HISTORIA
Fin del corso (s.XVIII)



Fin del corso (s.XVIII):
Con la retirada de Morgan se entra de lleno en la piratería del s.XVIII, que tiene como característica su tono oficial mucho más declarado que en la centuria anterior. Luis XIV elaboró un plan muy parecido al western desing cromwelliano y encargó para realizarlo al barón de Pointis. Una fuerza de 10.000 hombres a bordo de 22 navíos debía hacerse con la fortaleza de Bocachica frente a Cartagena. La empresa venía financiada por un grupo de armadores de Brest, pero la puesta en práctica quedó interrumpida por la paz firmada entre España y Francia. Introducidos los Borbones en el trono español, Inglaterra se decidió a atacar a las dos potencias aliadas en sus dos frentes, el norteamericano, donde estaban las posiciones francesas, y el antillano, puerta grande de la América española. El peligro inglés fue poco a poco tomando cuerpo, trazándose planes oficiales que distaban mucho de ser las empresas particulares de siglos anteriores. Lo que se pretendía era yugular el Imperio Hispánico a través de Panamá. Interesaba la vía del istmo, a lo largo del río San Juan, con el fin de cortar en dos el gran cuerpo del Imperio. Pretendían, contando con la financiación de un banquero escocés llamado Patterson, abrir un canal de océano a océano. Inglaterra tenía planteados en Norteamérica problemas inaplazables con los franceses por lo que el plan no siguió adelante, ni tampoco el ritmo de ataques a otras posesiones españolas. Los ingleses consiguieron pocos años después (1763) arrinconar a los franceses en el Canadá, pasando ellos a controlar las inmensas tierras del continente norteamericano. España, unida por pactos de familia con los Borbones, ayudó a Francia, pero no se pudo impedir que el Imperio Francés en América quedase completamente arruinado. En 1741, durante la Guerra del Asiento, se produce el sitio de Cartagena de Indias. Tropas inglesas atacan las posiciones españolas destruyendo el castillo de San Luis de Bocachica bajo el fuego de artillería terrestre y naval. En la Guerra de 1812, los EE.UU. emplearon numerosos barcos corsarios, que llegaron a hacer 1.344 presas entre las embarcaciones británicas, constituyendo el arma más notable de las que por entonces se emplearon.

Período de decadencia:
En 1819 Moses Roger cruza el Atlántico a vela y vapor con el Savannah. Se acelera el avance en las prestaciones de los vapores, adoptados por la marina de guerra de las naciones. En 1845 la hélice se muestra como el modo de propulsión más efectivo para los vapores comerciales y de guerra. El corso euroamericano y mediterráneo fue finalmente abolido en la mayoría de los estados en el congreso de París (16 de abril de 1856). España retrasaría 32 años la adopción de esta postura mayoritaria (1908). La Declaración de París no fue firmada por muchos países pero fue generalmente considerada como ley internacional válida. Mucho antes el corso había empezado a remitir a medida que las ideas mercantilistas entraban en decadencia. Igualmente remitía el concepto legal de que las presas de guerra son propiedad privada del combatiente individual (la estatización de los prisioneros de guerra se remonta al s. XVIII). Las características de la moderna guerra naval hacían que el corso dejara de ser práctico. Los estados inicialente excluidos de la repartición papal del Nuevo Mundo comenzaron a constituir sus imperios coloniales. El gran corsario se reconvirtió su actividad en la de
negrero, mercader o marino. El corsario de menor entidad se dedicó a la piratería o el contrabando. Las bases terrestres de bucaneros y filibusteros en las Pequeñas Antillas aceleraron su transformación en colonias de explotación normales -inglesas, francesas y neerlandesas- sin dejar de ser plataformas dedicadas al tráfico ilegal con los puertos coloniales del Caribe. La Declaración de Derecho Marítimo de París abolió la institución del derecho de presa. En la segunda mitad del siglo XIX el gobierno elegido por los independentistas cubanos expidió patentes de corso para actuar contra embarcaciones bajo pabellón español.


Los actos de piratería y los tiempos de guerra:
La profesión de pirata tiene un origen muy antiguo y se ha mantenido más allá de 1800. Durante muchos siglos fue la única forma posible de guerra marítima. La conquista de Inglaterra por los normandos no se llevó a cabo por medio de grandes batallas marítimas. Los piratas fueron considerados como auxiliares en caso de guerra. Con la aparición de la patente de corso la actividad se institucionaliza y se convierte en lícita en tiempo de guerra. En el caso de los caballeros de Malta o de los argelinos se puede considerar la guerra como institucionalizada y permanente. La creencia en el derecho de saqueo de los soldados estaba muy generalizada. La consideración jurídica del saqueo se ha mantenido hasta muy tarde. Todas las grandes batallas navales de la armada inglesa del siglo XVIII tienen aspectos y detalles de piratería.

    Nelson, a quien habría sorprendido e indignado cualquier comparación con los piratas, pleiteó durante muchos años con su antiguo jefe y protector, Lord Jervis, conde de Saint-Vincent, por el derecho de presa de unos navíos en cuya captura no había participado directamente ninguno de los dos. Al haber zozobrado en un temporal casi todos los barcos apresados por los ingleses en la batalla de Trafalgar, los marineros hubieran debido perder con ellos su derecho de presa; pero el Parlamento inglés, entusiasmado por la victoria, los consoló votando a su favor una importante compensación: 320.000 libras esterlinas para 4 barcos conservados y 16 perdidos. (Cioranescu)

El vencedor se siente obligado a pagar lo que hubiera debido pagar el vencido, ejemplo evidente de la persistencia del uso pirático.

Vulneración de las normas de la guerra en el mar (s.XX):
El VIII Convenio de La Haya (1907) admitió la transformación de buques mercantes en navíos de guerra o su puesta al servicio de fines bélicos, siempre que se cumpliesen determinados requisitos, tales como llevar distintivos exteriores propios de los buques de guerra, estar a las órdenes de comandante que figure en la lista de oficiales de la marina de guerra y otras. Durante la Gran Guerra los ataques de submarinos alemanes abrirían una gran polémica por romper el respeto a los usos de la guerra en el mar. Tras la capitulación de 1918 grandes buques le fueron expropiados a Alemania como compensación por daños de guerra. Durante la Guerra civil española submarinos italianos perseguían y hundían mercantes con suministros para la República. Durante las Guerras Mundiales rápidos liners comerciales fueron requisados, repintados, artillados y empleados en el transporte de tropas. La Kriegsmarine organizó un flota de barcos armados de aspecto comercial empleados en hundir barcos aliados. Los engañados por el aspecto inofensivo que mostraban eran barcos tanto comerciales como militares. Tras la caída de Francia buques de la Royal Navy anularon con ataques navales el poder ofensivo de numerosas unidades amarradas de la Marina de Guerra francesa.


Vilaragut: Familia catalana cuyas ramas se extendieron por Cataluña, Valencia y Baleares. La rama valenciana tuvo una destacada actividad en los primeros decenios del s. XV: representantes del partido filocatalán y tradicionales rivales de los Centelles, protagonizaron las banderías de comienzos de siglo, en las que se distinguieron Joan y Berenguer.
Almadén: Mina de cinabrio que impregnan las cuarcitas y pizarras silúricas. Situada en Ciudad Real, en el yacimiento de mercurio más importante del mundo, éste se viene extrayendo desde el s: IV a. J.C. El mineral impuro llega a contener hasta un 7,21 % de mercurio.
Transformación de buques: En uno de los acuerdos de la segunda Conferencia de la Haya (1907) quedó fijada la transformación de mercantes en buques de guerra. Si un mercante se sitúa bajo el control y responsabilidad directa de la nación cuya bandera enarbola, pueden reconocérsele los derechos de un barco de guerra. Entre los requisitos que debe cumplir está el mostrar los distintivos externos que identifican a los buques de guerra de esa nación; su comandante debe ser un oficial de la flota de combate debidamete autorizado; su tripulación debe hallarse sujeta a la disciplina militar; debe observar las leyes y costumbres de guerra y hallarse incluido en la lista notificada de las embarcaciones de guerra pertenecientes a la nación. El incumplimiento de estas condiciones implica la consideración de barco corsario.


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