HISTORIA
EXPEDICIONES
China



Mapa dinastía Ming. Detalle costa este China:
El aislamiento de China sobre cualquier información relativa a Occidente es sorprendente. El único relato sobre el mundo occidental en el siglo XVIII es de un marino chino analfabeto, Hsieh Ching-ka, que pasó quince años visitando toda Europa y América del Norte y se retiró a Macao, donde dictó su Relación de ultramar. Se trata del primer relato chino sobre Occidente. Monedas romanas de Antonino Pío y Marco Aurelio, y bustos de estilo romano, han sido desenterrados en el delta del Mekong, en el sur de Vietnam.

El vasto imperio de Gengis Khan:
Entre su nombramiento como Khan de los mongoles (1206) y su muerte, veinte años más tarde, conquista el más vasto imperio del mundo que divide entre sus dos nietos, legando Persia a uno y China al otro. Sus sucesores continuaron sus conquistas. Occidente está conmocionado tras la caída de Budapest (1241) y sólo se salva por la muerte de Ogodai. El imperio Mongol hacia 1280 incluye Moscú, Kiev, Bagdad, Ormuz, abraza gran parte del Mar negro y queda a pocos kilómetros de Jerusalén. En el siglo XIII extiende su autoridad sobre unos cien millones de habitantes. Los mongoles comprendieron la importancia de la ruta de la seda e hicieron de ella una de las rutas más seguras para las caravanas de la Edad Media. Conocida desde la Antigüedad, permitió la relaciones e intercambios comerciales entre los dos focos de civilización que eran la cuenca mediterránea y China. El inmenso y difícil itinerario jamás fue interrumpido por largo tiempo. Una segunda ruta, marítima, pasaba por el mar de China, el Indico y el Golfo Pérsico (o por el Mar Rojo).

Misiones cristianas al encuentro de los mongoles:
El papado envía varias embajadas por instigación, entre otros, de Hétum, rey de la Pequeña Armenia, quien encarga este cometido a su hermano el condestable Sempad (1246-1248), 25 años antes del viaje de Marco Polo. Es recibido por Güyük. Más tarde acude Hétum en persona (1249-1251) con la esperanza de concertar una alianza contra el Islam, y se entrevista con Mangu y Halagu. Las misiones auspiciadas por el Papa están dirigidas por franciscanos y dominicos. La primera es la de Juan del Plan de Carpin y Benedicto el Polaco, y fue recibida por el gran Khan Güyük. La de los dominicos (Simón de Tournai Y Asselin de Cremona, recibidos por Baiju en 1247) fue fue facilitada en gran medida por el nestoriano Rabban Ata. La última embajad aimportante es la del rey de Francia, Luis IX. Fue dirigida por Guillermo de Ruysbroek, franciscano flamenco, recibido por el Gran Khan en 1255. Los franciscanos llegan al Asia Central y se establecen en China: Juan de Montecorvino es el primer arzobispo de Pekín (1328); Odorico de Pordedone realiza una serie de viajes entre 1316 y 1330 y escribe un importante relato. Sempad es autor de una descripción del Asia central: La flora de las historias de Oriente. El relato de la embajada del rey Hétum fue redactado por el historiador armenio Kiragos de Kantzag. Plan de Carpin es autor de una Historia de los Mongoles. Ruysbroek escribió un admirable relato de viaje.

Viajeros chinos:
Además de las importantes expediciones marítimas del primer tercio del siglo XV, numerosos monjes budistas realizan peregrinaciones hacia la India y embajadores del imperio recorren extensas distancias. Chang Chien, a quien Aurel Stein tomó como modelo, es contemporáneo del gran historiador chino Sen Ma Tsien. En el año 138 a.C. se ofrece voluntario como embajador para intentar establecer una alianza con los adversarios de los hunos -que han sido vencidos por éstos-, y parte, enviado por el emperador Han ante el rey de Bactriana. La misión que dirige, compuesta por un centenar de personas, es interceptada por los hunos, y Chang Chien es hecho prisionero (aun cuando se le permite casarse y vivir en libertad vigilada). Diez años más tarde escapa y llega a Bactriana, pero la alianza contra los hunos no es aceptada. Su viaje a través de la que será llamada ruta de la seda, le pone en contacto con los mundos persa, indio y helenístico. Al regreso vuelve a caer prisionero, y al escapar al cabo de un año. El emperador Wu Ti (140-87 a.C.) le nombra Gran Chambelán. La narración de sus viajes por toda el Asia Central, hasta el mar de Azov, y más allá del Oxus (Amu Darya), por el Norte, está llena de interés. El viaje de Chang Chien inicia una serie ininterrumpida de intercambios de los que son testimonio, entre otros, el arte de las estepas, que muestra las influencias recíprocas de los mundos chino, persa y turco-mongol. Se cree que Chang Chien llevó la vid a China. Más tarde otros viajeros introducen en este país el coriandro, el higo y el sésamo. (Chaliand y Rageau)

Junco chino del s XIV:
Descrito por primera vez por Marco Polo (1298). Producto del siglo XIII resultado de una muy larga historia de diseños de barcos chinos, de los cuales se sabe poco. Como en otras ciencias, China hizo muchos descubrimientos en técnicas de construcción naval que llegaron mucho tiempo después a Occidente. Tenía timón de popa y casco dividido en 20 compartimientos estancos, con una cubierta construida sobre su cima arqueada. El tablazón estaba al mismo nivel, con pesadas tracas lijadas, y el fondo de la embarcación era plano, con lo que el barco podía nivelarse en el caso de que encallara. Una serie de escotillas daban acceso a los compartimientos estancos. Se fijaban cuatro o hasta cinco mástiles, dos de ellos desmontables. Una representación del s.XVI de un junco de guerra de tres mástiles muestra una cofa militar sobre el palo mayor, a la que se llegaba por una escalera de cuerda o de travesaños de bambú. Los mástiles no estaban sujetos y una especie de abrojo (líneas múltiples que se extienden desde las escotas a los bordes de las velas) permitía que una probale pequeña tripulación arrizara la vela rápidamente. La tripulación se acomodaba debajo del alcázar levantado. La mayor parte de los juncos más grandes llevaban a bordo uno o más sampanes, probablemente con la función de remolque eventual y para acceder a puertos de aguas poco profundas. (Fuente: Gibbons)

Viajes de Cheng Ho (1405-1433):
Cheng Ho fue un eunuco musulmán de Yunnan que realizó expediciones marítimas para los Ming de 1405 a 1433. La primera expedición (1405-1407) estaba formada por 317 barcos y 27.870 personas, de las que 200 eran dignatarios; 128 médicos y sus ayudantes; un maestro geomanta o meteorólogo, y 4 auxiliares. Llegó hasta la India haciendo escala en Vietnam, Indonesia y Ceilán. La segunda y tercera expediciones (1407-1409 y 1409-1411) estaban compuestas por 248 y 48 barcos y visitaron los mismos lugares. La cuarta (1413-1415) reunió 63 barcos y llegó a Ormuz. Los embajadores regresan a China trayendo regalos que representan un reconocimiento de la soberanía china, como contrapartida se permite el comercio con el imperio. La quinta (1417-1419) y la sexta (1421-1422), con muchos menos barcos, devuelven a sus países de origen a los enviados extranjeros. La quinta llega a Aden y Melinde, y la sexta a Mogadiscio y Brava (Somalia). La séptima (1431-1433) llegó a Ormuz. Los relatos de Chen Ho fueron destruidos por mandarines rivales que se enfrentaban en la corte contra los eunucos del emperador. Su intérprete Ma Yuan, musulmán de Yunnan que participó en algunas de sus expediciones, dejó un escrito que se conservó. Lo mismo pasó con los escritos de dos militares de alto rango Keng Chen (1434) y Fei Hsin (1436).


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