HISTORIA
EXPEDICIONES
El paso del noroeste



Erebus aprisionado El paso del noroeste:
Los ingleses insisten en forzar el paso noroeste, que sería el más corto camino de enlace con su colonia Australia. En 1817 el Almirantazgo estipula un premio de 5.000 libras para el primer barco que superase los 110º Oeste. William Parry (1790-1855) llegó en 1818 a la isla de Melville. James Clark Ross (1800-1862) determinó en 1831 la situación del Polo Norte magnético. La desgraciada expedición de John Franklin (1786-1847) desencadenó la "búsqueda de Franklin", en la que se exploró entre 1848 y 1889 el continente norteamericano, y se evidenció la inutilidad de la vía marítima. El 22 de abril de 1848, la tripulación superviviente del Erebus encallado había intentado una marcha de 965 km por tierra. La apertura del canal de Suez (1869) hizo que los ingleses desistieran finalmente en su empeño.

Rescate de los botes de Ross John Ross:
El contraalmirante inglés, que cuenta con el apoyo del Almirantazgo, utiliza en su misión dos balleneros llamados Isabella (385 toneladas) y Alexander (252 toneladas). Convenientemente reforzados y equipados, y al mando respectivamente de Ross y del teniente de navío William Edward Parry, van a emprender de nuevo la aventura de encontrar el paso. Ross y los suyos salen el 18 de abril de 1818. Cruzan el extremo sur de Groenlandia y se adentran en el estrecho de Davis, después de recorrer el norte de la bahía de Baffin, penetran en el canal de Lancaster y el estrecho de Cumberland, por el que navegan unas 80 millas hasta encontrarse con una verdadera muralla de hielo y nieve, por lo que decidió dar la vuelta y regresar a Inglaterra. En 1833 realizó un segundo viaje con el vapor Victory, de 150 toneladas, equipado con todos los instrumentos náuticos de la época y llevando víveres para tres años. Su sobrino James Clark Ross le acompañaba como segundo. El vapor pronto empezó a hacer agua y presentar muchos problemas por lo que lo convirtieron en un barco de vela. Desde el estrecho de Davis penetraron directamente por el canal de Lancaster. En esta ocasión se dirigieron hacia el sur entrando en la ensenada del Príncipe Regente. Invernaron en un lugar llamado Puerto Feliz, en donde el barco quedó aprisionado por el hielo. Pasaron allí una segunda invernada. Durante este tiempo tío y sobrino salieron para situar el polo norte magnético, que el sobrino situó en 70º 07'N. Durante la tercera invernada perdieron el Victory, prosiguiendo la exploración con los botes. Cuando estaban a punto de morir fueron salvados por el ballenero Isabella.

Parry: paso del Hekla y el Fury William Edward Parry:
Entre la primera y la segunda expedición de Ross, otro navegante inglés intentó también hallar el ansiado paso. Se trata de William Edward Parry, que ya había navegado con Roos en el Alexander. En su primer viaje exploratorio Parry salió en mayo de 1819 con dos barcos, el Hekla, de 375 toneladas, y el Griper, de 180. Como en las navegaciones ya reseñadas, se dirigió al canal de Lancaster. Navegando entre hielos se internó por el canal del Príncipe Regente, el estrecho de Barrow y finalmente llegó a la isla de Melville, en donde permaneció bloqueado por los hielos durante ocho meses, llegando a soportar temperaturas de treinta y cinco grados bajo cero. Al no poder seguir adelante por la barrera de hielos, regresó a Londres en noviembre de 1820, en donde recibió un premio de 5.000 libras por haber superado los 100º de longitud Oeste, ya que Parry había llegado a 113º 54' Oeste. Seis meses después de su llegada, en mayo de 1821, Parry emprendió una nueva exploración con los barcos Hekla y Fury. En esta ocasión, una vez alcanzado el estrecho de Davis, se dirigió más al sur y penetró por el estrecho de Hudson, y a través del mismo, al estrecho de Frozen, perlongando la costa hacia el norte hasta la península de Melville en donde quedó bloqueado por los hielos. decidió explorar la zona por tierra, sin encontrar paso alguno tras pasar allí dos inviernos. Ante la posible escasez de alimentos decidió regresar a Inglaterra en noviembre de 1823. Parry lo volvió a intentar en 1824. la expedición duró 18 meses, y perdió el Fury sin encontrar el paso. En 1827 realizó un nuevo viaje parahallar el Polo Norte, alcanzando 82º 45'Norte. En 1852, ascendió a contraalmirante.

Expedición británica 1875-1876 John Franklin (1845):
Al servicio de la Royal Navy se convirtió un marino británico con largo historial como navegante y explorador. Su primer viaje al Ártico fue en 1818 como teniente bajo las órdenes de John Ross. Quedó fascinado por el paisaje de hielos. En 1845, cuando era gobernador de la tierra de Van Diemen (Tasmania), es encargado por el Almirantazgo para llevar a cabo una misión. Se trata de buscar un paso entre la península de Boothia al este de la isla de Melville (quizás lo que hoy se conoce como el canal de McClinock. Contaba con sesenta años cuando empezó a preparar su tercera expedición al Artico. Le acompañan en esta aventura dos expertos marinos: los capitanes Francis Crozier y James Fiztjames. La nutrida expedición la componen 138 hombres a bordo de dos barcos reformados para este viaje: el Erebus (370 toneladas) y el Terror, y provisiones para tres años. Para este viaje al Erebus se le añadió un elemento auxiliar novedoso instalándosele una locomotora de 25 caballos de potencia, en posición transversal, y en la rueda delantera de la locomotora se colocó un eje que llegaba hasta la popa, en donde una hélice de dos palas podía extraerse al navegar con hielos. El Erebus contaba además con una desaladora para hacer el agua potable. Salieron el 19 de mayo de 1845 y en el mismo mes del año siguiente, el comandante del Prince of Wales los avistó en la entrada del estrecho de Lancaster, rodeados por los hielos, no volviendo a tenerse noticias de los expedicionarios. Los barcos quedaron atrapados en el Estrecho de Victoria, cerca de King William Island. El invierno de 1847 fue extremadamente duro y en el verano siguiente no hubo deshielo, por lo que la expedición hubo de soportar el paso de dos inviernos. El Erebus y el Terror fueron abandonados y los expedicionarios marcharon a pie. Se enviaron varias expediciones de rescate (algunos autores las cifran en 39) por parte del Almirantazgo, y también otras que fueron patrocinadas por la esposa de Franklin. En 1854 se encontraron treinta cadáveres y algunas pertenencias de los expedicionarios en poder de los esquimales. Franklin había muerto el 11 de junio de 1847. Según las descripciones de los inuit la causa más probable de la muerte fue el escorbuto. Puede que este problema de salud fuese empeorado por una intoxicación con la comida enlatada y una pobre planificación (habitabilidad de los barcos, ropa inadecuada). Parece ser que Franklin llegó hasta cabo Walker y fue hacia el sur, por lo que hoy se conoce como canal de Franklin, alcanzando los 70º 05'N y 98º 23'W, y en opinión de Martínez Valverde descubrió sin poder cruzarlo el paso del noroeste.

    Inexactas ideas 20 años después del viaje de Parry:
    De las tres rutas por las que parece posible el paso del Océano Atlántico al Pacífico, la del Nordeste es la menos prometedora. La del Noroeste y la que va por el mismo Polo, y que sería la más corta de las tres, son totalmente distintas de la primera. Ilustres hombres de ciencia sostienen la hipótesis de que es posible llegar al Polo en barco, y, de hecho, ya varios buques han penetrado hacia el Norte hasta tres o cuatro grados más allá de Spitzberg y de los límites usuales de los balleneros. Pero si el mar polar es navegable hasta el grado 84, sólo un obstáculo, constituido por una masa de tierra que llegara hasta el Polo, podría hacer imposible alcanzarlo en barco... Cabe pensar que si enormes glaciares flotan y se abren camino, un buque podría hacerlo también. (Conferencia de John Barrow, Secretario del Almirantazgo británico, y quien encargó la expedición a Franklin, pronunciada en una sesión de la Academia de Ciencias)

Investigator en 1851 Robert McClure (1850-1854):
El Almirantazgo británico había ofrecido una recompensa por valor de 20.000 libras al navegante que proporcionase información fidedigna sobre la expedición de John Franklin. Así es que algunos se lanzaron en su búsqueda, tanto por el suculento premio como la gloria que podía proporcionarles la empresa si descubrían el paso noroeste. El 10 enero de 1850 salieron de Londres los barcos Enterprise e Investigador, al mando de Richard Collinson y Robert McClure, que ya había navegado con James Clark Ross, se dirigió al Atlántico sur, cruzó el cabo de Hornos y llegó a Honolulú el 1 de julio. Richard Collinson, su competidor, había salido de este puerto un día antes al mando del Enterprise. McClure salió de Honolulú tan pronto como pudo y tras cruzar el archipiélago de las Aleutianas siguió navegando por la costa norte de Alaska hasta alcanzar la desembocadura del río Mackenzie. Al formarse hielos en la costa se alejó de la misma, a pesar de lo cual pasó el invierno atrapado por los hielos en el estrecho formado por las isla Victoria y la isla de Banks. En la primavera siguiente (1851) el barco de McClure quedó liberado de los hielos, pero el camino hacia el norte seguía bloqueado, por lo que decidió navegar hacia el sur y recorrer la isla de Banks. Al llegar a la zona norte de la isla, en una bahía que llamó bahía de Mercy, quedó nuevamente bloqueado por los hielos. El helado invierno unido a la aparición del escorbuto y el mal estar de la tripulación agravaron la situación. En el verano de 1852 no hubo deshielo por lo que McClure decidió abandonar el Investigador y escapar hacia el este en trineo. En la primavera de 1854, los supervivientes de la expedición de McClure llegaro a la isla de Beechey, cuya parte este limita con las aguas de la bahía de Baffin. Un barco de aprovisionamiento los transportó a Inglaterra. McClure tuvo un gran recibimiento ya que desde el Pacífico había llegado al Atlántico, aunque no hubiese hecho todo el camino navegando. McClure fue nombrado caballero y el Parlamento le otorgó un premio de 10.000 libras, a pesar de no haber hallado información sobre sir John Franklin. En algunas fuentes McClure figura también como descubridor del paso del noroeste. Collinson y su tripulación regresaron también a Inglaterra sin noticias de Franklin (Ricardo Arroyo)

En las cuatro décadas que siguieron al trágico final de la empresa de Franklin, se produjeron unas cuarenta expediciones de exploración y búsqueda a cargo del gobierno británico o por cuenta de compañías particulares, desde el Atlántico Norte, el estrecho de Bering, o el continente canadiense, al Archipiélago ártico ante la costa norteamericana.

Nansen y la idea de la deriva (1881):
El conjunto del banco de hielo ártico posee un movimiento de deriva desde el Pacífico al Atlántico en el Este, y una orientación inversa en el Oeste, formando un verdadero remolino alrededor del Polo. Este curioso fenómeno, debido probablemente al movimiento de rotación de la Tierra, ha sido comprobado varias veces, desde finales del siglo pasado, por los numerosos troncos de árboles que se encuentran en las playas de Spitsbergen y de Groenlandia procedentes de la taiga siberiana. Primeramente, fueron arrastrados hasta el mar por los ríos siberianos y llevados a la deriva por los hielos, cuya trayectoria sigue parcialmente el litoral ártico de Siberia. En 1881 el navío americano La Jeannette, mandado por el capitán De Long, quedó bloqueado por los hielos al Norte de las islas de Nueva Siberia y finalmente naufragó. Sus restos fueron encontrados, tres años más tarde, mar adentro, cerca del archipiélago de Spitsbergen. Este curioso fenómeno hizo concebir al explorador Nansen la atrevida idea de hacer que su navío fuese bloqueado por los hielos en el mismo lugar donde se hundió La Jeannette para que marchase a la deriva con el banco de hielo, consiguiéndolo perfectamente. (Luis Albentosa, 1977)


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