Submarinos
Alemania IIGM



Submarinos: IIGM:
Churchill se refirió a la batalla del Atlántico como «el factor dominante durante toda la guerra». El verano de 1935, el gran almirante Räder relevó a Dönitz del mando del crucero Emden y le encargó el mando de la nueva fuerza de submarinos de la marina alemana reconstruida. Cuatro meses después de la firma del acuerdo anglo-germano (1935) Dönitz ya dispone del primer escuadrón de 12 submarinos. Un astillero en territorio holandés llevaba a cabo un plan secreto de acopio de partes de estos submarinos como actividad paralela. El acuerdo autorizaba a Alemania a disponer de una fuerza submarina equivalente al 45% de la británica. En circunstancias especiales, y después de comunicarlo, se contemplaba la posibilidad de llegar al 100 por cien con restricciones en otros departamentos. Los términos del acuerdo se basaban en el tonelaje total y no en el número de unidades, lo que constituía un incentivo para el diseño de modelos pequeños y maniobrables. Dönitz planea la operación Úrsula con la que hostiga a barcos del bando republicano español en el Mediterráneo a finales de 1936. El U-33 y el U-34, ambos U-Boot VIIa, parten de Wilhelmshaven sin distintivos ni banderas en una operación conjunta con la marina italiana. Tras el hundimiento del submarino C-3 republicano frenta a Málaga, los submarinos alemanes son reemplazados por submarinos italianos.

Tubo lanzatorpedos de submarino alemán U-47 de Prien

Características técnicas:
Las restricciones en construcción naval que el tratado de Versalles imponía a Alemania no le permitió comenzar la guerra con un número suficiente de grandes buques de superficie. Dönitz llegó a la convicción de que la lucha con grupos de submarinos ganaría la guerra. No logró convencer a la mayoría del Alto Mando Naval de la idoneidad de sus ideas sobre el tonelaje de las unidades y tácticas de ataque en grupo. Antes de la guerra las potencias navales probaron diseños de cruceros submarinos de gran tonelaje y autonomía (Sourcouf, Barracuda, Argonaut) y abandonaron la construcción por su difícil manejo. Pasaron a un diseño de submarinos oceánicos de más de 1.000 toneladas junto con otros costeros más manejables y algunos submarinos minadores. Las unidades construidas tras el acuerdo anglo-germano tenían una ametralladora, tres tubos lanzatorpedos de 553 mm y alcanzaban los 13 nudos de velocidad máxima. A finales de 1935 las pruebas del prototipo VII demostraron la eficacia de los diseños de 500 toneladas. Disponía de cuatro tubos en proa y uno en la popa, transportaba entre 12 y 14 torpedos, tenía buena maniobrabilidad en inmersión, alcanzaba 16 nudos en superficie, y podía sumergirse en 20 segundos. Modificaciones posteriores aumentaron las toneladas a 517 y la capacidad de combustible, logrando una autonomía de 8.700 millas.

Comienzo de la guerra (1939):
La limitada intervención de submarinos según las normas internacionales:
En el momento del estallido de la guerra los capitanes de los U-Boote tenían órdenes de operar dentro del marco establecido por la Ley de Presas. Los acuerdos internacionales que rigen la conducta de la guerra en el mar no permiten el fuego a discreción sobre mercantes. Se podía detener e inspeccionar mercantes de bandera enemiga. Si se descubría que transportaban cargamentos enemigos podían ser hundidos después de haber puesto a salvo a la tripulación en botes salvavidas. El arma principal de los submarinos era la sorpresa. Un rápido, silencioso y potente torpedo que la presa atacada no detectaba antes del momento del impacto. El submarino que procediera a una inspección corría el riesgo de ser sorprendido en la superficie a la luz del día en una situación demasiado vulnerable frente a la artillería enemiga. No parecía que una inversión tan grande en equipo avanzado y tripulaciones bien formadas estuviera pensada para desarrollar funciones policiales de alto riesgo siguiendo normas caballerosas.

Primer hundimiento:
El primer hundimiento de la batalla del Atlántico fue un barco de pasajeros, el Athenia. Andaba en zigzag, sin escolta y con las luces apagadas, rumbo a Canadá, llevando a 1.418 pasajeros. Lo divisó a media tarde el U-30, comandado por Fritz-Julius Lemp, que lo siguió a distancia y lo torpedeó al anochecer. 300 de los pasajeros eran norteamericanos y 28 de ellos estuvieron entre el total de 118 desaparecidos. Era un tipo de presa no autorizada por la Kriegsmarine. Al hecho le siguieron otros pasos vergonzosos. No hubo rescate ni asistencia. Por instrucciones del Ministro de Propaganda Goebbels, la causa del hundimiento fue un torpedo británico que formaba parte de una trama de Churchill para involucrar a EE.UU. en la guerra. Se ordenó la falsificación del diario de guerra del U-30.

Alemania disponía de 56 submarinos, Gran Bretaña 48, Francia 71, Italia 100, y EE.UU. 35. El 17 de septiembre de 1939 el U-29 hunde el portaaviones inglés Courageous en las costas de Irlanda causando 518 bajas. El 7 de diciembre de 1941 Japón Ataca Pearl Harbor y la US Navy se une a la lista de enemigos de la Kriegsmarine. El 12 de septiembre de 1942 el U-156, cargado de náufragos del hundimiento del Laconia, es atacado por un B-24 estadounidense obedeciendo órdenes. A partir de este ataque las tripulaciones alemanas reciben la orden de Dönitz de no recoger supervivientes de los barcos enemigos hundidos. A raíz de la inefectividad de un ataque del Lutzow y el Admiral Hipper a un gran convoy en el Ártico, Hitler acusó a Räder de incompetente. El Almirante renunció (1943) y fue sustituido por Dönitz como Comandante en Jefe.

La decisión alemana de continuar con los hundimientos de mercantes incrementó la implicación y precipitó la entrada de EE.UU. en la guerra. La postura no intervencionista fue variando en la opinión pública norteamericana ante el creciente número de víctimas civiles. Para los pequeños buques antisubmarino británicos provistos de ASDIC (sonar) uno de sus lugares productivos de caza era la zona entre las Shetlands y las Orcadas que los U-Boote debían atravesar para entrar y salir del Atlántico. Durante los meses finales de 1939 la principal amenaza no la constituían los submarinos sino las minas magnéticas esparcidas por toda la costa británica. Los submarinos llevaban combustible para misiones de cuatro semanas pero los retornos anticipados en su mayoría se debían a que habían empleado todos sus torpedos. En 1942 los submarinos alemanes hundieron 6 millones de toneladas en buques aliados. Perdieron 42 submarinos y 4.000 tripulantes de alto nivel de formación.

Desplazamiento en convoy:
La mayoría de los capitanes mercantes estaban convencidos de la disminución de riesgo aportada por el desplazamiento en convoy. Estaban bajo las órdenes de un comodoro que normalmente era un capitán militar retirado. A los mercantes se les asignaba una posición en un cuadrícula en la que debían mantenerse bajo diversas circunstancias climatológicas, de visibilidad o velocidad de mercantes acompañantes. La posición debía mantenerse incluso durante el avance en zigzag a velocidad máxima, circunstancia que generaba cierto número de colisiones. Aumentaba el riesgo de colisión la pintura oscura de los cascos y la prohibición de encender luces.

Modelos de U Boote alemanes Submarino británico en Las Palmas Cargas de profundidad. Colocación en cubierta Carga de profundidad. Explosión

Cambio de tendencia (1943):
En 1943 los hundimientos de mercantes aliados alcanzaron el medio millón de toneladas al mes. Mantener por algún tiempo esa cifra crítica hubiera supuesto el desabastecimiento y derrota del Reino Unido. Churchill anotó en sus memorias que fue el momento en el que más temió por el curso de la guerra. La velocidad en la producción de los astilleros, la incorporación de nuevos descubrimientos técnicos y el desciframiento de los mensajes alemanes supusieron la inversión de la tendencia de hundimientos. En mayo de 1943 la Kriegsmarine perdió 43 submarinos y terminaría el año con unas pérdidas totales de 237. Dejó de contar con las tripulaciones experimentadas. En octubre el gobierno portugués autoriza a los británicos para establecer bases en las Azores. Los astilleros de EE.UU. aumentan su frecuencia de entregas de mercantes clase Liberty, barcos de guerra convencionales y portaaviones. Las operaciones desde portaaviones posibilitaron la lucha antisubmarina desde aviones especialmente equipados. Pudo incrementarse el carácter ofensivo de la protección de los convoyes con novedosas tácticas de búsqueda y destrucción. Fue aumentando la eficacia de cargas antisubmarinas, de profundidad y el lanzamiento de bombas sobre la posible trayectoria del blanco. Los bombardeos aéreos sobre las bases de submarinos obtuvieron escasos resultados ante el gran espesor de los refugios de cemento.

Fortuitos incidentes permitieron a los británicos obtener sucesivos modelos de la ingeniosa máquina cifradora Enigma. El desciframiento de los mensajes de la Kriegsmarine fue acelerando el ritmo de hundimientos de submarinos. Los alemanes perdieron 779 submarinos en la batalla del Atlántico. Los británicos perdieron 20 millones de toneladas de mercantes y unos 180 buques de escolta. Durante la guerra los alemanes construyeron 1.134 unidades. En el Artico se disponía de mayor libertad y posibilidades en los planes de operaciones. El cercado Mediterráneo, limitado en acceso y posibilidades de huida, fue un escenario de menor actividad. Cuando Dönitz reconoció que nada más podía hacerse hizo regresar a puertos alemanes a lo que quedaba de la flota. Dönitz, último gobernante del III Reich por la confianza depositada en él por Hitler, fue condenado a 10 años de prisión. La condena se basó en su colaboración activa en la preparación y realización de una guerra agresiva y en su alta responsabilidad en el sostenimiento de la estructura política del régimen.

● La batalla del Atlántico fue la batalla naval decisiva de la segunda guerra mundial. Sin la victoria de los aliados occidentales, es probable que el Reino Unido se hubiera visto obligado a abandonar la guerra: Alemania habría sido la potencia suprema de toda Europa Occidental; el Mediterráneo se habría convertido en un lago del Eje; no habría habido ayuda aliada a Rusia y habría sido imposible la invasión de Francia por parte de los aliados occidentales en 1944 y la derrota de los ejércitos alemanes en Europa Occidental. (David Syrett)

El U524 en La Palma (1943):
En mayo de 1943 el portaaviones norteamericano Block Island estaba siendo perseguido por el submarino alemán U524. El 29 de mayo seis aviones despegaron en su búsqueda pero 2 torpedos del submarino alcanzaron al buque. El U524 pudo ser localizado a las 20:13 y resultó hundido en el norte de La Palma en las coordenadas 31°13'N 23°03'W. El Grumman F8F Hellcat pilotado por John F. Carr se vio obligado a amerizar frente de la Cueva Bonita en Tijarafe. El piloto fue trasladado al acuartelamiento de Argual en Los LLanos de Aridane.


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