LITERATURA
Mar
James Joyce



Ulises. James Joyce:
[Cap.3, 51. Stephen caminando por la playa]:
La arena granujienta había desaparecido de sus pies. Sus botas volvían a pisar húmedo magma crujiente, conchas de navajas, guijarros chirriantes, todo lo que choca en los innumerables guijarros, madera cribada por la carcoma marina, perdida Armada Invencible. Mefíticos bancos de arena esperaban chupar sus suelas hollantes, exhalando hacia arriba aliento de alcantarilla. Los costeó, andando cautamente. una botella de cerveza se erguía, encajada hasta la cintura, en la masa pastelosa de la arena. Un centinela: isla de la sed temible. Rotos aros de tonel en la orilla: en tierra, un laberinto de oscuras redes astutas: más allá, lejos, puertas falsas garrapateadas de tiza, y en lo más alto de la playa, una cuerda de secar ropa con dos camisas crucificadas. Ringsend: wigwams de atezados pilotos y patrones de barcos. Conchas humanas.

[Cap.3, 60]:
El hombre que se ahogó. Una vela virando en la bahía vacía, en espera de que un bulto hinchado saliera a flote, y volviera hacia el sol una cara abotargada blanca de sal. Aquí estoy. (Cap.1, 29) [...] Escucha: un habla de olas en cuatro palabras: siisuu, jrss, rssoess, uuus. Aliento vehemente de aguas entre serpientes de mar, caballos encabritados, rocas. En copas de rocas se empoza: plof, chop, chlap: embridado en barriles. Y, agotado, cesa su habla. Fluye cayendo pesadamente, fluyendo anchamente, flotando remolino de espuma, desplegada flor. Bajo la marea hinchada vio las algas retorcidas elevarse lánguidamente y balancear brazos reluctantes, subiéndose las enaguas, en agua susurrante meciendo y volviendo a lo alto esquivas frondas de plata. Día tras día: noche tras noche: elevadas, sumergidas y dejadas caer. Señor, esán fatigadas: y, en respuesta al susurro, suspiran. San Ambrosio o oyó, suspiro de olas, esperando, aguardando la plenitud de sus tiempos, diebus ac noctibus iniurias patiens ingemiscit. Reunidas para ningún fin: vanamente soltadas luego, fluyendo allá, volviéndose atrás: telar de la luna. Fatigadas también a la vista de amantes, hombres lascivos, una mujer desnuda resplandeciendo en su reino, ella atrae hacia sí una redada de aguas. Cinco brazas allá. A cinco brazas del fondo yace tu padre. A la una dijo. Hallado ahogado. Marea alta en la barra de Dublín. Empujando por delante un suelto aluvión de broza, bancos de peces en abanico, conchas tontas. Un cadáver subiendo blanco de sal, meciéndose hacia tierra, paso a paso una marsopa. Ahí está. Echale el anzuelo pronto. Aunque hundido en el suelo de las olas. Ya le tenemos. Despacio ahora. Bolsa de gas cadavérico macerándose en sucia salmuera. Un temblor de pececillos, gordos de esponjosa golosina, sale como un relámpago por los intersticios de su bragueta abotonada. Dios se hace hombrese hace pezse hace lapa ganso se hace montaña de edredón. Alientos muertos respiro yo viviente, piso polvo muerto, devoro un urinoso excremento de todos los muertos. Izado rígido sobre la borda alienta hacia arriba el hedor de su tumba verde, con el leproso agujero de la nariz roncando hacia el sol. Un cambio marino éste, ojos pardos azulsalado. Muertemarina, la más suave de todas las muertes conocidas del hombre. Viejo Padre Océano.

Admiración del agua (Cap.17, 627):
Su universalidad: su igualdad democrática y su fidelidad a su naturaleza buscando su propio nivel: su vastedad en el océano de la proyección de Mercator: su profundidad no sondeada en la fosa de Sudam en el Pacífico excediendo las 8.000 brazas: la inquietud de sus olas y partículas superficiales visitando uno tras otros todos los puntos de su litoral: la independencia de sus unidades: la variabilidad de estados del mar: su quiescencia hidrostática en calma: su turgidez hidrocinética en las aguas muertas y en las mareas vivas: su apaciguamiento después de la devastación: su esterilidad en los casquetes circumpolares, ártico y antártico: su importancia climática y comercial: su preponderancia de 3 a 1 sobre la tierra seca en el globo: su indisputable hegemonía en extensión en leguas cuadradas por toda la zona por debajo del trópico subecuatorial de Capricornio: la estabilidad multisecular de su fosa original: su lecho lúteofulvo: su capacidad para disolver y contener en solución todas las sustancias solubles incluyendo millones de toneladas de los metales más preciosos: sus lentas erosiones de penínsulas y promontorios con tendencia a bajar, sus depósitos aluviales: su peso y volumen y densidad: su imperturbabilidad en lagos y lagunas de meseta: su gradación de colores en las zonas tórrida y templada y frígida: sus ramificaciones vehiculares en corrientes continentales en cuancas lacustres y ríos confluyentes y fluyentes al mar con sus tributarios y las corrientes oceánicas: corriente del Golfo, con sus ramas nordecuatorial y sudecuatorial: su violencia en maremotos, trombas marinas, pozos artesianos, erupciones, torrentes, remolinos, desbordamientos, avenidas, olas de fondo, divisorias de aguas, géiseres, cataratas, torbellinos, maelstroms, inundaciones, diluvios, aguaceros: su vasta curva ahorizontal circumterrestre: su secreto en los manantiales y la humedad latente, revelada por instrumentos rabdománticos o higrométricos y ejemplificada por el agujero en la pared en Ashtown Gate, la saturación del aire, la destilación del rocío: la sencillez de su composición, dos partes constitutivas de hidrógeno por una parte constitutiva de oxígeno: sus virtudes curativas: su capacidad de hacer flotar en las aguas del Mar Muerto: su perseverante penetratividad en arroyuelos, canales, diques insuficientes, vías de agua en barcos: sus propiedades para limpiar, apagar la sed y el fuego, alimentar la vegetación: su infalibilidad como paradigma y parangón: su metamorfosis como vapor, niebla, nube, lluvia, nevisca, nieve, granizo: su fuerza en las mangueras rígidas: su variedad de formas en lagos y bahías y golfos y calas y ensenadas y lagunas y atolones y archipiélagos y estrechos y fiords y minches y estuarios y brazos de mar: su solidez en glaciares, icebergs, témpanos: su docilidad en hacer funcionar ruedas hidráulicas, turbinas, dínamos, plantas hidroeléctricas, lavaderos, tenerías, fábricas textiles: su utilidad en canales, en ríos, si navegables, en diques flotantes y secos: su potencialidad derivable de mareas embridadas o cursos de agua cayendo de un nivel a otro nivel: su fauna y flora submarinas (anacústica, fotofóbica), numéricamente, si no literalmente, los habitantes del globo: su ubicuidad al constituir el 90% del cuarpo humano: la nocividad de sus efluvios en marismas lacustres, pantanos pestilentes, agua de macetas echada a perder, charcos estancados bajo la luna menguante.

Cap.17, 592:
Derivaron al naufragio de la roca de Daunt, el naufragio de aquella malhadada embarcación noruega -nadie se acordaba de su nombre durante un rato hasta que el cochero que se parecía realmente a Henry Campbell lo recordó., Palme, en la playa de Booterstown, aquello fue el tema de conversación de la ciudad ese año (Albert William Quill escribió una hermosa composición en originales versos de sobresaliente mérito sobre ese tema en el Irish Times) las rompientes cayendo sobre ella y multitudes y multitudes en la orilla conmocionadas y petrificadas de horror. Entonces alguien dijo algo sobre el caso del velero Lady Cairns de Swansea, pasado por ojo por el Mona, que iba en rumbo opuesto en tiempo más bien brumoso, y que se perdió con toda la tripulación en cubierta. No se prestó ayuda. El capitán del Mona, dijo que temía que sus compartimentos estancos cedieran con el choque. Parece ser que no tenía agua en la sentina. prospecto del sombrío joven de la Y.M.C.A., sangre del Cordero. Elías viene. El Dr. John Alexander Dowie, restaurador de la Iglesia en Sión. (James Joyce)

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