España
La Leyenda Negra



Leyenda negra:
El principal aspecto en que incidía eran determinadas características del régimen colonial en América. El modelo político europeo que propugnaba Carlos V entra en crisis hacia 1540. Había sido diseñado por los consejeros erasmistas basado en el principio de la Humanitas cristiana regulada por el Emperador. Se le opuso la escalada protestante, las primeras agitaciones sociales del Estado y el progresivo avance de las conciencias nacionales. Repartía su crítica entre los individuos, el carácter, la sociedad y la política.

La necesaria consideración del contexto:
Fuimos la gran potencia mundial. España tenía a Europa agarrada por los cojones y Europa se hizo contra España. Los ingleses y los norteamericanos hacen novelas y películas de piratas y colonizadores; los españoles no. Hemos ido poniendo cemento encima de la historia. Nos han hecho avergonzarnos de ella, y eso no pasa en ningún otro país de Europa. Mirar hacia atrás con las gafas de lo políticamente correcto es de gilipollas. Tú no puedes mirar la conquista de América o la guerra de Flandes con esas gafas. Era otro mundo y tú no puedes aplicar los criterios políticamente correctos del siglo XXI al mundo de los siglos XV, XVI y XVII. (Pérez Reverte, 2003)

Duque de Alba


Autocrítica española (1542):
Los grandes criminales (numéricamente hablando) en la conquista de América fueron las epidemias de viruela, tifus, gripe, etc... que arrasaron unas comunidades que habían vivido aisladas en la campana de cristal que representaban los dos inmensos océanos que les separaban de Europa y Asia. Las matanzas militares, las muertes por sobreexplotación en el trabajo y las debidas a la "desidia espiritual" que provocaba en los indígenas la falta de libertad fueron numéricamente muy inferiores, aunque moralmente constituyeron el núcleo del problema de relación entre la civilización europea y las culturas indígenas.

[...] Los artífices de la Leyenda negra -la descalificación de la cultura e historia españolas, efectuada sobre todo en Inglaterra, Francia y Países Bajos, sobre la que Miguel Molina publicó [1992] el interesante libro La leyenda negra- hicieron de la obra de Las Casas y, particularmente, de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, desde que ésta conoció su primera edición impresa en 1552, diez años después de escrita. Aparte las objeciones que puedan ponerse al hecho de que se arremeta precisamente contra el único país que se sometió en su día a autocrítica (cuando ni Inglaterra, ni Holanda, ni Francia lo hicieron nunca, pese a haber cometido en sus colonias crímenes iguales o aún peores que los denunciados por Las Casas), ya nadie sostiene hoy seriamente que hubiera voluntad alguna por parte del clérigo sevillano de dañar a su patria. (José Manuel Fajardo 1992)

Conquista:
Los hombres que marcharon de España a los países aún no descubiertos a fin de conquistarlos para el rey de España y hacer botín eran unos individuos feroces. Se trataba, en realidad, de crueles capitanes bandoleros, increíblemente despiadados y de una inaudita falsedad y malicia para con los nativos, impulsados por una codicia salvaje hacia aventuras cada vez más fantásticas. Ninguna les parecía imposible, ningún medio les resultaba demasiado malo, si se trataba de conseguir oro. Eran increíblemente valerosos e increíblemente inhumanos. Lo más triste es que aquellas personas no sólo se llamaban cristianos sino que afirmaban continuamente que cometían todas aquellas crueldades con los paganos a favor de la cristiandad. (Gombrich, 1935)

Las ediciones europeas de la Brevísima relación de Bartolomé de las Casas eran notoriamente manipuladas por los editores. Dibujaban al autor como contrario a la labor colonizadora de España.

Inquisición:
En el imaginario popular la Inquisición española pervive directamente asociada a la tortura y la hoguera. En Alemania para ver a la última bruja que fue llevada a la hoguera sólo hay que retroceder hasta 1749 y en Suiza a 1783. Felipe II, ferviente católico preocupado por la expansión del protestantismo, apoyó las actuaciones de la Inquisición. A partir de 1566 habían existido diferencias importantes entre Felipe II y la nobleza neerlandesa, que empeoraron a causa del crecimiento del calvinismo. El duque de Alba (1507-1582) gobernó Flandes ejerciendo una dura represión contra los sediciosos. Instauró el Tribunal de los Tumultos, que en seis años condenó a muerte a más de mil personas. Entre los ajusticiados estuvieron los populares condes de Egmont y Horn, convertidos por Beethoven en símbolos de libertad. Después de 1572 en los Países Bajos murieron más oponentes religiosos a manos de los calvinistas rebeldes que en todo el reinado de Felipe II bajo la Inquisición.


Instituciones extractivas:
La razón de que Gran Bretaña sea más rica que Egipto es porque en 1688… Inglaterra… tuvo una revolución que transformó la política y, por ende, la economía de la nación. La gente luchó y obtuvo más derechos políticos, y los usó para ampliar sus oportunidades económicas. El resultado fue una trayectoria política y económica fundamentalmente distinta, que culminaría en la revolución industrial. Para estos autores [Daron Acemoglu y Jim Robinson], Inglaterra fue el primer país que pasó a tener instituciones políticas «inclusivas» o «pluralistas» en lugar de «extractivas». Hay que señalar que otras sociedades europeas occidentales —como, por ejemplo, España— no lograron hacerlo. Como consecuencia de ello, los resultados de la colonización europea de Norteamérica y Sudamérica fueron radicalmente distintos: los ingleses exportaron instituciones inclusivas; los españoles se contentaron con superponer sus instituciones extractivas a las que arrebataron a los aztecas y los incas. (Niall Ferguson, La gran degeneración)


Los imperios y el Siglo de las Luces:
La riqueza de las naciones de Smith formaba parte de un debate sobre la economía del imperio: tanto los philosophes como los hombres de estado se plantearon cómo hacer rentables las colonias y para quién. El mundo colonial apareció mucho en el pensamiento ilustrado por otros motivos diversos. El «nuevo» mundo allende el Atlántico ofrecía un contraste con la «vieja» civilización de Europa o, dicho de otro modo, un retrato a menudo idealizado de la humanidad y la sencillez naturales comparado con el cual Europa se revelaba decadente y corrupta. En segundo lugar, las actividades coloniales de los europeos (en especial, en el siglo XVIII, el comercio de esclavos) sólo podían contribuir al surgimiento de temas de presión sobre humanitarismo, derechos individuales y ley natural. Los efectos del colonialismo en Europa fueron un tema central del Siglo de las Luces. Adam Smith escribió en La riqueza de las naciones que el «descubrimiento de América y el de un paso hacia las Indias Orientales por el cabo de Buena Esperanza eran dos de los eventos más grandes y relevantes de la historia de la humanidad». Y proseguía diciendo que los beneficios o las desgracias que conllevaran en adelante para la humanidad «no puede preverlos ninguna sabiduría humana».

Crítica de Raynal a la colonización (s.XVIII):
El lenguaje de Smith era casi idéntico al de un francés llamado Abbé Guillaume Thomas François Raynal. La gruesa Historia filosófica… de los europeos en las dos Indias (1770), otra obra colectiva como la Enciclopedia, fue una de las más leídas de la Ilustración, con veinte impresiones y al menos cuarenta ediciones clandestinas. Raynal se inspiró en la Enciclopedia y con ella quiso realizar nada menos que una historia completa de la colonización: costumbres y civilizaciones indígenas, historia natural, exploración y comercio en el mundo Atlántico y la India. También intentó redactar un balance preguntándose, como había hecho Smith, si la colonización había vuelto a la humanidad más feliz, más pacífica o mejor. Si el interrogante encajaba por completo en el espíritu de la Ilustración, lo mismo le ocurría a la respuesta. Raynal pensaba que la industria y el comercio depararon mejoras y progreso. Pero, al igual que otros autores ilustrados, él y quienes colaboraron con él en la obra veían la sencillez natural como un antídoto contra las corrupciones propias de su cultura. Persiguieron e idealizaron lo que consideraban ejemplos de humanidad «natural», muchos de ellos en el Nuevo Mundo. Escribieron, por ejemplo, que lo que los europeos consideraban «vida salvaje» podía ser «cien veces preferible a las sociedades corruptas por el despotismo», y lamentaron la pérdida de la «libertad natural» de la humanidad. Condenaron las tácticas de los españoles en México y Perú, las de los portugueses en Brasil y las de los británicos en América del Norte. Repitieron la idea de Montesquieu de que el buen gobierno requiere supervisión y equilibrio contra la autoridad arbitraria. En el Nuevo Mundo, aducían, los europeos se encontraron con un poder prácticamente ilimitado que los incitó a ser arrogantes, crueles y despóticos. En una edición posterior, tras el estallido de la Revolución americana, el libro llegaba incluso más allá y establecía un paralelismo entre la explotación en el mundo colonial y la desigualdad en casa: «Impera la locura en nuestro modo de actuar con las colonias, y la inhumanidad y la locura en nuestra conducta ante los campesinos de aquí», afirmaba un autor. Los radicales del siglo XVIII advirtieron repetidas veces de que los imperios demasiado dispersos sembraban las semillas de la decadencia y la corrupción en casa. (Coffin)

La contestada celebración del 12 de octubre:
Hace ya bastantes años Xavier Rubert de Ventós, en su libro El laberinto de la Hispanidad, señalaba que quizás cinco siglos fueran suficientes para acabar con los mitos y mitologemas positivos y negativos engendrados por lo ocurrido en 1492: la leyenda negra del descubrimiento y colonización de América como un acto caracterizado exclusivamente por su brutalidad infame en la explotación y exterminio de los pueblos indígenas del continente, y la visión idealizada de una gesta admirable por parte de conquistadores heroicos, la abnegación de los misioneros, la expansión de valores morales claramente superiores y de aspiración universal. Pues bien: medio milenio parece que todavía no es bastante. Quizás porque muchos continúen identificando la fiesta del 12 de octubre con la dictadura franquista – es prodigioso que esta gente sigan hablando del franquismo como una acogotante realidad política e ideológica cuarenta años después de la muerte del Franquísimo – o porque la primera celebración oficial del acontecimiento, se celebró en 1892 dirigido por Cánovas del Castillo y con Rubén Darío de invitado excepcional , acabó contaminando todos los discursos y actos de un ridículo paternalismo colonial al que solo quedaban Cuba y Filipinas para seguir soñando a España como una potencia internacional. Mucho más viejuno y legañoso que festejar la comunidad hispanoamericana – una comunión de historia, idioma y corrientes y tradiciones artísticas que se entrecruzan y fecundan en todas direcciones – es la comodidad vulgar y tontorrona de estas nuevas izquierdas y estos viejos independentistas para inventarse enemigos y objetos de burla y desprecio a la medida de sus ignorancias, sus apetencias o su aprovechamiento publicitario. [...] “nos ayude a pasar a comprendernos, unos a otros, como artífices del último y dramático reconocimiento entre culturas que acabó de cerrar nuestro mundo”. (Alfonso González Jerez, 2016)

● Cada octubre el consenso historiográfico fruto de siglos tiembla en las redes ante el reivindicativo aporte de un revisionista con agenda política. '12 de octubre, nada que celebrar de un genocidio'. Durante la Conquista sólo cuatro libros mayas escaparon a las hogueras españolas.


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