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El mal:
Enfermedad, dolor, odio, miedo, muerte.
El mal que no se combate se vuelve contra nosotros.
Angustia de las cosas que son para no ser.
En mis sueños aparece el vértice del frío.
La nada en su infinita certeza.
Dámaso Alonso:
[...]
Dime qué significan estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos que mudamente me preguntan,
igual, igual, que yo les interrogo a ellos.
Que tal vez te preguntan, lo mismo que yo en vano
perturbo el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.
Bajo la penumbra de las estrellas y bajo la terrible
tiniebla de la luz solar, me acechan ojos enemigos,
formas grotescas que me vigilan, colores hirientes
lazos me están tendiendo:
¡son monstruos, estoy cercado de monstruos!
No me devoran.
Devoran mi reposo anhelado, me hacen ser una angustia
que se desarrolla a si misma, me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
Francisco Brines:
Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.
Vejez:
Isla del fin del mundo, conmovidos,
vemos flotar en pasmo la vejez,
a la lunar deriva del asombro.
Nos resulta del todo inconcebible
nuestra decrepitud, nuestra mudanza
hasta desconocernos en nosotros
y en nosotros errar entre lo ajeno.
(Carlos Marzal)
Tal vez una mañana. Eugenio Montale:
[...]
la nada a mis espaldas, el vacío detrás
de mí, con terror de borracho.
Luego, como en una pantalla, se detendrán de pronto
colinas casas árboles para el común engaño.
Pero será muy tarde; y yo me iré callado,
en medio de los hombres que no se vuelven, con mi secreto.
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