Sicilia
Invasión aliada



Reducto del Eje en retirada Sicilia: Invasión aliada (1943):
Tras intensos ataques aéreos sobre la isla y sobre el sur de Italia las tropas de George S.Patton y Bernard Montgomery lanzan un desembarco que Roosevelt había calificado como el principio del fin. Las tropas italianas apenas ofrecen resistencia. Sicilia sirve a los aliados como trampolín para la conquista del continente europeo. La invasión, que se realiza bajo el nombre de operación Husky, tiene lugar en la costa meridional. Las unidades estadounidenses desembarcan en Licata y Gela, las británicas en Siracusa y el extremo sudeste de Sicilia, y el 13 de julio se reúnen cerca de Ragusa. El 22 de julio ocupan Palermo. El 29 de julio toman las posiciones alemanas de Nicosia, junto al Etna. El 17 de agosto las tropas italianas y alemanas, que apenas pueden oponer resistencia, completan el abandono de la isla. En la gigantesca operación participaron 280 barcos, 320 transportadoras, 900 lanchas de desembarco grandes, 1.225 pequeñas y 3.680 aviones.

En la Conferencia de Casablanca (enero 1943) se decidió la invasión de Sicilia. Churchill estaba totalmente convencido de que era el siguiente paso que debía darse. Asistieron a la reunión Roosevelt, Giraud y De Gaulle. Finalizada la expulsión de las tropas del Eje del norte de Africa, en la zona quedaba emplazado un elevado número de efectivos aliados. Durante la primavera y comienzos de verano se llevó a cabo un continuado ataque aéreo. Las fuerzas navales aliadas impusieron un bloqueo infranqueable. El 11 de junio capituló la isla de Pantelaria, con lo que quedaba abierto el paso por el canal de Sicilia. En la noche del 9 de julio, paracaidistas y tropas aerotransportadas descendieron sobre Sicilia y, al amanecer del día siguiente, las fuerzas invasoras desembarcaban en el extremo sudoriental de la isla. El VII Ejército norteamericano desembarcó en las cercanías de Licata y Gela. El VIII Ejército inglés alcanzó la costa oriental en el trecho comprendido entre cabo Passero y Avola. Una incursión aérea norteamericana fue severamente dañada por fuego amigo de la Marina. A causa de este revés, explicado por el corto alcance de las comunicaciones, Patton recibió algunas duras palabras de Eisenhower que se disiparon con la toma relámpago de Palermo. La población de la capital acogió a las tropas de Patton como a libertadores llegados de América, destino preferido de una elevada emigración siciliana. Aunque la isla se hallaba defendida por una guarnición de 400.000 soldados del Eje, los italianos, que formaban el grueso de las fuerzas, opusieron débil resistencia y la defensa recayó sobre una fuerza alemana de tres o cuatro divisiones. No se realizó ningún intento serio para defender toda la isla. Los alemanes se concentraron en la defensa de la línea montañosa que cubría los accesos a Messina, centrada en torno a la base del Etna. El VIII Ejército vio contenida su tentativa de avanzar en la costa oriental y Montgomery desplazó su presión al ala izquierda con un ataque sobre el centro de la línea del Etna. Mientras tanto, las tropas norteamericanas se lanzaron sobre la línea y se unieron al ataque contra las posiciones principales del Eje. Para el 6 de agosto la línea del Etna había sido rota y los alemanes se batían en retirada. Ocupada Messina el 17 de agosto, toda la isla se encontraba en manos de los aliados.

La invasión del suelo italiano resultó fatal para el régimen de Mussolini. El 25 de julio el rey Emanuelle III destituyó a Mussolini y nombró en su lugar al mariscal Pietro Badoglio. A mediados de agosto Badoglio llegó a la convicción de que no había más alternativa que rendirse. Se iniciaron conversaciones secretas que llevaron a la firma de un armisticio el 3 de septiembre. Sus términos fueron prácticamente de rendición incondicional, fórmula que se había decidido en Casablanca, y no se hicieron públicos hasta que se hubo lanzado una invasión en gran escala contra la italia continental. El 3 de septiembre la vanguardia del VIII Ejército cruzó el estrecho de Messina y se internó en el país, donde apenas encontró resistencia. Cinco días después una fuerza anfibia ocupó Tarento y el 9 de septiembre el V Ejército norteamericano desembarcó en las playas de Salerno. Los alemanes se concentraron en contra este último ataque. Mientras el desembarco en el sur de Italia tropezó con acciones de retaguardia, el de Salerno se encontró con con la encarnizada oposición de las tropas alemanas concentradas en previsión de este movimiento. Pero el apoyo naval y aéreo contribuyó a contener los contraataques alemanes y el rápido avance de del VIII Ejército hacia el norte de la península amenazaba la retaguardia alemana. El 17 de septiembre establecieron contacto el V y VIII Ejércitos y los alemanes se retiraron a una línea que cubría Nápoles desde el sur. Tuvo lugar una batalla de seis días por las colinas de Sorrento, pero el 28 de septiembre se logró abrir una brecha y el 1 de octubre caía Nápoles.


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