NAVEGACION
Submarinos



Submarino Submarinos nucleares:
El excesivo consumo de oxígeno impide la utilización de motores diesel en los submarinos convencionales, que navegan con propulsión eléctrica, son lentos y de poca autonomía. Tras la Segunda Guerra Mundial la armada norteamericana decidió construir un submarino que aprovechara la fisión nuclear. Su desarrollo empezó en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Tennesse). El jefe del proyecto era el capitán de navío Hyman G.Rickover. El combustible elegido fue el uranio altamente enriquecido en el isótopo radiactivo U235. El sistema de moderación y refrigeración fue el reactor de agua a presión (PWR). El sistema BWR, de agua hirviendo y también apto, no ha tenido continuidad en los diseños posteriores. El Nautilus, probado en 1954, tuvo un funcionamiento altamente satisfactorio. Sólo 5 años después la Unión Soviética construyó un submarino similar. Las críticas a la propulsión nuclear se basan en los problemas que generaría un accidente o acción bélica y la producción de residuos de larga vida. Para que un siniestro no se convierta en un desastre, el robusto sistema de control del reactor debe detener la reacción en cadena y la estructura reforzada debe impedir la fuga de la radiactividad contenida en el núcleo. La clase nortemaricana Sturgeon de finales de los sesenta seguía a la clase Thresher/Permit. El USS Narwhal (SSN 671), con su nuevo tipo de propulsión de convección natural S5G era el submarino más silencioso de la marina estadounidense. La clase Ohio de finales de los setenta, con sus 170 m sólo superados en eslora por los Thyphoon soviéticos, siguen teniendo una clasificación alta por ser muy silenciosos y fiables. Sustituía a la clase Lafayette cubriendo las mismas necesidades con menos unidades, que volvieron a reducirse por el tratado START II (2002). Afectados también por los tratados STAT I y II, redujeron el número de misiles.

El USS Thresher (1960):
El USS Thresher fue el prototipo de una clase que se continuaría con 11 unidades. Se perdió durante unas pruebas de inmersión en Nueva Inglaterra (1963) y murieron 108 tripulantes, cuatro oficiales y 17 civiles especialistas en pruebas. La clase se llamó despues como el segundo submarino, el USS Permit (SSN594). Eran más grandes y pesados que los Skipjack y se dice que no llegaban a alcanzar los 26 nudos. Tenían 84,9 m de eslora y desplazaban 4.311 Tm. Les siguió la clase Sturgeon, más grandes y con una electrónica más desarrollada.

La clase Los Angeles (1974):
Diseñado en principio como antisubmarino clásico, su función se multiplicó por su efectividad en el ataque a tierra, comprobada en la operación Tormenta del Desierto y el conflicto de los Balcanes. Se construyeron 62 unidades. Equipado con misiles de crucero Tomahawk MBG-109, armados con cabezas nucleares de 200 tk luego sustituidas por explosivo de alta potencia. Esta clase ha sido la más importante en la flota de submarinos de los EE.UU. Desplaza 6.900 Tm y tiene una eslora de 109,7 m.

En la actualidad hay unos 390 submarinos nucleares: 163 americanos, 200 ex soviéticos, 20 británicos y 7 franceses. Su desplazamiento varía entre las 2.300 toneladas de la clase Skate (EEUU) y las 30.000 de la clase Typhoon (antigua Unión Soviética). La mayoría son submarinos de ataque o lanzamisiles, de alta velocidad (más de 30 nudos en inmersión), y de autonomía prácticamente infinita.

Submarino Ohio La energía nuclear en la navegación:
El primer barco que navegó utilizando como fuente de energía un reactor nuclear fue el submarino Nautilus, 2870 tons de desplazamiento, construido en los EE.UU. y equipado con un reactor de este tipo diseñado por la Westinghouse; entró en funcionamiento en 1954 y hubo de reponer su carga de combustible en 1957 tras haber recorrido 60.000 millas, la mitad de las cuales se realizaron en inmersión. Al Nautilus siguió el también submarino Seawolf y más adelante el Skipjack, todos equipados con reactores del mismo tipo. Posteriormente, los EE.UU. construyeron los lanza-Polaris del tipo George Washington, que fue terminado en 1959, con un desplazamiento superior a las 5000 Tons. El portaaviones Enterprise, de 83.550 Tons. de desplazamiento, está propulsado por 8 reactores de agua ligera a presión del tipo S5W construidos por la Westinghouse. Dada la gran autonomía de los reactores nucleares, su utilización parecía muy apropiada en barcos de transporte que servían grandes distancias. Se botaron más tarde dos barcos mercantes con propulsión nuclear; el Savannah, barco mixto americano de carga y pasaje con 22.000 Tons. de desplazamiento. Equipado con un reactor de 63 MW térmicos de potencia, tiene una autonomía estimada de 300.000 millas y utiliza como combustible uranio enriquecido al 4,4 %. El otro barco es el rompehielos ruso Lenin, de 18.000 Tons., capaz de romper planchas de hielo de hasta 2,4 metros de espesor. Tiene una autonomía estimada de 12.000 horas y va provisto de tres reactores de 65 MW térmicos que utilizan como combustible uranio enriquecido al 5%.

    Peligros del sonar activo:
    Esta tecnología fue desarrollada en un principio por el Departamento de Defensa de los EE.UU. como respuesta a una amenaza militar percibida como consecuencia de una nueva generación de submarinos ultra-silenciosos, desarrollados por ellos mismos. En 1995 activistas para la protección del medio ambiente estadounidenses observaron las consecuencias nefastas de esta tecnología y denunciaron a la Armada estadounidense ante el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC). La relación entre el uso de esta tecnología y el varamiento de cetáceos está demostrada. Las ondas de sonido de frecuencias medias y bajas a muy alto volumen que produce el sonar activo causan, directamente, embolismos en los mamíferos marinos, como consecuencia de la presión y las resonancias provocadas dentro del organismo y/o porque, en su huida, provocan un ascenso desde las profundidades hacía la superficie demasiado rápido.


Submarinos alemanes Submarinos alemanes (1917):
El 7 de mayo de 1915 el torpedeamiento del gran transatlántico Lusitania con 1.100 víctimas civiles estuvo a punto precipitar la intervención de Estados Unidos en la guerra. En abril de 1917, uno de cada cuatro buques que salieron de las islas Británicas fue hundido por la acción submarina alemana. Los Aliados perdieron cerca de un millón de toneladas de buques, ingleses en un 60 por ciento, durante este mes, en que los hundimientos alcanzaron su cifra máxima. En consecuencia, pudo haberse abatido sobre Gran Bretaña el espectro del hambre y el derrumbamiento de su esfuerzo armado, si no llega a ser por el coraje de los marinos mercantes ingleses. El gobierno desarrolló la construcción naval, racionó el alimento e incrementó la producción nacional de artículos; con todo, la situación empeoraba. En vano multiplicó la Marina los medios existentes para combatir a los submarinos. El campo más grande de la historia hasta aquellas fechas era la llamada Barrera del Mar del Norte, que todavía no estaba del todo terminada al finalizar las hostilidades. Los ingleses y americanos colocaron, respectivamente, en aquella ocasión 16.000 y 56.760 minas del tipo Mark VI. El plan perseguía establecer una barrera antisubmarina de 370 km de longitud entre Escocia y Noruega. Este campo produjo en la moral de las dotaciones de submarinos alemanes un efecto desolador y provocó la pérdida de varios sumergibles y el deterioro de otros.

Introducción del sistema de buques en convoy:
La mayoría de los profesionales del Almirantazgo rechazaron como teóricamente insensato el método más obvio de todos: conducir los buques a los puertos en convoy. Incluso después de haber entrado en guerra los Estados Unidos, el primer lord del Almirantazgo, lord Jellicoe, se opuso a la idea de los convoyes. Fue Lloyd George quien efectuó la intervención decisiva al visitar el Almirantazgo y advertirle de antemano que se proponía consultar a los oficiales que estimara conveniente, cualquiera que fuera su rango; se sabía que muchos oficiales jóvenes estaban a favor de la idea del convoy. De pronto halló que el Consejo Superior de Marina estaba dispuesto a intentar la experiencia. El primer convoy partió de Gibraltar el 10 de mayo. En septiembre las pérdidas inglesas de buques habían descendido a 200.000 t al mes, y las pérdidas en los convoyes se redujeron a un 1 por ciento escaso. Entretanto, la contraofensiva fue reforzada con cazasubmarinos especiales, aviones y nuevos tipos de minas, que aumentaron las pérdidas enemigas. Para fin de año la amenaza fue dominada en gran parte y se había conjurado el peligro.


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