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MPAIAC: Promoción:
Posición ante el recurso a las acciones violentas:
Cubillo se expresaba en los siguientes términos en la revista Guadiana: "Estamos en relación con todos los partidos que reconocen el hecho colonial canario. (...) ETA, en tanto que organización revolucionaria de Euskadi, el PC (i) y el PC (r), son partidos que prueban en la práctica una política revolucionaria y de reconocimiento de nuestros derechos independentistas. Es a estos partidos y organizaciones a los que hemos de recurrir de cara a la ayuda y al apoyo internacional".
● Así pues, el espejo ante el que se ponía Cubillo y el Mpaiac era el de ETA, asumiendo una estrategia terrorista y utilizando una retórica influenciada por movimientos independentistas tercermundistas, los cuales justificaban las acciones violentas y conformaban el argumentario de la organización. Esta influencia tercermundista de movimientos de liberación nacional tuvo su impacto no solo en el Mpaiac, sino en otros grupos terroristas europeos de la época que encontraban en esos posicionamientos ideológicos una manera de racionalizar la violencia.
Preguntado repetidamente tras su regreso a Canarias, Cubillo no reniega de las acciones armadas durante los primeros años de régimen democrático.
El empeño en aportar justificaciones para la siembra de terror contra una democracia no puede usar expresiones claras.
En los duros tiempos en que la joven democracia estaba necesitada de apoyos la organización se empleaba en perseguir su colapso.
Siete estrellas verdes:
La bandera oficial de Canarias fue adoptada por la Asamblea Mixta que redactó el Estatuto de Autonomía.
Durante la elaboración del Estatuto la inclusión de las estrellas verdes fue respaldada por sólo un voto.
En octubre de 2016 la Delegación del Gobierno en Canarias solicitó judicialmente la suspensión cautelar de todos los actos previstos en las corporaciones de las Islas en los que estaba previsto que el 22 de octubre ondeara la bandera de las siete estrellas verdes para celebrar los 52 años de su primera utilización por Cubillo como bandera de la independencia. Tanto la bandera de las siete estrellas como la oficial canaria son parientas muy próximas. Ambas derivan de la enseña que diseñaron en 1961 María del Carmen Sarmiento y los hermanos Jesús y Arturo Cantero, como enseña del Movimiento Canarias Libre. Lo hicieron fusionando los colores de las banderas marítimas de Tenerife y Gran Canaria.
El movimiento independentista Canarias Libre, liderado por Fernando Sagaseta, distribuyó esta disposición de franjas verticales en 1961.
Cubillo se apropió de ese diseño y le incorporó las siete estrellas de la bandera del Ateneo lagunero de 1901.
De la versión de las estrellas blancas por decisión de Cubillo se pasó a la del verde argelino (1964).
Era la bandera del MPAIAC en los tiempos en que la organización defendía el uso de la violencia para lograr la independencia.
Cuando los servicios de seguridad distribuían fotos del material incautado a miembros de la organización podían verse las estrellas verdes colocadas sobre cartuchos de goma-2, temporizadores, armas y munición.
En 1982 el Estatuto establece una bandera tricolor sin estrellas.
Intentar imponer una bandera no oficial supone forzar demasiado la legislación, pero los excesos prohibicionistas pueden ser contraproducentes porque las estrellas verdes han ido ganando cierto respaldo popular. Al estar presente conviviendo con la oficial en toda clase de actos populares ha acabado siendo asumida por una parte importante de la población.
Algunos partidos y sindicatos la han adoptado como propia.
El discurso público independentista no reniega de las acciones violentas del MPAIAC ni niega la vinculación de las estrellas verdes con actos terroristas.
● Se confeccionaron banderas con más voluntad que acierto hasta que se normalizó la posición de las estrellas en círculo y se pintaron por paredes y carreteras. Para que duraran más tiempo las confeccionadas con tela que se colgaban de los puentes de la autopista del norte en Tenerife había que acompañarlas de fajos de velas pintadas de canelo para simular cartuchos.
(Francisco Javier González, 2015)
► La legislación española contempla dentro de los supuestos de delito de atentado la activación de los servicios de emergencia por aviso falso de bomba.
Una reciente revisión lo convierte en delito de resultado [...], solo se cometerá el delito cuando provoque la movilización de la policía o servicios asistenciales.
La exhibición de armas de fuego simuladas, que también perturban gravemente el orden público, también es delito.
Según el Código Penal cuando se comete un delito con intención de subvertir el orden constitucional la intencionalidad política convierte al acto en delito de terrorismo.
► Algunos acuerdos internacionales que persiguen limitar los efectos del terrorismo y reforzar la cooperación para su erradicación hacen alusión especial a infracciones cometidas con violencia y las ponen en relación con consecuencias para aeronaves comerciales que fuesen o hubiesen podido ser graves. El Convenio Europeo para la Represión del Terrorismo de 1977, ratificado por España en 1980, excluye de los delitos políticos los delitos que impliquen el uso de armas de fuego automáticas o de instrumentos explosivos.
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● En la década de 1910, un grupo de mercenarios de causa bastarda y sirviendo a intereses foráneos suprimieron la indicada cruz [que aparecía en la enseña oficial que adornó el Gobierno de la isla de Tenerife bajo Alonso Fernández de Lugo desde 1496 y que presidía la plaza mayor de La Laguna] e, inspirados en la bandera venezolana, situaron siete estrellas. En la década de 1960, el líder del MPAIAC las pintó de verde seguramente para complacer a sus amigos musulmanes norteafricanos, porque verde es el color imperante en el Islam, no el de la esperanza por la libertad. (José Antonio Cebrián, 2005)
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Respecto al verde Cubillo escribió que representa nuestros campos, que algún día serán de nuevo verdes cuando brille el sol radiante de la independencia en nuestra Patria colonizada.
La voz de Canarias libre:
En 1975 se pone al servicio del MPAIAC Radio Argel, desde la cual inician la emisión de propaganda.
La Voz de Canarias Libre se dedicó a dar un apoyo sistemático al uso de atentados como forma de obtener logros políticos.
Los anuncios de acciones terroristas futuras deben calificarse de amenazas, y las justificaciones como aliento y motivación para atentar contra la vida.
Diversos políticos viajan a Argel para que el Gobierno deje de prestar apoyo a movimientos terroristas que operen en territorio español.
En 1976 la Junta Democrática liderada por Carrillo entre otros pide a Argelia el cierre de la emisora.
En marzo de 1977 el accidente aéreo que sigue a la bomba de Gando produce una gran conmoción en la opinión pública.
Los empresarios contribuyen a que se adquiera plena conciencia de los riesgos y pérdidas en el sector turístico.
En octubre de 1977 entra en vigor una Ley de Amnistía generosa en su ámbito de aplicación.
En 1978 el Gobierno argelino pone fin a las emisiones de propaganda violenta de Radio Argel.
En abril de ese año Cubillo sufre en Argel un intento de asesinato por apuñalamiento que causaría una notable repercusión política.
Francia presiona a los líderes de la Unión Africana para que cesen en su apoyo al movimiento que propugna acciones violentas.
En 1979 el MPAIAC renuncia a la lucha armada y expulsa a Cubillo, quien decide ignorar el hecho y sigue usando las siglas como propias.
En 1986 el CNC es creado desde el MPAIAC como parte del movimiento que pueda realizar legalmente actividad política.
Enarbola la bandera de las siete estrellas verdes.
Los resultados electorales que consigue son muy pobres.
Siglo XXI:
En 2006 Cubillo vuelve a asumir las siglas del MPAIAC, reconstruido.
Las diversas apropiaciones de las siglas, las acciones violentas aisladas finales y las justificaciones de la lucha armada de los 70, son acogidas de forma desigual por los divididos antiguos militantes.
En 2006 se crea la fundación de víctimas Acavite, que en su documento fundacional menciona la doble moral.
En 2008 la cumbre de Bruselas decide requerir cambios en las legislaciones para convertir en delito la expresión pública de rechazo en función del origen nacional.
En 2011 Cubillo declara en entrevista a La Opinión que no puede ser que haya 500.000 godos en Canarias.
En 2013 se pone en marcha en todas las provincias el Servicio de Delitos de Odio de la Fiscalía, que se encarga de las expresiones más extremas vertidas en los medios públicos.
Víctimas:
En 2015 Interior condecora a 49 víctimas del Frente Polisario y el MPAIAC.
Acavite cifra el número de víctimas en 300 y pronuncia expresiones muy duras sobre el papel de instituciones, partidos y medios.
Se muestra muy crítica con el escaso apoyo recibido del Gobierno de Canarias respecto a una ley canaria de víctimas del terrorismo (2019).
En febrero de 2019 declara Lucía Jiménez que Fernando Clavijo le dijo que estaba de acuerdo [con hacer una ley canaria de víctimas del terrorismo] [...] [Le dijo en privado] un ex dirigente de Coalición Canaria, Antonio Castro Cordobés que él estaría de acuerdo "pero que había otras personas en su partido que no, que se identifican con la bandera de siete estrellas verdes". [...] Las víctimas del terrorismo somos el símbolo de la transición en España. Es indecente. Es hora de rectificar. Coalición Canaria tiene que dejar atrás esa rémora.
Audiencia Nacional (2018):
El apoyo en las redes al MPAIAC en conjunción con mensajes de enaltecimiento del terrorismo ha estado presente en la Audiencia Nacional.
Los jueces remarcan que las continuas expresiones públicas que alientan el uso de la violencia generan un riesgo muy grave en la sociedad y merecen un reproche penal.
Las defensas de los acusados, en ocasiones, mencionan la normalidad con que se dan por asumidas las expresiones violentas en el entorno donde se mueve el acusado.
En el juicio de 2018 en que se menciona al MPAIAC la acusación se refiere a poner en valor la actividad armada de organizaciones terroristas.
Los jueces se pronuncian contra la justificación del uso de la violencia contra autoridades públicas y ciudadanos disidentes de su ideología.
La Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional dictó sentencia de cárcel (agosto 2018).
La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la AN consideró que las expresiones no implicaban la elaboración de un verdadero discurso, sino una mera protesta abrupta, a modo de grito, sin que pudiera hablarse de incitación, ni siquiera indirecta, al odio, a la violencia o al terrorismo (marzo 2018).
El tribunal de apelaciones consideró que las expresiones constituyen un incentivo indirecto al lector a apreciar de manera positiva la realización de un acto criminal, y tienen como fin desencadenar un reflejo emocional de hostilidad, incitando y promoviendo el odio y la intolerancia.
La sentencia se refiere a la palmaria manifestación del odio de raíz ideológico para determinados colectivos, en especial los policías y banqueros, la invitación explícita a la comisión y reiteración de actos terroristas.
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Justificaciones de la lucha armada:
● A veces el asesino busca una coartada, una justificación, y se reivindica a sí mismo como soldado. Lo hemos visto en mil matanzas y en atentados a los que los criminales llaman guerras en busca de una impunidad histórica. Pero la Historia no juzga, y por tanto no absuelve, eso se lo inventó Fidel [...] La Historia no es juez, ni siquiera es testigo. Es víctima de los acontecimientos. (Pérez Andújar)
[En el siglo XX pretender imponer una idea de patria notablemente minoritaria sembrando el terror era casi universalmente inaceptable].
Hobsbawm:
● El homicidio que un soldado comete en acto de servicio no es delito. Pero ¿y si un miembro del IRA se ve a sí mismo como un soldado, a pesar de ser, según las leyes del Reino Unido, un asesino? ¿Eran las operaciones en Irlanda del Norte una guerra tal y como sostenía el IRA, o un intento por mantener el orden frente a un grupo de malhechores? (Hobsbawm)
(*) Hobsbawm dejó un destacable análisis del crecimiento, percepción social, trato mediático, mutación y declive en apoyos de la violencia política en el mundo de finales del siglo XX. Califica como fuente de violencia ilimitada y peligrosa a la convicción ideológica de que la propia causa es tan justa y la del adversario tan odiosa que la utilización de todos los medios es no sólo legítima, sino necesaria. Una confundida percepción de poseer una justificación moral acalla cualquier reserva respecto a sembrar el terror entre sus vecinos.
[...] No es reflejo de «la banalidad del mal», sino de la sustitución de los conceptos morales por imperativos superiores.
Observó que muchos líderes del Tercer Mundo adoptaban la retórica marxista-leninista simplemente porque era el lenguaje de la liberación nacional y, sobre todo, porque era el requisito para acceder a los fondos y armas de Moscú.
La URSS se encontraba a menudo financiando regímenes que eran nacionalistas primero y socialistas después (o nunca).
En la práctica, la línea entre la guerra de liberación y el terrorismo era inexistente para quienes sufrían la violencia.
Logística y armamento provinientes de la URSS terminaban a menudo en manos de grupos que utilizaban tácticas de terror para desestabilizar gobiernos coloniales o pro-occidentales.
Hobsbawm fue muy crítico con la deriva terrorista de ciertos movimientos marxistas a partir de los años 60. Argumentaba que el recurso al atentado y al secuestro era a menudo un signo de debilidad política. Cuando un movimiento no tenía el apoyo de las masas recurría a la propaganda por la vía de los hechos. Esto era una desviación del marxismo organizado y una caída en el anarquismo o el voluntarismo ciego.
En ocasiones a Hobsbawm se le criticó por ser capaz de justificar los costes humanos en pos de un supuesto progreso histórico.
Se referían a situaciones con una inexistencia de canales democráticos junto con una completa cerrazón de las estructuras coloniales y oligárquicas.
En el caso de Vietnam la lucha armada era legítima porque contaba con el respaldo (o al menos la movilización) de la población campesina contra una potencia extranjera.
Despreciaba los focos guerrilleros que intentaban imponer una revolución desde arriba sin apoyo popular, considerándolos aventuras condenadas al fracaso y carentes de base histórica.
Señalaba como terrorismo sectario a grupos que ponen bombas en lugares públicos, que consideraba una aberración política.
Samir Amin condenaba con dureza el terrorismo de grupos que no tenían una base social.
Fue un crítico feroz de los movimientos fundamentalistas en su totalidad y consideraba infra-política el apoyo a la colocación de bombas en lugares públicos.
El atentado ciego era políticamente estúpido.
Las bombas en ciudades eran un error trágico que desviaba la lucha de clases hacia el callejón sin salida del terrorismo.
Legitimaba la violencia como una condición de supervivencia para los pueblos del Sur sometidos por un imperialismo violento.
► En los Proberbios destaca, entre lo que parece abominable al Señor, la mano que vierte sangre inocente.
► Es una interpretación perversa pensar que es compatible con lo moral dedicarse a sembrar el terror entre la población y decidir quitar la vida a inocentes. Consideran como conducta lícita cometer actos que todos concebimos como horribles en nombre de algo que ellos consideran correcto. Internamente se sienten justificados al cometer gran número de actos inmorales para conseguir un fin que entienden que es un propósito moral. Ante un daño severo e injustificable que está causando, una reacción típica de psicópata consiste en deplorar lo que los demás le están obligando a hacer contra su voluntad.
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Líderes revolucionarios y colocación de bombas:
Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Malcolm X, Nasser, Touré y Kaunda rechazaron la práctica de colocar bombas y le negaron utilidad para su causa.
Las guerrillas organizadas (fedayines) a las que apoyó Nasser tenían objetivos militares convencionales. Se consideraba enemigo del terrorismo insurgente.
Detestaba el terrorismo de grupos como los Hermanos Musulmanes, que intentaron asesinarlo con bombas y disparos.
La frase de Malcolm X "por cualquier medio que sea necesario" debe considerarse referida a la autodefensa armada frente a la violencia policial y del KKK.
El Che Guevara practicó el sabotaje (puentes, líneas de ferrocarril y plantas eléctricas) pero escribió en el texto La guerra de guerrillas:
El terrorismo es un arma negativa que no produce en ningún caso los efectos deseados... y que puede volcar al pueblo contra un movimiento revolucionario.
Aunque en las ciudades de la Cuba de Batista hubo células del Movimiento 26 de Julio que realizaron acciones violentas, la dirección oficial siempre intentó desligarse del terrorismo contra civiles.
Fernando Sagaseta, independentista de formación marxista-leninista, mantuvo una postura de rechazo frontal contra los métodos violentos del MPAIAC. Decía que la colocación de bombas solo servía para justificar la presencia militar y policial en las islas y criminalizar a todo el movimiento nacionalista e izquierdista legítimo que estaba ganando espacios democráticos.
Las bombas sustituían la acción de las masas por la acción de un pequeño grupo de iluminados. La liberación de Canarias debía venir de la concienciación y movilización de la clase obrera canaria, no de explosivos que aterrorizaran a la población o que carecieran de una base social real. Tras la explosión del artefacto colocado en la terminal de Gando calificó ese tipo de actos como criminales y contraproducentes. Mantuvo con Cubillo una enemistad política profunda.
Frantz Fanon (Teórico de la descolonización), en su obra Los condenados de la tierra analiza la violencia no solo como una táctica, sino como una fuerza catártica para el colonizado. Defendió la violencia revolucionaria total contra el sistema colonial. Durante la Guerra de Argelia, como miembro del FLN, justificó las tácticas del frente que incluían la colocación de bombas en cafés y lugares públicos (como se ve en la famosa Batalla de Argel). Argumentaba que en un sistema colonial, no hay "civiles" neutrales entre los colonos, ya que todos se benefician de la opresión. Para él, la violencia era "limpiadora" porque liberaba al colonizado de su complejo de inferioridad. Estuvo muy cerca de expresar una justificación teórica explícita de la violencia urbana indiscriminada en el contexto de la liberación.
Otelo Saraiva de Carvalho fue un estratega de la Revolución de los Claveles de 1974. Su figura se volvió controvertida años después. En los años 80 fue vinculado y condenado por su relación con las Fuerzas Populares 25 de Abril (FP-25), una organización armada de extrema izquierda que realizó atentados con bombas, atracos y asesinatos en Portugal. Aunque negó su participación directa en acciones terroristas específicas, la organización que él inspiraba (y supuestamente dirigía) utilizaba bombas en espacios públicos y contra objetivos burgueses. En su retórica de los años de plomo, defendía la necesidad de la "violencia revolucionaria" para evitar que Portugal regresara a la derecha, distanciándose del pacifismo original de los claveles.
Gadafi fue el principal financiador de movimientos que utilizaban el terrorismo como herramienta política. No solía hacer defensas del terrorismo en sus discursos oficiales (donde hablaba de "panarabismo" o la "Tercera Teoría Universal" de su Libro Verde), pero en la práctica financió y entrenó a grupos que ponían bombas en lugares públicos, desde el IRA auténtico hasta la Facción del Ejército Rojo (RAF) o el grupo de Carlos "el Chacal". El Estado libio bajo su mando fue responsable directo de atentados indiscriminados, siendo el más famoso el de la discoteca La Belle en Berlín (1986) y el derribo del vuelo de Lockerbie (1988). Para Gadafi el terrorismo era una herramienta de guerra asimétrica legítima contra el imperialismo.
Su discurso repetía insistentemente disquisiciones sobre la libertad, pero instauró una dictadura personalista que no admitía la disidencia. Si los instrumentos de gobierno (parlamentos, leyes impuestas) son dictatoriales, el pueblo tiene el derecho y el deber de derribarlos mediante la revolución popular. Las naciones deben expulsar la influencia cultural y política del extranjero. La lucha de liberación comienza por destruir los sistemas parlamentarios occidentales porque el sistema representativo se basa en la usurpación de la soberanía del pueblo.
Zygmunt Bauman, analizando la propaganda de Putin, afirma que funciona de forma eficiente mediante la manufactura del miedo. Uno de sus elementos más importantes es la nostalgia imperial y soviética (la Gran Rusia), cuando se entendía como legítimo avasallar y someter a estados vecinos. Fuera de Rusia solo hay caos. Las reglas internacionales son una trampa de Occidente, entidad decadente, cínica y violenta. El peligro es permanente. La identidad rusa está bajo amenaza de extinción. Nuestro poderoso líder constituye la contención de actos malvados y rusófobos exteriores. En ocasiones se deben frenar amenazas recurriendo a violencia extrema. La violencia es una herramienta de supervivencia.
Bertrand Russell se pronunció de manera tajante sobre el clima intelectual que Frantz Fanon representaba y sobre el prólogo que Sartre escribió para Los condenados de la tierra.
El tipo de pensamiento que Fanon y Sartre promovían sustituía la lógica por la pasión y la justicia por la venganza. El camino de Fanon no llevaba a la libertad, sino a un ciclo interminable de violencia que solo beneficiaría a nuevos dictadores.
Isaiah Berlin veía en la obra de Fanon (especialmente tras el filtro del prólogo de Sartre) una de las expresiones más peligrosas de lo que él llamaba la tiranía de las ideas.
Vaticinó que los que celebraban o justificaban los actos de violencia de los movimientos de liberación acabarían lamentándolo.
Raymond Aron adoptó una postura similar en contra de las liberaciones que recurrían a excesos violentos.
Chomsky, sobre las bombas del FLN en Argelia dijo que, aunque comprende las raíces del odio causado por la tortura y la opresión francesa, esos métodos son éticamente indefendibles y suelen llevar a la creación de regímenes autoritarios tras la victoria. Desde un punto de vista ético, sostiene que nadie tiene derecho a quitar la vida a no combatientes para avanzar en una agenda política. El terrorismo es casi siempre autodestructivo para los movimientos de liberación.
Para John Rawls el uso de la violencia contra civiles es absolutamente inaceptable y queda fuera de lo que él considera formas legítimas de protesta en una sociedad democrática o en el ámbito internacional. El que usa la fuerza no está apelando a la justicia, sino que está intentando coaccionar o aterrorizar, lo cual es incompatible con la base de una sociedad justa.
La justicia no puede nacer de un acto que viole los derechos básicos de personas inocentes. Cualquier fin político, por muy noble que sea (como la liberación nacional), se corrompe y pierde su legitimidad si utiliza el sufrimiento de civiles como herramienta. Quien emplea métodos terroristas trata a las personas no como fines en sí mismos, sino como objetos o medios para enviar un mensaje.
Para Ronald Dworkin el uso de civiles como herramientas para un fin político es la violación máxima del principio de igual consideración y respeto. Los derechos individuales fundamentales (como el derecho a la vida y a la integridad física) tienen absoluta primacía frente a cualquier argumento de bienestar colectivo o utilidad política. Ningún objetivo político puede justificar el sacrificio de civiles. El respeto a la vida del otro es el cimiento sobre el cual se construye todo lo demás. Si un movimiento de liberación utiliza bombas contra civiles, ha abandonado el reino de la justicia para entrar en el de la pura fuerza bruta. La violencia contra civiles, al no respetar el derecho básico a la vida del otro, pierde cualquier estatus de desobediencia legítima y se convierte en un crimen común o de guerra. El cálculo utilitarista con la excusa de buscar un bien común es moralmente ilegítimo. Trata a los seres humanos como puntos en un balance y no como individuos con una vida que tiene un valor intrínseco. Al poner una bomba en una vía pública, el perpetrador está decidiendo que la vida de esas personas no tiene valor por sí misma, sino solo como moneda de cambio política.
Eduardo Galeano denunció todas las formas de violencia que trataban a la gente como objetos. Criticaba tanto el terrorismo de Estado como el terrorismo de grupos que mataban en nombre de la libertad, argumentando que la violencia ciega terminaba pareciéndose a aquello que combatía. Respecto a las FARC fue crítico con los métodos de la guerrilla cuando estos se alejaban del apoyo popular o recurrían a prácticas que degradaban la condición humana. Expresó su tristeza cuando las revoluciones se congelaban o se volvían burocráticas. Solía decir que la justicia sin libertad es una dictadura, y la libertad sin justicia es un carnaval. Celebraba la liberación no como una victoria militar final, sino como un proceso cotidiano de desobediencia frente a la injusticia. Llegó a la conclusión de que el FSLN institucional (bajo el mando de Ortega) había traicionado los ideales originales de justicia y soberanía para Nicaragua. Hacia 1990 decía que la revolución sandinista había perdido su brújula moral y hacia 2007 se refería al régimen de Ortega como dictadura familiar.
Experimentó un proceso de crítica creciente hacia la forma de actuar de la URSS y los gobiernos del FLN argelino caracterizado por el desencanto y el distanciamiento.
Después de 1989 dijo que la URSS nunca había practicado el socialismo y que representaba un modelo de tristeza obligatoria y dogmatismo. El FLN pasó a ser un partido único asfixiante. En sus textos sobre la historia de África lamentaba que Argelia hubiera sustituido a los amos franceses por amos locales uniformados que han secuestrado el poder político. Su distanciamiento de los paladines de la liberación fue seguido de un acercamiento a movimientos menos estatales como el zapatismo en México o los movimientos indígenas de Bolivia y Ecuador.
José Mujica dijo que la violencia de los Tupamaros en los años 60 y 70, que incluyó robos, secuestros y asesinatos, fue un factor que ayudó a la pérdida de la democracia y facilitó el camino hacia la dictadura militar en Uruguay. Nada es más importante que la vida y el respeto a la especie debe estar por encima de cualquier causa individual o política.
Ningún triunfo justifica el sacrificio innecesario de vidas humanas. Criticó duramente a gobiernos de izquierda como los de Venezuela y Nicaragua, señalando que "no respetan las leyes elementales de la democracia" y que el uso de la fuerza contra manifestantes es inaceptable. Para evitar muertes inútiles frente a un poder represivo irracional es mejor no ponerse delante de las tanquetas. Tras su liberación (1985) promovió la integración del movimiento guerrillero al sistema democrático, apostando por la política como una "necesidad antropológica" basada en la palabra y no en las armas. Pasó de creer en la violencia como herramienta de cambio a defender que la democracia es el único camino legítimo, advirtiendo que los "ismos" y las simplificaciones de "buenos contra malos" solo conducen al desastre.
Desde la década de 1990 Ernesto Cardenal defendió gobiernos con menos mandos militares libertadores y más competencia entre partidos políticos. La lucha guerrillera revolucionaria contra Somoza y los Contras había sido extremadamente violenta y con el componente de agresión exterior. Abandonó el FSLN en 1994 y denunció que Daniel Ortega lo había convertido en un instrumento de poder personal. El nuevo partido sandinista que fundó insistía en defender el pluralismo político, la alternancia en el poder y la separación total entre el Ejército y el partido gobernante.
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