USA
Trump: Retórica



Trump: Retórica:
Declaraciones públicas con tono encendido:
Sus defensores dicen que su manera de hablar tiene un estilo de tendencia hiperbólica. La comunicación por medio de tuits crea estilos y situaciones nuevas. Para el simpatizante y seguidor común las réplicas en ese medio se colocan en un plano muy secundario. Los medios llevan la suma de las mentiras que cuenta, cifradas en miles de ellas, y calculan las oscilaciones de la media diaria de mentiras. Durante los primeros momentos en los que se desarrolla una tragedia aprovecha sus primeras declaraciones para hacer comentarios políticos y crítica partidaria. Por ejemplo relacionar ataques violentos con los peligros inherentes del Islam. La dura crítica a la clase política instalada en Washington entusiasma a gran número de votantes indignados. Amnistía Internacional en su informe 2016 afirma que el mundo es hoy un lugar más sombrío como consecuencia de la retórica venenosa de Trump, que ilustra la tendencia global más airada y divisiva de hacer política. Según el prólogo del informe en todo el mundo, líderes y políticos en busca de poder articularon discursos de miedo y desunión, culpando a los otros de los motivos de queja, reales o inventados, del electorado. El mundo se ha convertido en un lugar más oscuro e inestable con la aparición de discursos de odio contra refugiados en Europa y EE.UU. Apoyados en nuevas tecnologías ambiciosos estudios académicos llevan a cabo análisis y clasificaciones de millones de declaraciones políticas. Con una asignación de puntos sobre aspectos como recursos para el análisis o confianza, son capaces de detectar y clasificar cambios y tendencias en la comunicación política. El discurso populista actual destaca por su simplicidad.

Racismo:
EE.UU. se define como un país de inmigrantes. Destaca entre los países desarrollados por el número de extranjeros que acoge. Se calcula que alberga 11 millones de extranjeros indocumentados. El cambio en la composición racial de EE.UU. es visible e inquieta a un sector de la población de tamaño considerable. Los discursos que fomentan los prejuicios identitarios se demostraron efectivos en el pasado pero estaban en retirada. Trump comenzó su campaña con un discurso denigrando a los inmigrantes de origen mexicano. La generalidad de todos ellos merece los peores calificativos correspondientes a crímenes horribles excepto algunos que quizá sean buena gente. They're bringing crime. They're rapists. And some, I assume, are good people. Sus declaraciones más criticadas, las que hizo a raíz del crimen racista de Charlottesville, tienen como objeto principal su imprecisa posición ante las expresiones de racismo. Su postura de condescendencia con los simpatizantes del supremacismo se atribuye a la influencia de su asesor Steve Miller. No pierde ocasión para comentar los crímenes perpetrados por inmigrantes indocumentados. Sus defensores niegan que sea racista acudiendo a unos razonamientos que parecen resultar chocantes a la mayoría. Para su discurso sobre el estado de la nación reservó lugares en el palco a dos parejas cuyas hijas habían sido asesinadas por inmigrantes ilegales.

En octubre de 2017 el Jefe de Gabinete de Trump John Kelly hizo unas preocupantes declaraciones sobre los monumentos confederados que fue todo un ejemplo de equidistancia. La Historia es la Historia. Como en cualquier guerra ocurrieron cosas extremadamente buenas y malas. El general Robert E. Lee puso la lealtad a su estado por encima de la que se debe al país. En aquellos años había cierto consenso en que el estado tenía prioridad. Intervinientes de los dos bandos hicieron cosas dignas de reconocimiento. Describió el contexto como si se tratara de una crisis de conciencia obviando el factor determinante de la esclavitud y la colocación de monumentos como continuación a la marginación de afroamericanos perseguida por las leyes Jim Crow. Kelly dimitiría de forma discreta. A raíz de unas declaraciones sobre diferencias entre inmigrantes la población blanca de Noruega se puso como ejemplo en los debates de forma recurrente. Fue usada como ejemplo de inmigrantes más aceptables en contraposición a colores de piel más oscuros. La Secretaria Nielsen se vio envuelta ante el público en algunas de estas conversaciones.

Caravana de Honduras:
La campaña para las midterms (2018) coincidió con una caravana de refugiados hondureños. En el discurso de Missouri (noviembre) mencionó a la caravana diez veces a pesar de que se encontraba a unos 1.500 kilómetros de distancia de la frontera sur. Los calificativos adjudicados a la caravana son invasión, amenaza o ataque a la soberanía norteamericana. El periodista Chris Cuomo llamó a la estrategia denigratoria alerta sobre la Brown Menace. El partido republicano es el único preocupado por la seguridad. Afirmó que los demócratas quieren fronteras abiertas. Los republicanos quieren fronteras fuertes, sin crimen, sin caos y sin caravanas. Un gesto sin precedentes fue el envío de tropas a la frontera. Hizo una referencia a la posibilidad de abrir fuego sobre civiles: Si quieren tirar piedras a nuestro ejército, nuestro ejército se defiende. Aprovechó para reforzar un vínculo entre inmigrantes y crímenes, a pesar de que varios estudios y estadísticas demuestran que existe una menor probabilidad de que un extranjero cometa un crimen que un nativo. Difundió información falsa sobre el indocumentado mexicano Bracamontes, asesino de dos policías. El republicano Jeff Flake se refirió al clip sensacionalista difundido por Trump en Twitter como anuncio enfermizo. Acusa a los demócratas de permitir su ingreso a pesar de que fue deportado varias veces y entró en EE.UU. por última vez bajo la administración Bush. Anunció que se planteaba expulsar a los hijos de indocumentados suprimiendo un derecho sin enmienda constitucional.

Rechazo del Islam:
En mítines afirma que su travel ban terminó siendo aprobado. No reconoce que las exigencias de los tribunales forzaron tres modificaciones. Durante la campaña anunció que pondría en marcha una prohibición para impedir la entrada de musulmanes. Pronunció ante las cámaras la frase islam hate us. En marzo de 2019 el autor de la masacre de Nueva Zelanda cita a Trump en su manifiesto como referencia destacada del supremacismo. Llamó a Trump a symbol of a new white identity. Su retórica aviva la promoción de la propaganda supremacista. Normaliza entre la población la postura de que es aceptable propagar consignas contra los musulmanes. Cuando le preguntaron sobre el crecimiento de los sucesos violentos de supremacistas Trump atribuyó a sus elementos y grupos violentos una presencia marginal [a small group of people]. No aprovechó la ocasión para condenar la islamofobia. A raíz de la reacción general Mick Mulvaney afirmó en la Fox que el presidente no es un white supremacist. Se mostró extrañado de que exista la necesidad de repetirlo. No reconoce que los atentados con ese sesgo ideológico han aumentado mucho. Desde 15-S son la causa del 70% de las muertes en atentados contra civiles con el fin de generar terror. Otro intento de normalización es el uso del término nacionalismo, que formando pareja con la palabra blanco [White nationalism] tiene en EE.UU. una historia vinculada con medidas segregacionistas y terribles actos racistas.

Nicknames:
Acuña gran número de expresiones que populariza de forma inmediata: Caza de brujas, presidente acosado, Fake News CNN, Liberal Fake News NBC, Enemy of the American People. Pone motes despreciativos a los oponentes: Crooked Hillary, Pocahontas Elizabeth Warren. Maxine Waters, an extraordinarily low IQ person, Head Clown Chuck Schumer, MS-13 Lover Nancy Pelosi, Leaking Dianne Feinstein (Comité de Inteligencia del Senado), Leakin' Lyin' James Comey, Jeff Bozo [Jeff Bezos], Crooked H Flunkie [Maggie Haberman, NYT], The Dumbest Man on Television [Don Lemon, CNN], Horseface [Stormy Daniels], Wacky and Deranged Omarosa, a bunch of democrats (los investigadores del equipo de Muller). Wikipedia tiene una lista de motes empleados por Trump.

Elogio de dictadores:
Defiende a dictadores atribuyéndoles variadas virtudes personales. Reparte elogios sobre Putin y Duterte. Putin ha cometido actos terribles pero que pueden entenderse dentro de la normalidad para países como EE.UU. Kim Jong-un logró conservar el poder haciendo valer su fuerza con métodos expeditivos justificados por un entorno hostil. No le parecen mal los mandatos ilimitados de Xi Jinping: Ahora es presidente de por vida. Presidente vitalicio. Es formidable [...]. Algún día tendremos que hacerlo aquí. Durante un solemne acto de rememoración de la IIGM Macron hizo un severo comentario sobre el significado de la palabra nacionalista. Las connotaciones de la palabra nacionalista son negativas en diferente grado en los distintos países. Su empleo en tono elogioso por parte de Trump obedece seguramente al propósito de no contrariar a una parte de su base electoral.

Los demócratas quieren fronteras abiertas y no están interesados en solucionar el problema de las drogas y la delincuencia. En el Congreso abundan representantantes que odian a EE.UU. La retórica y estilo de comunicación aceptada por amplios sectores de EE.UU. es rechazada por la casi totalidad de la clase política europea.

Enigmas que escapan a la lógica: Nadie sabía que el Healthcare pudiera ser tan complicado. Nadie puede afirmar que el líder saudí sabía lo que le ocurriría al periodista Jamal Khashoggi en la embajada. No se puede asegurar que Kim Jong-un estaba al tanto de la tortura del estudiante norteamericano preso. No hay por qué suponer que Putin manipulara las elecciones puesto que lo niega con convicción.

● El lingüista George Lakoff ha explicado cómo Trump formula los problemas en los términos que más le benefician y cómo sus críticos le ayudan a fijar esos términos en el imaginario colectivo al formular sus ataques con las mismas palabras que él. En ese entorno, los detalles de las políticas públicas son irrelevantes. Cuentan más los prejuicios identitarios, que Trump alimenta con metáforas, conceptos simplones y juegos de palabras que sus adversarios propagan encantados, añadiendo una nota de sarcasmo o una corrección factual. (Eduardo Suárez, 2019) ● [La figura de Trump] supone una señal de cambio de fase en la historia; es el síntoma de la extensión de una gran frustración en partes importantes de la sociedad estadounidense: la clase media y trabajadora, que no tiene ninguna seguridad sobre su futuro. El 40% de los estadounidenses de entre 18 y 60 años experimentará al menos un año de pobreza a lo largo de su vida. Trump lo entendió y en eso centró toda su retórica demagoga. Pero mientras juega el papel de salvador de esas personas, ha ido dañando las instituciones de control. (John Keane, 2019)


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