegaba ya separdo de la Adventure, con intención de recalar en la boca occidental del estrecho de Magallanes en su extremo sur correspondiente al cabo Deseado, con la intención de seguir bordeando el límite austral de la costa archipielágica continental a la que recaló sin errores de observación astronómica, apoyados también por corridas de sondas para conocer las condiciones batimétricas, lo que le permitió proseguir sus exploraciones y descubrimientos en la Tierra de Fuego chilena (Punta Landfall, cabo Gloucester, y el promontorio de una fantástica roca, que terminaba en dos altas torres y alzado entre ellas un cerro en forma de pan de azúcar y que fue bautizada con toponímico de York Misster correspondiendo a la punta occidental del acceso a seno de Navidad (bautizado así por haber pasado las fiestas de Pascuas en dicho asidero). Cook agrega en su relato que bautizó la punta más austral y más oriental de las islas Hermite como cabo Falso (Mistaken) habiendo observado el canalizo de mar que existe entre dos de ellas y que conducía hacia bahía Nassau, inspeccionando también la bahía del Buen Sucesor para saber si había permanecido en ella la Adventure y dejando algún mensaje (lo que no ocurrió); razón por la cual resolviera zarpar para explorar la isla de los Estados fondeando en un bien protegido puerto al que bautizó como Puerto Año Nuevo en atención a la fecha de arribada, "lugar en el cual cazó leones marinos y lobos, además de observar meridianas de sol para obtener latitudes y alturas de luna para las longitudes". (José Cervera Pery)


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