Exploraciones
Subsuelo



Subsuelo:
Los yacimientos de fósiles están localizados normalmente en lugares cálidos y secos con roca al descubierto. Los huesos situados en las praderas pasan desapercibidos por la ausencia de claves que indiquen por dónde se debería empezar a buscar. A veces las lluvias descubren una llamativa pieza que conduce a acumulaciones de animales como podría ser un antiguo abrevadero. Es el caso del yacimiento del Lecho de fósiles de Ashfall (Nebraska), descubierto por Voorhies en 1917. Los animales murieron al respirar ceniza volcánica procedente de una erupción a 1.600 km de distancia situada en el punto caliente de Yellowstone, que entró en erupción por última vez hace 600.000 años. La ceniza llegó a formar una capa de 3 metros de espesor.

La medición del diámetro de la Tierra originó famosas expediciones como la de La Condamine.

Perforaciones:
El radio del planeta mide 6.370 m. La corteza continental tiene de 5 a 10 kilómetros de espesor bajo los océanos, unos 40 kilómetros de espesor bajo los continentes y de 65 a 95 kilómetros de espesor bajo las grandes cordilleras. El conocimiento de la tectónica de placas es muy reciente. La mayoría de las minas no pasan de los 400 metros de profundidad. Hay dos minas de diamantes en Sudáfrica que alcanzan los 3.000 metros. Si el planeta fuese una manzana aún no habríamos atravesado la piel. El Mohole, la perforación que se intentó en la costa del Pacífico mexicana, tenía el objetivo de alcanzar los 4.000 metros de profundidad pero avanzó sólo 180 metros. El Congreso retiró los fondos a la operación en 1966. La perforación soviética en la península Kola, cerca de la frontera con Finlandia, se inició en 1970, continuó durante 19 años y llegó sólo a 12.262 metros. Encontró una temperatura de 180ºC a 10.000 metros y roca saturada con agua. En 1958 se firma la Convención sobre la Plataforma Continental, que reconoce los derechos de los Estados con fines de exploración y de explotación de los fondos marinos y del subsuelo de la plataforma continental.

En 1906 el geólogo irlandés R.D.Oldham observó el rebote de las ondas de un terremoto deduciendo la existencia del núcleo terrestre. El mismo año Brunhes descubrió que el campo magnético de la Tierra se invierte a lo largo de los años. En las rocas que se forman queda una huella magnética permanente que es posible detectar. Antes de que se endurezcan las rocas pequeños granos de mineral de hierro apuntan hacia donde se encuentran los polos magnéticos. En 1909 el sismólogo croata Adrija Mohorovichic descubrió del mismo modo la discontinuidad de su nombre entre la corteza y el manto. En 1912 Wegener comienza a exponer sus ideas sobre la deriva continental. Su teoría implicaba una dinámica de la corteza tan cambiante que al principio encontró la oposición general de los geólogos. La deriva se negaba en algunas publicaciones para geólogos hasta 1970. En 1936, por las observaciones del danés Inge Lehmann, se dividió el núcleo en la parte central, que se cree sólida, de otra capa que se cree líquida, circunstancia que origina el magnetismo terrestre.


Datos sísmicos:
Los geofísicos [...] no pueden desplazarse hasta la discontinuidad de Wiechert entre el núcleo y el manto o (siquiera) hasta la discontinuidad de Mohorovicic entre el manto y la corteza. Pero en algunos puntos de la superficie se pueden encontrar y examinar batolitos expelidos desde lo más profundo. Los geofísicos han tenido que basarse principalmente en datos sísmicos y, como los astrónomos, no han podido forzar los favores de la Naturaleza, sino que se han visto obligados a esperar sus regalos voluntarios, por ejemplo, en un fenómeno sísmico situado al otro lado de la Tierra de forma que uno de dos sismógrafos próximos entre sí esté en la sombra del núcleo terrestre y el otro no. Pero los sismólogos impacientes pueden llevar a cabo, y de hecho lo hacen, sus propias explosiones químicas y nucleares hasta conseguir que la Tierra suene como una campana. Algunos indicios intrigantes apuntan a la posibilidad de poner en marcha o parar los terremotos. (Carl Sagan, Cerebro de broca)

Magnetismo:
Es el fenómeno gracias al que conseguimos orientarnos utilizando una brújula. Causado en las capas más profundas del planeta. Debajo del manto están los dos núcleos. Un núcleo interno sólido y otro externo líquido. Se cree que la temperatura del núcleo terrestre oscila entre 4.000ºC y más de 7.000ºC, aproximadamente lo mismo que la superficie del Sol. E. C. Bullard de la Universidad de Cambridge expuso en 1949 la teoría de que la parte fluida gira funcionando como un motor eléctrico que crea el campo magnético de la Tierra. Se supone que los fluidos de convección de la Tierra actúan de forma parecida a las corrientes en los cables. La potencia del campo magnético fluctúa con el tiempo y se invierte cada 500.000 años por motivos desconocidos. Conduce los rayos cósmicos al cinturón Van Allen evitando que nuestro ADN se vea afectado por sus efectos perjudiciales.

Terremotos:
Sus efectos están en función de la profundidad a la que se originan. En sus efectos influyen la naturaleza del subsuelo, la duración, la frecuencia de las réplicas y las características del terreno afectado. Los temblores menores a profundidades cercanas a la superficie son más devastadores. Un terremoto de magnitud 7 en la escala Richter podría no causar daños en la superficie si se origina a 650 km de profundidad. El terremoto que se produjo en el estrecho del Principe Guillermo de Alaska en 1964 fue de magnitud 9,2. El de Chile de 1960 alcanzó los 9,5. El de Lisboa (1755) causó 60.000 muertes. Su temblor inicial duró siete minutos seguidos de tres de calma. El mar se retiró del puerto para luego volver en forma de una ola de 15 metros de altura. Causó enormes pérdidas de patrimonio artístico, archivos, infraestructuras, defensa, aparato administrativo y comercio. El de San Francisco (1906) alcanzó una magnitud de 7,8 y duró 30 segundos. Tokio está en riesgo permanente de sufrir un importante terremoto al encontrarse en el punto de unión de tres placas tectónicas. El de Kobe (1995) de magnitud 7,2, causó unas pérdidas de 99.000 millones de dólares.

Diamantes:
La mayoría se crea a profundidades de entre 140 y 190 km con temperaturas entre 900 y 1.300 ºC. La extracción en depósitos primarios de kimberlitas y lamporitas comienza a finales del s.XIX. Hasta el siglo XVIII la India lideró el suministro de diamantes de origen aluvial. En 1725 Brasil releva a la India como suministrador principal. En 1870 empieza la extracción de depósitos primarios tras el descubrimiento de los yacimientos sudafricanos. Las explotaciones más viables están en Rusia, Botsuana, Australia y Congo. Las más ricas son las australianas y el país de mayor producción y número de explotaciones es Rusia. La presencia de microdiamantes de impacto, creados en el momento de colisión de un meteorito, indica a los geólogos la proximidad de cráteres de impacto antiguos. Determinados tipos de nanodiamantes llegados en meteoritos tienen su origen en supernovas. En 1953 se reportó la primera síntesis reproducible de diamantes con alta presión y alta temperatura. Los diamantes sintéticos son empleados especialmente como abrasivos, disipadores térmicos y dispositivos ópticos especiales. Como ocurrió con las regiones petrolíferas, el suministro de minerales escasos y de gran demanda como el coltán puede generar tensiones entre países.


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